Estabas haciendo cualquier cosa y volvió la escena.
Otra vez, con detalles que ni siquiera sabes si son ciertos.
Intentas pensar en otra cosa y te dura dos minutos, y después vuelve.
Y en algún momento pensaste que estabas perdiendo la cabeza.
No. Eso que te pasa tiene un nombre, le pasa a muchísima gente y se trabaja en terapia.
Aquí vas a ver qué es un pensamiento intrusivo, por qué vuelve solo y qué hacer en el momento en que aparece.
Es lo que vemos cada semana en consulta, con personas que llegan agotadas de pelear contra su propia cabeza.
Qué es un pensamiento intrusivo
Un pensamiento intrusivo es una idea o una imagen que aparece sola, te molesta y vuelve aunque no la llames.
Se te mete en el medio de lo que estabas haciendo, sin permiso, y de ahí el nombre.
Puede tener forma de frase: «seguro me sigue mintiendo».
O de escena, con imágenes de tu pareja con la otra persona. Las escenas duelen más.
Un pensamiento no es un hecho
Que tu cabeza lo produzca no lo vuelve verdad.
Tampoco significa que lo desees ni que en el fondo quieras que pase.
Tu cabeza produce cosas todo el día, y la mayoría es ruido.
Lo que se te ocurre no dice quién eres. Dice qué está intentando procesar tu cabeza.
Le pasa a casi todo el mundo
Esto no es raro ni exclusivo tuyo.
Un equipo internacional los estudió en trece ciudades de seis continentes y encontró lo mismo en todas partes: la gente sin ningún diagnóstico también los tiene (Radomsky y cols., 2014).
La diferencia entre unas personas y otras no está en tenerlos.
Está en cuánto se enganchan con ellos y qué hacen para sacárselos de encima.
Por qué después de una infidelidad se ponen peores
Tu cabeza quedó con una historia rota y sigue intentando armarla.
Cada detalle que te dieron, y cada uno que rellenaste tú, quedó guardado en algún lado.
Y vuelve solo cuando algo se le parece: un olor, una hora, una canción en el auto.
Por eso te agarra siempre a destiempo, haciendo cosas que no tienen nada que ver.
Una revisión sobre lo que deja una traición describe justamente eso, una herida en el vínculo que era el lugar seguro (Warach y Josephs, 2019).
Los otros síntomas del golpe los desarrollamos en trauma por infidelidad.
Cómo suenan los tuyos, probablemente
- «Si lo perdono, me lo va a volver a hacer.»
- «Con la otra persona la pasaba mejor que conmigo.»
- «Me dijo que fue una vez. Seguro fueron más.»
- «¿Y si se enamoró de verdad?»
- «Nunca más voy a poder confiar en nadie.»
Si te reconociste en tres o más, no te pasa nada raro.
Estás teniendo la reacción que tiene casi todo el mundo después de esto.
Intrusivo, rumiación y comprobación no son lo mismo
| Qué es | Cuánto dura | |
|---|---|---|
| Pensamiento intrusivo | La escena o la frase que aparece sola | Segundos |
| Rumiación | Darle vueltas, buscando una respuesta | Horas |
| Comprobación | Revisar, preguntar, buscar pruebas | Todo el día |
El pensamiento aparece sin que tú hagas nada, y ahí no tienes ni culpa ni control.
Lo que viene después sí depende de ti, aunque al principio no lo parezca.
Lo que sí puedes cambiar es lo que haces en los diez segundos siguientes.
Las vueltas sin fin las trabajamos aparte, en rumiación.
Por qué no puedes dejar de pensar en eso
Prueba esto: durante un minuto, no pienses en un oso blanco.
Eso es lo que estudió Wegner con sus alumnos, y pasó lo esperable: los que tenían prohibido pensarlo lo pensaron más, y después todavía más (Wegner y cols., 1987).
Para no pensar algo, tu cabeza tiene que revisar si lo estás pensando.
Y al revisar, lo trae de nuevo.
Por eso cuanto más peleas con el pensamiento, más seguido vuelve.
Lo que lo empeora, aunque parezca que ayuda
- Pedir un detalle más para «terminar de entender».
- Buscar a la otra persona en redes, aunque sea un minuto.
- Discutir con el pensamiento hasta convencerte de que no es cierto.
- Beber para dormir, porque el rebote llega de madrugada.
- Contarlo veinte veces al día a la misma amiga.
Cada una de esas cosas te calma un rato y deja el pensamiento más fuerte.
¿Cuál de las cinco haces tú más seguido?
Qué hacer cuando aparece uno
Esto no lo hace desaparecer. Hace que dure menos y pese menos.
- Ponle nombre apenas llega: «esto es un pensamiento, no es un hecho».
- No discutas con él ni intentes probarte que es falso.
- Deja que esté ahí unos segundos, como un ruido de la calle.
- Vuelve a lo que hacías, aunque el pensamiento siga de fondo.
- Anota la hora si vuelve mucho, para ver con qué se dispara.
Suena poco. Es lo contrario de lo que tu cabeza te pide, y por eso funciona.
No estás dejando pasar una señal. Estás dejando de darle importancia a un ruido.
En consulta vemos que lo difícil no es entenderlo: es no morder el anzuelo.
Cuidado con los detalles que todavía no pediste
Cada detalle nuevo que consigues se convierte en material para la próxima escena.
Hay preguntas que ordenan y preguntas que te dejan peor, y no son las mismas para todos.
Cuáles conviene hacer y cuáles no está en qué preguntas hacer después de una infidelidad.
Si además vives revisando
Cuando el pensamiento te empuja a comprobar, entra a jugar otra cosa.
La vigilancia y los celos con motivo los trabajamos en celos después de una infidelidad y en la desconfianza en el amor.
Por qué de noche son peores
Durante el día tienes con qué taparlos: el trabajo, los chicos, la gente.
Cuando apagas la luz no queda nada en el medio, y ahí entran.
Además, de madrugada tu cabeza saca las peores conclusiones y te las presenta como certezas.
No decidas nada a esa hora ni le escribas a nadie.
Si te despiertas, levántate un rato y vuelve a la cama cuando el cuerpo pese.
Es de las cosas que más nos cuentan en consulta, y casi nadie la ve venir.
¿A qué hora te agarran a ti los peores?
Qué le puedes pedir a tu pareja
Que no te trate como si estuvieras exagerando cuando te dices lo que se te cruzó.
Que no te dé un detalle nuevo solo porque se lo pediste en el peor momento.
Que sostenga lo que dijo que iba a hacer, porque cada vez que coincide tu cabeza toma nota.
Y que no te ponga plazos, del tipo «esto ya tendría que estar superado».
¿Se lo pediste alguna vez con estas palabras?
Cuándo conviene pedir ayuda
- Te ocupan la mayor parte del día.
- No puedes dormir o te despiertan de madrugada.
- Te llevan a comprobar o a preguntar una y otra vez.
- Ya no rindes en el trabajo ni sostienes tu casa.
- Aparecen ideas de hacerte daño.
Ese último punto no espera: aquí tienes teléfonos de ayuda gratuitos, por país y a cualquier hora.
Ninguna de esas señales es un diagnóstico, y solo un profesional puede evaluarte a ti.
Qué se hace en el tratamiento
No se trabaja para que dejes de tener pensamientos, porque una cabeza sin pensamientos no existe.
Se empieza por lo más concreto: qué haces en los minutos siguientes a que aparezca uno.
Es por donde empezamos con casi todas las personas que llegan por esto.
Se trabaja lo que haces con ellos, que es la parte que sí se puede cambiar.
Y se trabaja la herida de abajo, que después de una traición suele ser cuánto vales tú.
La forma de darle vueltas a todo también se aborda, y hay bastante investigación sobre por qué sostiene el ánimo bajo (Nolen-Hoeksema y cols., 2008).
Cuánto van a durar
Nadie serio te va a dar una fecha, y quien te la dé está inventando.
Lo que sí puedes mirar es si vienen menos seguido y si te sueltan más rápido.
¿Esta semana se parece a la de hace tres meses, o algo se movió?
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Si quieres ver cuánto te está ocupando la cabeza, puedes hacer nuestro test de rumiación, que es gratuito y no diagnostica nada.
Un consejo que no estaba arriba: no intentes esto por primera vez a las tres de la mañana.
De madrugada tu cabeza juega con ventaja, y lo que ahí parece una certeza a las diez de la mañana ya no lo parece tanto.
¿Cuál fue el último pensamiento con el que te enganchaste hoy?
Autor: Lic. Mario Guerra, MN 72425. Revisión clínica: Lic. Belén Humenczuk, MN 59898.
Ver también:
Fuentes consultadas
- Radomsky, A. S., y cols. (2014). Part 1 — You can run but you can’t hide: intrusive thoughts on six continents. Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders, 3(3), 269–279. doi.org/10.1016/j.jocrd.2013.09.002
- Wegner, D. M., Schneider, D. J., Carter, S. R., y White, T. L. (1987). Paradoxical effects of thought suppression. Journal of Personality and Social Psychology, 53(1), 5–13. doi.org/10.1037/0022-3514.53.1.5
- Nolen-Hoeksema, S., Wisco, B. E., y Lyubomirsky, S. (2008). Rethinking rumination. Perspectives on Psychological Science, 3(5), 400–424. doi.org/10.1111/j.1745-6924.2008.00088.x
- Warach, B., y Josephs, L. (2019). The aftershocks of infidelity: a review of infidelity-based attachment trauma. Sexual and Relationship Therapy, 36(1). doi.org/10.1080/14681994.2019.1577961