Hoy odias a tu pareja y esta noche la vas a extrañar.
Te dicen que estás exagerando, y tú te dices que ya deberías estar mejor.
Y por dentro se te mezclan cosas que no te animas a decir en voz alta, ni siquiera a quien más confianza le tienes.
Rabia, vergüenza, un alivio raro, ganas de acostarte con esa misma persona, ganas de que desaparezca.
Nada de eso te vuelve una mala persona.
Aquí tienes el mapa de lo que se siente tras descubrir una infidelidad, con nombre para cada cosa.
Es lo que más escuchamos en la primera sesión, casi con las mismas palabras.
Dónde estás parado ahora mismo
Este artículo es sobre lo que sientes, no sobre lo que tienes que hacer.
Si te enteraste hoy, lo tuyo son las primeras horas.
Si llevas unas semanas, lo tuyo es afrontar la infidelidad en las primeras semanas.
Si quieres el proceso completo, lo tienes en superar una infidelidad.
Aquí solo ponemos nombres, y los nombres ordenan más de lo que parece.
Por qué se siente todo junto y tan fuerte
Tu cuerpo lo leyó como un peligro
Enterarte de una infidelidad enciende la misma alarma que encendería una amenaza física.
Por eso aparecen el corazón acelerado, el estómago cerrado y la cabeza que no para.
Un estudio siguió a 73 personas jóvenes tras la infidelidad de su pareja (Roos y cols., 2019).
El 45,2% mostró síntomas compatibles con estrés postraumático ligado a esa infidelidad.
Es una muestra chica y de gente joven, así que tómalo como una señal y no como una ley.
Cómo se ve eso en el cuerpo lo desarrollamos en trauma por infidelidad.
Si aparecen pensamientos de hacerte daño
Aquí conviene ser directos contigo, sin asustarte de más.
Si aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes: tienes los contactos de emergencia de tu país.
Pedir ayuda hoy no compromete nada de lo que decidas después.
La rabia que hasta a ti te asusta
Contra tu pareja, contra la otra persona y contra ti
La rabia suele ser lo primero que se siente con toda la fuerza.
A veces se dispara contra quien no tiene nada que ver: el tráfico, el trabajo, un vaso mal puesto.
- Rabia con tu pareja, por lo que hizo y por cómo lo escondió.
- Rabia con la tercera persona, aunque esa persona no te deba nada.
- Rabia contigo, por no haberlo visto antes.
La rabia no es el problema: el problema es cuando se vuelve el único canal.
Cuando la rabia tapa todo lo demás
Debajo de la rabia casi siempre hay miedo y hay pena.
La rabia es más fácil de sostener porque te da energía, y la pena te deja sin nada.
¿Qué crees que hay debajo de la tuya?
La culpa que no te corresponde
El pensamiento de que algo hiciste mal
“Algo habré hecho” es de los primeros pensamientos que aparecen, y es casi automático.
Tu cabeza busca una causa que dependa de ti, porque eso te devuelve algo de control.
Si la culpa fuera tuya, todavía habría algo que puedes cambiar. Por eso el pensamiento vuelve, aunque sepas que no cierra.
La decisión de ser infiel la tomó otra persona, en su cabeza y con sus motivos.
Sentirla igual no te vuelve culpable
Puedes saber todo esto y sentir culpa igual, porque las dos cosas conviven.
Lo que sí ayuda es no discutir contigo cada vez que aparece.
La culpa del otro lado, la de quien fue infiel, es otro tema y lo tratamos en culpa tras una infidelidad.
La vergüenza de que te haya pasado a ti
Es la emoción que menos se habla y la que más aísla, y aparece cuando imaginas quién más lo sabía y qué cara puso.
- Vergüenza de que te vean así.
- Vergüenza de haber confiado.
- Vergüenza de seguir queriendo a tu pareja.
Ninguna de esas tres dice nada malo de ti: dicen que te importaba.
Lo desarrollamos en vergüenza tras una infidelidad, y cómo esto te toca la imagen que tienes de ti, en autoestima después de una infidelidad.
El alivio que no te animas a nombrar
Hay gente que siente alivio y después se asusta de haberlo sentido.
Pasa sobre todo cuando venías notando que algo no cerraba.
Enterarte pone nombre a lo que venías sintiendo y te saca de la duda.
Eso no significa que no te importe ni que lo estuvieras esperando.
Significa que dudar de lo que veías con tus propios ojos te venía desgastando.
El amor que no se va
Extrañar a quien te hizo esto
Puedes extrañar a tu pareja mientras estás en la misma casa que ella.
No extrañas lo que hizo, sino el lugar donde apoyabas la cabeza.
Ese vínculo se rompió en un punto muy hondo, y aun así sigue ahí.
Puedes querer a alguien y no querer la vida que te propone. Las dos cosas caben en la misma persona.
Que el amor siga no te obliga a quedarte, y que se vaya no te obliga a irte.
Amor y rabia el mismo minuto
Sentir las dos cosas a la vez es lo que más confunde, y es esperable.
Un trabajo clásico revisó lo que la investigación sabe sobre infidelidad y muestra un cuadro mucho menos ordenado de lo que se cree (Blow y Hartnett, 2005).
Si esto es lo que más pesa hoy, lo tienes en seguir amando a quien fue infiel.
El deseo sexual que no entiendes
Este punto casi nadie lo cuenta y aparece en consulta todo el tiempo.
Puede aparecer deseo hacia tu pareja, deseo hacia cualquiera, o ninguno.
También puede aparecer una mezcla incómoda de rabia y ganas.
Tu cuerpo no está haciendo lo mismo que tu cabeza en estos días.
Eso no dice nada sobre lo que vales ni sobre lo que vas a decidir.
Cuando no sientes nada
El entumecimiento asusta más que el llanto, porque parece que algo se rompió.
Funcionas, trabajas, hablas y por dentro hay una calma que no encaja.
Es una pausa de tu sistema nervioso ante algo que todavía no entra entero.
Lo que sientes suele aparecer después, en oleadas y sin avisar.
¿Te está pasando eso ahora mismo?
La montaña rusa dentro del mismo día
Nadie te avisa que esto cambia varias veces entre la mañana y la noche.
| Lo que sientes | Lo que te dicen | Lo que en realidad pasa |
|---|---|---|
| Estoy bien y al rato me derrumbo | Ya lo superaste | La calma es una pausa, no el final |
| Lo odio y lo extraño | Decídete de una vez | Los dos son ciertos a la vez |
| No siento nada | Eres de piedra | El golpe todavía no entró entero |
| Quiero saberlo todo | Deja de torturarte | Tu cabeza busca armar la película que falta |
Que un día sea bueno no significa que ya está, y que el siguiente sea horrible no significa que retrocediste.
Esto no baja en línea recta y nadie serio te va a dar una fecha.
Si lo que no para son las imágenes, te ordena pensamientos intrusivos, y si es la cabeza dando vueltas, la rumiación tras una infidelidad.
Cuando esto pesa más que una emoción fuerte
Aquí hace falta ser precisos contigo, sin asustarte de más.
Un estudio comparó a 25 mujeres que habían pasado por una infidelidad o una amenaza de separación con otras 25 que no (Cano y O’Leary, 2000).
Las del primer grupo tuvieron seis veces más probabilidad de recibir un diagnóstico de depresión mayor.
La muestra es pequeña y solo de mujeres, pero aun así dice algo que conviene no dejar pasar.
Solo un profesional puede evaluar si lo tuyo es eso, y lo desarrollamos en depresión por infidelidad.
Qué hacer con todo esto hoy
- Ponle nombre a lo que sientes, aunque sea en una nota del teléfono.
- No discutas contigo cuando aparece algo que te avergüenza.
- Elige una persona para hablarlo, no cinco.
- No decidas nada grande el día que la ola está alta.
Sentir no es decidir: puedes sentir ganas de volver y no volver, o sentir odio y no irte.
¿Cuál de todas estas te costó más admitir?
Cuándo pedir ayuda sin esperar más
- Cuando llevas semanas sin dormir.
- Cuando no puedes sostener tu trabajo ni tu casa.
- Cuando la angustia sube y ya no baja.
- Cuando estás tomando algo para no sentir.
Cómo sigue esto cuando el cuerpo se acomoda lo tienes en las etapas de la pareja después de una infidelidad.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja, online, en México, Estados Unidos y el resto de LATAM.
Aquí no se te va a pedir que ordenes lo que sientes antes de hablarlo, porque se ordena hablándolo.
Un consejo que no estaba arriba: anota la hora en que aparece cada ola, durante una semana, en tres palabras y nada más.
Casi siempre hay un horario y un disparador que se repiten, y verlo escrito te saca de la sensación de que llega porque sí.
Si quieres ubicarte sin hablar con nadie todavía, el test de infidelidad lleva cinco minutos.
Y si prefieres hablarlo, puedes empezar por una sesión individual o pedir una primera consulta.
¿Qué es lo que sientes hoy y todavía no le contaste a nadie?
Fuentes consultadas
- Roos, L. G., O’Connor, V., Canevello, A., & Bennett, J. M. (2019). Post-traumatic stress and psychological health following infidelity in unmarried young adults. Stress and Health, 35(4), 468–479. doi.org/10.1002/smi.2880
- Cano, A., & O’Leary, K. D. (2000). Infidelity and separations precipitate major depressive episodes and symptoms of nonspecific depression and anxiety. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 68(5), 774–781. doi.org/10.1037/0022-006X.68.5.774
- Blow, A. J., & Hartnett, K. (2005). Infidelity in committed relationships II: A substantive review. Journal of Marital and Family Therapy, 31(2), 217–233. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2005.tb01556.x