Pasaron unos días y todavía no puedes comer: te despiertas a las cuatro con el estómago cerrado y la misma película en tu cabeza.
Todo el mundo te está diciendo qué hacer. Que lo dejes. Que le des otra oportunidad.
Ninguno de ellos tiene que levantarse mañana a las siete con tu cuerpo y tu vida.
Pero nadie te está diciendo cómo se pasa el miércoles.
Aquí tienes qué esperar de estas semanas, qué decisiones conviene dejar para después y qué conversaciones te sirven hoy.
Es el tramo con el que más gente llega a consulta, y el que menos se explica.
Dónde estás parado ahora mismo
Ubica tu momento antes de seguir, porque cada tramo te pide cosas distintas.
Si te enteraste hoy o ayer, lo tuyo son las primeras horas; si ya pasaron meses y quieren reconstruir, lo tuyo es el proceso completo.
Este artículo es tu tramo si estás en el mes o los dos meses de después.
Ahí donde ya no estás en shock puro, pero tampoco estás en condiciones de decidir nada.
Lo que le está pasando a tu cuerpo
No estás perdiendo la cabeza
Lo que sientes tiene forma de respuesta a un golpe, no de debilidad de carácter.
Un estudio siguió a 73 personas jóvenes que habían pasado por la infidelidad de su pareja (Roos y cols., 2019).
El 45,2% mostró síntomas compatibles con estrés postraumático ligado a esa infidelidad.
Es una muestra chica y de gente joven sin casarse, así que tómalo como una señal, no como una ley.
Pero la señal es clara: lo tuyo no se parece a una tristeza común y no tiene por qué parecerse.
Los síntomas que más vemos
- Te despiertas de madrugada y ya no vuelves a dormir.
- Se te va el hambre, o comes de golpe y sin ganas.
- Vuelven imágenes de escenas que ni siquiera viste.
- Estás en alerta todo el tiempo, esperando la próxima mala noticia.
- Revisas el teléfono, las redes, los horarios.
Si las escenas te vuelven todo el día, te ordena pensamientos intrusivos.
Cuando esto se pone más pesado que eso
Aquí hace falta ser precisos contigo, sin asustarte de más.
Un estudio comparó a 25 mujeres que habían pasado por una infidelidad o una amenaza de separación con otras 25 que no (Cano y O’Leary, 2000).
Las del primer grupo tuvieron seis veces más probabilidad de recibir un diagnóstico de depresión mayor.
La muestra es pequeña y solo de mujeres, pero aun así dice algo que conviene no ignorar.
Solo un profesional puede evaluar si lo tuyo es eso. Lo que sí puedes hacer es no minimizarlo.
Y si aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes: tienes los contactos de emergencia de tu país en un artículo aparte.
Las decisiones que no son para hoy
Por qué el shock decide mal
En estas semanas tu cabeza está buscando una sola cosa: que el dolor pare ya.
Ese es un buen criterio para sacar tu mano del fuego, pero es un mal criterio para tu vida.
¿Cuántas veces cambiaste de idea esta semana?
Las decisiones que se toman para que algo deje de doler hoy casi nunca son las que quieres sostener dentro de dos años.
Ni irte ni perdonar de forma definitiva son decisiones de estas semanas.
Lo poco que sí conviene resolver ya
No todo se pospone: hay tres cosas que sí piden respuesta ahora.
- Dónde duermes y con quién, estos días.
- Si sigue habiendo contacto con la tercera persona.
- Quién se ocupa de lo práctico mientras tú no puedes.
El contacto es el único punto que no admite esperar: mientras siga abierto, nada de lo demás avanza.
¿Cuál de esas tres tienes hoy sin resolver?
Cómo se pasa un día cualquiera
El sueño va primero
Suena poco profundo y es lo que más te cambia el resto del día, porque sin dormir todo lo que sientes se multiplica y todo lo que piensas empeora.
Ponte un horario fijo para acostarte, aunque no tengas sueño, y saca el teléfono de tu cama.
Come aunque no tengas ganas
No se trata de comidas completas: se trata de que tu cuerpo tenga algo cada tantas horas.
Algo chico y a horario le rinde más a tu cabeza que esperar a tener hambre.
Ponte un ancla en la agenda
Elige una sola cosa al día que hagas siempre, pase lo que pase: caminar veinte minutos, una ducha a la misma hora, llevar a tus hijos.
Cuando todo lo grande se te movió de lugar, lo chico y repetido es lo que te sostiene.
¿Cuál de las tres tienes hoy más rota?
Las conversaciones de estas semanas
Hablar con horario, no cuando estalla
Si hablas de esto a cualquier hora y en cualquier estado, siempre te termina igual.
Te sirve más acordar un rato fijo, con hora de inicio y de final, dos o tres veces por semana.
Fuera de ese rato, el tema no se abre. Suena rígido y es lo que baja el desgaste.
Cómo se ve el trato en el resto del día lo desarrollamos en cómo tratar a tu pareja después de una infidelidad.
Los detalles que conviene no pedir
Querer saber todo es lo más común que hay, y aquí es donde más gente se hace daño sola.
Los detalles concretos, sobre todo los sexuales, se te convierten en imágenes que te vuelven cuando no las llamas.
Tu cabeza te va a decir que si lo sabes todo vas a estar más tranquilo. Te va a mentir.
Preguntar por el hotel te calma diez minutos. Después te deja una escena que no pediste y que vuelve sola.
Qué preguntar en cambio
| En vez de preguntar | Pregunta |
|---|---|
| Qué hicieron exactamente | Qué me estabas diciendo mientras tanto |
| Si fue mejor que conmigo | Qué sentías cuando volvías a casa |
| Cuántas veces | Quién más lo sabía |
| Cómo es esa persona | Qué vas a hacer ahora con esto |
Tienes la lista larga en qué preguntas hacer después de una infidelidad.
¿Cuál de las dos columnas venías usando?
A quién contarle y a quién no
Cada persona a la que le cuentes va a tener una opinión sobre tu vida.
Esas opiniones después pesan, aunque tú no quieras, sobre una decisión que es solo tuya.
Elige poca gente, que sepa escuchar sin empujarte, y que no quede mal parada si ustedes siguen.
Lo desarrollamos en con quién hablar sobre una infidelidad.
Los hijos quedan fuera de esta lista
No son confidentes, ni mensajeros, ni el jurado de lo que pasó entre adultos; tengan la edad que tengan, ponerlos ahí les deja una carga que no les toca.
Qué decirles y qué no lo tienes en infidelidad con hijos.
Los cinco errores que más vemos en este tramo
- Decidir de forma definitiva en la peor semana.
- Contarle a demasiada gente y quedar rodeado de presiones.
- Pedir los detalles del encuentro hasta la última escena.
- Buscar y comparar a la tercera persona en las redes.
- Esperar a estar mejor para recién ahí pedir ayuda.
El último es el que más tiempo hace perder: no hace falta que estés entero para empezar.
Cómo saber si estás avanzando
No lo vas a notar de un día para otro: se nota en el promedio de dos o tres semanas.
- Duermes de un tirón alguna noche.
- Pasas dos horas sin pensar en eso.
- La angustia sube igual, pero baja un poco antes.
- Puedes hablar del tema sin que termine en grito.
Si nada de eso aparece, no es que lo estés haciendo mal. Es información para llevar a consulta.
Cómo sigue esto cuando el cuerpo se acomoda está en superar una infidelidad.
Qué es lo que se está trabajando ahora
Conviene decirlo claro, porque casi nadie lo dice.
En estas semanas el objetivo no es la relación. El objetivo eres tú.
Un modelo clásico de recuperación describe una primera etapa dedicada justamente al impacto, antes de cualquier intento de entender o de decidir (Gordon, Baucom y Snyder, 2004).
Primero se vuelve a un cuerpo habitable. Después se piensa.
Si esto se parece a lo que te está pasando, mira trauma por infidelidad.
Cuándo pedir ayuda sin esperar más
- Cuando no duermes hace semanas.
- Cuando no puedes sostener tu trabajo ni tu casa.
- Cuando las imágenes no bajan de intensidad.
- Cuando estás tomando algo para no sentir.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja, online, en México, Estados Unidos y el resto de LATAM.
En este tramo no te vamos a pedir que decidas nada. Se trabaja primero el sueño, la alarma del cuerpo y las conversaciones.
Si todavía no sabes qué quieres, una sesión individual suele ordenar más que hablarlo entre ustedes dos.
Un consejo que no estaba arriba. Escribe hoy tres cosas que no vas a decidir este mes y déjalas a la vista.
Cada vez que la cabeza vuelva a esa lista, ya sabes que ese tema no se juega hoy.
Si quieres que te ubiquemos, puedes pedir una primera consulta cuando lo necesites.
¿Qué es lo único que necesitas resolver para pasar esta semana?
Fuentes consultadas
- Roos, L. G., O’Connor, V., Canevello, A., & Bennett, J. M. (2019). Post-traumatic stress and psychological health following infidelity in unmarried young adults. Stress and Health, 35(4), 468–479. doi.org/10.1002/smi.2880
- Cano, A., & O’Leary, K. D. (2000). Infidelity and separations precipitate major depressive episodes and symptoms of nonspecific depression and anxiety. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 68(5), 774–781. doi.org/10.1037/0022-006X.68.5.774
- Gordon, K. C., Baucom, D. H., & Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x