Quieres saber si esto tiene arreglo: hoy es lo único que quieres saber.
Y lo que encuentras son dos respuestas que se contradicen y no te sirven.
Una dice que con amor se supera todo; la otra, que quien engaña engaña siempre.
Las dos son muy cómodas de decir y las dos ignoran por completo tu caso.
Pero sí hay señales concretas que cambian las posibilidades, y se pueden mirar.
Aquí vas a ver cuáles son, qué peso tiene cada una y qué no te dicen.
Es lo que miramos en consulta cuando una pareja nos pregunta si vale la pena intentarlo.
Antes de la lista: esto no adivina el futuro
Que tú las tengas todas no significa que tu relación se salve, y que te falte alguna no te condena a nada tampoco.
Son condiciones que hacen que intentarlo tenga sentido, no una promesa de resultado.
Nadie serio te va a dar un porcentaje, y quien te lo dé se lo está inventando.
Señal 1: el contacto con la tercera persona está cortado
Esta te va primero porque sin ella no te arranca ninguna de las otras.
No te sirve «casi cortado», ni «solo por trabajo», ni «quedamos como amigos»: cortado y comprobable, y explicado entero en contacto cero con la tercera persona.
Mientras esa puerta siga entornada, tu cabeza no puede bajar la alarma.
Señal 2: se hace cargo sin repartir la culpa
Esta es la que más pesa de todas, y suele ser la que a ti te falta.
Hacerse cargo no es «lo hice porque hacía meses que no me mirabas».
Puede ser cierto que estaban mal, y aun así la decisión fue de una sola persona.
El contexto explica por qué una pareja estaba frágil. No explica por qué alguien eligió lo que eligió.
Cuando eso lo entiende y lo sostiene, el resto del trabajo se te vuelve posible, y los signos concretos están en señales de arrepentimiento.
Señal 3: la transparencia dura más que la crisis
Los primeros quince días casi todo el mundo te muestra todo, pero lo que distingue a las parejas que reparan es lo que te pasa después.
¿Sigue contestando lo mismo tres meses más tarde sin ponerse a la defensiva?
¿Sigue avisando dónde está antes de que se lo pidan?
¿O la transparencia duró un mes y después vino el «ya está, pasemos página»?
La confianza no se pide: se devuelve con hechos que se pueden comprobar.
Señal 4: no es un patrón que se repite
Una vez y varias veces no son lo mismo, aunque a ti te duelan parecido.
Si ya hubo otros descubrimientos, promesas y vuelta a empezar, tu punto de partida es otro.
No lo vuelve imposible, pero sí suele indicar que hace falta trabajo individual antes que trabajo de pareja.
Una primera vez, en cambio, puede ser una crisis dentro de un vínculo que funcionaba.
¿Es la primera vez que estás en esta conversación?
Señal 5: había algo bueno antes, y los dos lo reconocen
Aquí te conviene ser honesto y no adornar lo que había: hay parejas donde la infidelidad fue el síntoma visible de años de distancia.
Y hay parejas que se llevaban bien, se buscaban y disfrutaban estar juntas.
Si tú estás en el segundo grupo, hay algo concreto donde volver a apoyarte.
En las primeras hay que reconstruir mucho más que la confianza, y conviene saberlo desde el día uno.
Señal 6: los dos quieren, y no solo uno
La reparación no la sostienes tú sola, por más que te esfuerces, y ir a terapia para demostrar que se intentó no es lo mismo que ir a trabajar.
En consulta se nota rápido cuál de las dos cosas te está pasando.
Y también se nota cuando uno de los dos ya decidió irse y no lo dijo.
| Punto de partida mejor | Punto de partida más difícil | |
|---|---|---|
| El contacto | Cortado y verificable | Sigue abierto de algún modo |
| La culpa | La asume quien engañó | Se reparte o es tuya |
| La transparencia | Sigue a los meses | Duró unas semanas |
| La historia | Primera vez | Se repitió varias veces |
| La base | Se llevaban bien | Hacía años que no |
| Las ganas | De los dos | De uno solo |
Qué se sabe de las parejas que lo logran
No hay una receta para ti, pero hay estudios que apuntan en la misma dirección: un trabajo entrevistó a parejas australianas que reconstruyeron su relación después de una infidelidad.
Aparecían siempre los mismos elementos: hacerse cargo, hablar de lo que pasó y volver a acercarse de a poco (Abrahamson y cols., 2012).
Es un estudio de entrevistas, no una regla que se aplique a todos.
Y un modelo muy usado en terapia ordena el proceso en tres tiempos: absorber el golpe, entender qué pasó y recién después decidir (Gordon, Baucom y Snyder, 2004).
Saltarse el primer tiempo para llegar rápido al tercero es lo que más veces vemos fallar.
Las señales que van en contra
Estas también hay que nombrarlas, aunque cueste leerlas.
- Niega o minimiza lo que pasó, o te dice que exageras.
- Te hace responsable de su decisión.
- Sostiene algún hilo con la otra persona y te pide que confíes.
- Aparece información nueva de a poco, cada tanto.
- Hay control, amenazas o violencia de cualquier tipo.
Si hay violencia o miedo, esto deja de ser una decisión de pareja: mira contactos de emergencia.
Cuándo directamente no conviene seguir lo tratamos en seguir o no después de una infidelidad.
Y si te falta alguna, ¿qué haces?
No todas las señales están en tus manos, y esa es la parte más dura.
Tú no puedes hacer que se haga cargo, ni que corte el contacto, ni que sostenga nada.
Lo que sí puedes es nombrar lo que te falta, en frío y sin acusar: «Necesito ver esto» es una frase que se puede contestar. «Nunca haces nada» no.
Pedir algo concreto te da información: vas a ver qué hace con el pedido.
Lo que estas señales no te dicen
No te dicen si tú quieres, y esa pregunta es tan importante como las otras: puedes tener las seis señales y aun así no querer atravesar el proceso.
Es largo, es incómodo y te va a pedir hablar de esto muchas veces más.
Que la relación pueda no significa que tú tengas que.
Decidir que no, teniendo todo a favor, sigue siendo una decisión válida.
Las señales de quien fue infiel también cuentan
Casi todo lo que leíste mira lo que esa persona hace hacia ti, pero hay algo más que conviene mirar y casi nadie nombra: cómo está ella.
Si carga con una culpa que la deja paralizada, va a costarle sostener nada.
Si en cambio puede sentirse mal y aun así aparecer todos los días, eso ayuda.
Esa diferencia la desarrollamos en culpa después de una infidelidad.
Una persona hundida en culpa termina pidiéndote a ti que la consueles.
Cómo mirar esto sin volverte loco
No revises la lista cada noche, porque no te va a dar una respuesta distinta.
Mira la dirección: ¿las crisis vienen menos seguido que hace dos meses?
¿Duran menos? ¿Cuesta menos salir de ellas?
Esa tendencia te va a decir más que cualquiera de estas señales por separado.
Una señal suelta es una foto. Lo que necesitas mirar es la película de estos meses.
Y si al mirar hacia atrás ves que todo está exactamente igual, eso también es un dato.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Si quieres ubicarte antes de decidir nada, puedes hacer nuestro test de infidelidad, que es gratuito.
Un consejo que no estaba arriba: escribe hoy las señales que ves y guárdalo.
Léelo dentro de dos meses: vas a ver cosas que en el día a día se te pasan.
¿Cuál de las seis señales es la que hoy tienes más floja?
Autora: Lic. Belén Humenczuk. Revisión clínica: Lic. Mario Guerra, MN 72425.
Ver también:
- Segunda oportunidad después de una infidelidad
- Cómo superar una infidelidad
- Etapas de la pareja después de una infidelidad
Fuentes consultadas
- Abrahamson, I., Hussain, R., Khan, A., y Schofield, M. J. (2012). What helps couples rebuild their relationship after infidelity? Journal of Family Issues, 33(11), 1494–1519. doi.org/10.1177/0192513X11424257
- Gordon, K. C., Baucom, D. H., y Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
- Marín, R. A., Christensen, A., y Atkins, D. C. (2014). Infidelity and behavioral couple therapy: relationship outcomes over 5 years following therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 3(1), 1–12. doi.org/10.1037/cfp0000012
- Olson, M. M., Russell, C. S., Higgins-Kessler, M., y Miller, R. B. (2002). Emotional processes following disclosure of an extramarital affair. Journal of Marital and Family Therapy, 28(4), 423–434. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2002.tb00367.x