Depresión por infidelidad: cuándo la tristeza es otra cosa

Después de una traición el ánimo se cae. Cómo distinguir el bajón esperable de las señales que piden una evaluación y a quién puedes consultar.

Depresión por infidelidad: cuándo la tristeza es otra cosa

Hace días que te cuesta levantarte de la cama.

Comes poco o comes todo el día. Duermes mal, y lo que antes te gustaba hoy te da lo mismo.

Y nadie a tu alrededor parece entender por qué no lo superas ya.

Alguien ya te dijo que esto es depresión, o lo pensaste tú.

Pero que el ánimo se te caiga después de una traición no significa, por sí solo, que tengas un trastorno.

Aquí vas a ver cómo se distingue el bajón esperable de las señales que piden una evaluación, y qué hacer con cada una.

Es lo que vemos cada semana en consulta, con personas que llegan justo en este punto.

Si ahora mismo piensas en hacerte daño

Para acá antes de seguir leyendo.

Si aparecieron ideas de no querer seguir, eso no se maneja a solas ni se deja para mañana.

Tenemos una lista de teléfonos de ayuda gratuitos, por país y a cualquier hora, con lo que puedes decir cuando te atiendan.

Llamar en ese momento no es exagerar: es lo único que corresponde hacer.

Por qué una traición te tira el ánimo al piso

Cuando descubres una infidelidad no pierdes solo a tu pareja: pierdes la versión de tu historia que creías cierta, y eso es una pérdida real.

Tu cabeza se pone a revisar años de recuerdos buscando qué era mentira.

Al mismo tiempo tu cuerpo queda en alerta, esperando la próxima mala noticia.

Ese desgaste doble explica buena parte de lo que sientes: el cansancio, la desgana, las ganas de que el día se termine.

Lo que le pasa a tu cuerpo lo contamos en otro lado

Las palpitaciones, el insomnio y las escenas que vuelven solas los desarrollamos en trauma por infidelidad; aquí nos quedamos con el ánimo, que es otra cosa y se trabaja distinto.

El bajón esperable tiene forma de ola

Después de una traición la tristeza sube y baja varias veces al día: estás llorando y suena el teléfono, atiendes, y durante veinte minutos funcionas.

Después vuelve. Y otra vez se va.

Eso, aunque duela muchísimo, es una respuesta esperable a algo que sí pasó.

No se llama depresión a todo lo que duele. Ponerle ese nombre a cualquier tristeza no ayuda a nadie.

Qué es lo que enciende la alerta

Lo que preocupa no es la intensidad: es que se quede quieto.

Cuando el ánimo deja de moverse, cuando nada te da ni un rato de alivio y eso se sostiene semanas, ya no estamos hablando de lo mismo.

Ahí conviene que alguien te evalúe, y cuanto antes mejor.

Bajón esperable y señales de alerta

Se parece a un bajón esperableConviene que te evalúen
Cómo se mueveSube y baja, hay ratos mejoresPlano casi todo el día, casi todos los días
Cuánto llevaSe va aflojando de a pocoSemanas sin ningún cambio
Tu díaCuesta, pero lo sostienesDejaste de trabajar, comer o higienizarte
Los otrosBuscas a alguien de vez en cuandoCortaste con todo el mundo
Tu cuerpoDuermes mal algunas nochesDuermes de más o casi nada, todo el tiempo
Las ideasTe duele el futuroAparecen ideas de hacerte daño

Si te reconoces en la columna de la derecha, eso no es un diagnóstico: es una razón para pedir una consulta esta semana.

Y si dudas, pídela igual: que te evalúen y te digan que estás bien también es una respuesta.

Lo que sí se sabe, y con qué respaldo

Hay poca investigación específica sobre esto, y conviene decirlo.

El trabajo más citado siguió a 25 mujeres que acababan de pasar por una infidelidad o una amenaza de ruptura, y las comparó con otras 25 que no (Cano y O’Leary, 2000).

En el primer grupo hubo bastantes más diagnósticos de depresión, incluso descontando los antecedentes familiares.

Son cincuenta personas: alcanza para tomarlo en serio, no para dar por sentado que a ti te va a pasar.

Solo un profesional puede ponerle nombre a esto

Ningún artículo, ningún test de internet y ninguna amiga con buena intención pueden decirte si tienes depresión: eso lo define una evaluación, con una entrevista y con criterios clínicos.

Autodiagnosticarte tiene un costo que casi nadie menciona: o te asustas de más, o te convences de que es normal y dejas pasar meses.

¿Cuánto hace que estás resolviendo esto a solas dentro de tu cabeza?

A quién consultar y por dónde empezar

Un psicólogo puede evaluarte y tratarte; un psiquiatra, además, indicar medicación si hace falta.

La diferencia entre los dos la explicamos en psicólogo o psiquiatra.

No tienes que elegir bien a la primera: pide una consulta con cualquiera de los dos y desde ahí te orientan.

Si además no puedes parar de pensar

Muchas personas llegan con el ánimo por el piso y con la cabeza a mil por hora al mismo tiempo.

Ese bucle de preguntas sin respuesta lo trabajamos en rumiación y en pensamientos intrusivos.

Si te toca, léelos después de este: son la otra mitad del cuadro.

Por qué no se arregla poniéndole voluntad

Si con ganas alcanzara, ya lo habrías resuelto tú hace rato.

Cuando el ánimo se cae de verdad, lo que se apaga es justo el motor que necesitas para levantarte.

Por eso te da tanta rabia que te digan que le pongas actitud.

No es que no quieras: es que ahora mismo no puedes, y eso tiene tratamiento.

¿Cuántas veces te prometiste que mañana empezabas de nuevo?

Cosas que no ayudan, aunque te las digan con cariño

«Ya va a pasar» no es un plan, y «distráete» tampoco, cuando lo que se apagó es la capacidad de disfrutar.

Y «tienes que ser fuerte» le agrega culpa a alguien que ya no da más.

¿Cuál de esas frases te tocó escuchar esta semana?

Lo contrario de la depresión no es la alegría. Es poder volver a moverte, aunque sea de a poco.

Qué puedes hacer mientras consigues una consulta

Nada de esto reemplaza el tratamiento. Sostiene el piso mientras tanto.

  • Come algo a horas fijas, aunque no tengas hambre y sea poco.
  • Sal de la casa una vez al día, aunque sea a la esquina.
  • Cuéntale a una persona cómo estás de verdad, sin maquillarlo.
  • Aparta las decisiones grandes unas semanas: mudarte, renunciar, separarte.
  • Deja de tomar alcohol para dormir, porque te empeora el ánimo al otro día.

Elige una sola de esas cinco y hazla mañana, porque cinco a la vez, con el ánimo así, es un plan para fracasar.

Si quien fue infiel fuiste tú

Tu bajón también existe, y casi nadie te lo pregunta.

La vergüenza, el daño que hiciste y el miedo a perderlo todo pesan, y ese peso también puede hundirte.

Sentirte así no te vuelve la víctima de esta historia, y tampoco te quita el derecho a pedir ayuda.

En consulta atendemos a las dos partes, y a ninguna la tratamos como un caso perdido.

Si tienes hijos viendo todo esto

No tienes que fingir delante de ellos que estás bien, porque lo notan igual.

Sí conviene que sepan dos cosas: que esto no es culpa suya y que hay adultos ocupándose.

Qué contarles y qué guardarte lo trabajamos en infidelidad cuando hay hijos.

Cuánto va a durar

No hay una fecha, y quien te dé una está inventando, porque depende de qué pasó, de con quién cuentas y de si la relación sigue en el aire.

Lo que sí puedes medir es si los días malos vienen menos seguido que hace un mes.

¿Esta semana se parece a la de hace tres meses, o algo se movió?

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.

Si quieres ordenar por dónde estás antes de hablar con alguien, puedes hacer nuestro test de depresión post-infidelidad, que es gratuito y no diagnostica nada: te ubica.

Un consejo que no estaba arriba: pídele a una persona de confianza que te acompañe a agendar la consulta.

Cuando el ánimo está así, la parte más difícil no es la consulta. Es pedirla.

¿Quién es esa persona a la que le podrías escribir hoy?

Autora: Lic. Belén Humenczuk, MN 59898. Revisión clínica: Lic. Mario Guerra, MN 72425.


Ver también:

Fuentes consultadas

Preguntas frecuentes

¿Una infidelidad puede provocar depresión?

Puede tirarte el ánimo al piso, y en algunas personas ese bajón se instala y toma la forma de un cuadro depresivo. Un estudio pequeño, con 25 mujeres que habían pasado por una infidelidad o una amenaza de ruptura, encontró en ese grupo bastantes más diagnósticos de depresión que en el grupo que no había pasado por eso. Que a ti te pase o no depende de muchas cosas, y quien puede decírtelo es un profesional que te evalúe.

¿Cómo sé si es tristeza o algo más?

La tristeza después de una traición se mueve: hay ratos peores y ratos en que te distraes, lloras, te enojas y sigues con tu día como puedes. Lo que enciende la alerta es que deje de moverse. Que estés igual de plano casi todo el día, casi todos los días, durante semanas, que ya nada te dé ni un poco de alivio y que no puedas sostener tu trabajo ni tu casa. Esa diferencia la confirma una evaluación, no un artículo.

¿Cuánto tarda en pasar el bajón después de una infidelidad?

Nadie serio te va a dar una fecha, y quien te la dé está inventando. Depende de qué pasó, de con quién cuentas, de si la relación sigue en el aire y de si estás recibiendo ayuda. Lo que sí puedes mirar es otra cosa: si los días malos vienen menos seguido y duran menos que hace un tiempo. Esa es la señal de que algo se está moviendo, aunque todavía te sientas mal.

¿Tengo que tomar medicación?

Eso no se decide leyendo. La medicación la indica un médico, casi siempre un psiquiatra, después de evaluarte, y no en todos los casos hace falta. En muchas personas el trabajo psicológico alcanza; en otras se combinan las dos cosas durante un tiempo. Lo que no conviene es tomar lo que le dieron a un familiar ni suspender por tu cuenta algo que ya te indicaron.

¿Sirve de algo hacer terapia si la relación sigue sin resolverse?

Sí, y muchas veces es justo el mejor momento. No hace falta que tengas decidido si te quedas o te vas para empezar a trabajar. De hecho, decidir algo tan grande con el ánimo por el piso suele salir mal. El trabajo empieza por sostenerte a ti: dormir, comer, poder pasar el día. Con eso más firme, la decisión sobre la pareja se piensa mucho mejor.

Lo que estás sintiendo es la reacción normal a un trauma. Y se trabaja.

Ver en qué etapa de tu proceso estás