Alguien te dijo que ya deberías haberlo perdonado.
Y tú no sabes ni por dónde se empieza: un día crees que puedes y al siguiente te vuelve el enojo entero.
También te dijeron que perdonar es de débiles, y que el enojo al menos te protege.
Hay algo que casi nadie te aclara.
Perdonar y volver con esa persona son dos cosas distintas, y puedes hacer una sin la otra.
Aquí tienes si se puede, cuándo conviene y cuándo no, cuánto suele tardar y los 5 pasos del proceso.
Es lo que trabajamos cada semana en consulta con personas que están decidiendo qué hacer con su relación.
La respuesta corta
Sí se puede perdonar una infidelidad, y perdonar no te obliga a quedarte con esa persona.
Perdonar es soltar el rencor que cargas tú. Reconciliar es decidir entre dos si la relación sigue.
Conviene cuando la otra persona se hace cargo con hechos. Conviene esperar cuando te apuran o cuando todavía hay contacto con la tercera persona.
No hay un plazo fijo, y en consulta se cuenta en meses.
¿Se puede perdonar una infidelidad?
Sí, y no es una frase de consuelo.
El perdón se investiga como un proceso que se puede trabajar, y las intervenciones diseñadas para promoverlo muestran efectos consistentes (Wade y cols., 2014).
Lo que conviene ajustar es la expectativa. Perdonar no borra el recuerdo ni te devuelve la relación que tenías antes.
Tampoco es un interruptor que se activa un martes.
Y en las parejas que deciden seguir juntas, la terapia después de una infidelidad muestra resultados comparables a los de otras crisis graves (Atkins y cols., 2005).
Perdonar no es reconciliar: la confusión que más daño hace
Se usan como si fueran lo mismo y no lo son. Esa confusión te deja entre dos opciones falsas: “lo perdono y vuelvo” o “no lo perdono nunca”.
Perdonar es un trabajo tuyo, por dentro. Reconciliar es una decisión de dos sobre el futuro.
Puedes soltar el rencor y aun así elegir no seguir con esa persona.
Y también existe lo contrario, que en consulta vemos mucho: parejas que siguen juntas y nunca perdonaron nada.
Perdonar mira hacia atrás y te libera a ti. Reconciliar mira hacia adelante y los compromete a los dos.
Qué es perdonar, en concreto
Perdonar es dejar de cargar tú el rencor todos los días. Nada más y nada menos que eso.
No es decir que lo que te hizo estuvo bien. No es sacarle la responsabilidad ni fingir que a ti no te dolió.
Es dejar de pagar tú el precio de algo que hizo otra persona.
Los estudios sobre perdón en pareja lo describen como un cambio doble. Baja lo que sientes en contra y sube tu capacidad de mirar al otro sin veneno (Fincham y Beach, 2002).
En la práctica lo notas en algo simple: dejas de necesitar que sufra para que tú estés mejor.
¿Se debe perdonar? Cuándo sí y cuándo no
Nadie tiene que perdonar por obligación, y esta es la pregunta que más ordena la decisión.
No se trata de cuánto te duele, sino de qué está haciendo la otra persona ahora.
| Conviene avanzar cuando | Conviene esperar cuando |
|---|---|
| Se hace cargo con hechos, no con promesas | Todavía hay contacto con la tercera persona |
| Responde tus preguntas sin enojarse | Te apura a pasar de página |
| Aceptó cambios que puedes comprobar | Te trata de exagerada cuando preguntas |
| Tú ya duermes y comes algo mejor | Perdonar es lo único que evita que te deje |
Perdonar en el vacío no es perdón. Sin que nadie asuma nada y sin ninguna condición tuya, es resignación con mejor nombre.
La pregunta no es si merece tu perdón. Es si está haciendo algo para que tu vida deje de doler.
Si no puedes perdonar y te preguntas si estás obligada, eso lo desarrollamos aparte en no puedo perdonar una infidelidad.
Se puede perdonar y separarse igual
Esta es la parte que más alivio genera en consulta: perdonar no te obliga a quedarte.
Muchas personas frenan el perdón porque intuyen que perdonar es firmar la vuelta, y no quieren volver.
Al separarlas se destraba: primero sueltas tú el rencor, después decides con la cabeza más fría.
De hecho, las separaciones más tranquilas que acompañamos son las que ocurren después del perdón, no antes.
El perdón y la decisión de seguir o terminar se estudian como cosas distintas, aunque se influyan entre sí (Hall y Fincham, 2006).
Del consultorio
"Me decían que si lo perdonaba era porque iba a volver con él. Así que me quedé enojada tres años para que nadie pensara eso."
Se había quedado presa de lo que iban a interpretar los demás. El enojo no la estaba protegiendo: le estaba ocupando la vida.
Perdonar tampoco es olvidar
La memoria no funciona por voluntad: no puedes decidir borrar un recuerdo, y cuanto más peleas contra él, más vuelve.
Lo que sí cambia con el trabajo es cuánto te pesa ese recuerdo cuando aparece.
Al principio cualquier cosa te devuelve la escena entera: una fecha, un lugar, el tono de un mensaje.
Con el tiempo ese mismo recuerdo puede llegar sin desarmarte el día: sigue ahí, pero ya no te manda.
Si las imágenes vuelven solas y no puedes frenarlas, eso tiene nombre y tiene tratamiento, y lo desarrollamos en trauma por infidelidad.
Perdonar y volver a confiar son dos trabajos distintos
Confundirlos es una de las causas más frecuentes de frustración. Míralos por separado y verás la diferencia.
| Perdonar | Volver a confiar |
|---|---|
| Es tuyo y depende de ti | Se arma entre dos |
| Puedes hacerlo sin la otra persona | Necesita conductas de quien fue infiel |
| Avanza a tu ritmo | Avanza al ritmo de lo que puedas comprobar |
| Sirve aunque la relación termine | Solo tiene sentido si la relación sigue |
Por eso son posibles las dos combinaciones que confunden a mucha gente. Puedes perdonar y no volver a confiar, y puedes confiar bastante antes de haber perdonado del todo.
El trabajo específico de la confianza tiene ejercicios concretos en ejercicios de confianza en terapia de pareja.
¿Cuánto tarda perdonar una infidelidad?
No hay un plazo, y desconfía de quien te dé una cifra exacta.
En consulta lo habitual es contar en meses. Y el recorrido va en zigzag, no en línea recta.
Los primeros días suelen ser de shock y de preguntas en bucle, y esa fase tiene su propio ritmo (Olson y cols., 2002).
Lo que sirve como referencia no es el reloj, es la dirección.
Si a los seis meses el dolor sigue igual de intenso que el primer día, eso no es lentitud normal.
Del consultorio
"Al año me sentí un fracaso porque todavía lloraba. Hasta que conté cuántas veces lloraba por semana y me di cuenta de que antes era todos los días."
El avance casi nunca se siente. Se mide comparando con hace tres meses, no con cómo te gustaría estar hoy.
La infidelidad que más cuesta perdonar
La que más pesa casi nunca es la que imaginabas.
Un encuentro aislado suele doler menos que un vínculo emocional sostenido.
Y hay algo que en consulta pesa incluso más que el hecho: cuánto duró la mentira.
| Pesa menos | Pesa más |
|---|---|
| Una vez, sin vínculo | Meses de relación paralela |
| Te lo contó él o ella | Te enteraste por otro lado |
| Un desconocido | Alguien de tu entorno |
Que te lo contaran antes de que lo descubrieras cambia todo el punto de partida.
¿Perdonan igual los hombres y las mujeres?
Los datos no son concluyentes, y cualquier respuesta tajante te está vendiendo algo.
Lo que vemos en consulta es una diferencia de forma más que de fondo.
Los hombres suelen tardar más en pedir ayuda y llegan con el tema más apretado, y eso lo trabajamos en cuando él fue el traicionado.
Las mujeres llegan antes, pero cargando mucha más presión del entorno sobre lo que deberían hacer.
La variable que mejor predice no es el sexo. Es si la otra persona se hizo cargo.
¿Perdonar es falta de amor propio?
Es la objeción que más te va a llegar, casi siempre desde el entorno: el famoso “si te quisieras, te ibas”.
Vale separar dos cosas. Perdonar no es aceptar que vuelva a pasar.
Hay una pregunta que ordena bastante. ¿Estás intentando perdonar porque quieres seguir con esta persona, o porque te asusta la vida sin ella?
La primera es una elección; la segunda es un miedo, y sobre un miedo no se construye nada firme.
Cómo distinguir un arrepentimiento real de uno de la boca para afuera lo tienes en signos de arrepentimiento después de una infidelidad.
Los 5 pasos para perdonar una infidelidad
El proceso no es una línea recta, pero sí tiene un orden que sirve de mapa. Este es el que usamos en consulta, apoyado en el modelo de recuperación de Gordon, Baucom y Snyder (2004).
- Aceptar lo que pasó. Sostener la realidad entera, sin negarla.
- Darle lugar a tu dolor. Nombrarlo sin minimizarlo y sin dramatizarlo.
- Frenar el daño. Volver a dormir, comer y ver gente.
- Recibir reparación. Que tu pareja se haga cargo con hechos.
- Decidir. Recién ahora, con la cabeza más fría.
Los tres primeros pasos son tuyos y no necesitan a nadie. El cuarto es el único que depende de tu pareja.
Habrá días donde todo avanza y días donde el dolor te vuelve entero, pero eso no borra lo que ya recorriste.
Si te quedaste trabada en el paso cuatro porque no sabes ni qué preguntar, te ayuda esta guía de preguntas.
Qué pasa cuando perdonas de verdad
Lo primero que se nota es el tiempo mental que recuperas: esas horas del día que se te iban dando vueltas a lo mismo.
Después te baja el cuerpo: duermes algo mejor, se te afloja el pecho, vuelve el hambre.
Sostener el rencor durante años tiene un costo medible en tu salud, y soltarlo funciona como una estrategia de afrontamiento (Worthington y Scherer, 2004).
Hay un miedo frecuente que conviene desarmar. Perdonar no aumenta la probabilidad de que vuelva a pasar.
Eso depende de lo que haga la otra persona, no de cuánto rencor guardes tú.
El perdón puede ser parcial y sigue contando
No es todo o nada. Puedes perdonar unas partes de lo que pasó y otras no.
Es muy común que perdones la infidelidad y sigas sin perdonar las mentiras que vinieron después.
También es común que perdones a tu pareja y no a la tercera persona, sobre todo si tú la conocías.
Nada de eso te deja a mitad de camino, porque se puede reconstruir una relación buena con partes de la historia todavía abiertas.
Cómo saber si estás perdonando o solo tragando
La diferencia se nota más en tu cuerpo que en tu cabeza, y estas son las señales que miramos en sesión.
Tres señales para ubicarte
¿Puedes hablar del tema sin que se te acelere el pulso?
Si el cuerpo se enciende cada vez que aparece, el enojo sigue guardado y todavía no está procesado.
¿Necesitas que la otra persona la pase mal?
Mientras necesites que sufra para sentirte mejor, el rencor sigue haciendo su trabajo dentro de ti.
¿Aparece el tema en discusiones que no tienen que ver?
Cuando lo que no se dijo se cuela en cualquier pelea, no hubo perdón: hubo silencio.
Si te reconociste en dos o tres, no es que lo estés haciendo mal: es que el proceso todavía está en curso.
Qué te hace más fácil o más difícil perdonar
No todas las infidelidades pesan igual, y hay cosas que juegan a tu favor.
- Cómo se enteró. Que te lo contara antes de que lo descubrieras cambia mucho el punto de partida.
- Qué hace ahora. Si responde tus preguntas sin enojarse o si te apura a pasar de página.
- Cuánto duró la mentira. No pesa igual una noche que dos años de doble vida.
- Quién era. Si la tercera persona era alguien de tu entorno, el daño se multiplica.
- Tu historia. Si ya viviste traiciones antes, esta abre las anteriores y tarda más.
- Con quién cuentas. Personas que te escuchen sin empujarte a decidir hoy mismo.
Por qué cuesta tanto incluso cuando todo acompaña lo desarrollamos en por qué cuesta perdonar una infidelidad.
Cuándo pedir ayuda profesional
Algunas personas atraviesan esto con su propia gente. Otras necesitan un espacio con alguien de afuera, y las dos cosas están bien.
Conviene consultar si pasan varios meses y el dolor sigue igual de intenso que el primer día.
- Te cuesta dormir o comer desde hace semanas.
- Hay estallidos de ira que terminan en agresiones.
- No puedes sostener el trabajo ni concentrarte.
- Aparecen palpitaciones, falta de aire o dolor en el pecho.
Si aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes un turno programado: tienes los números en contactos de emergencia.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja. Atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
El orden que usamos no empieza por el perdón: empieza por bajarte la alarma del cuerpo. Puedes ver el proceso completo en cómo superar una infidelidad.
Si quieres ubicarte antes de decidir nada, el test de infidelidad te ordena en cinco minutos en qué punto del proceso estás.
También acompañamos en grupo con Sanando Juntas, la comunidad de mujeres que están atravesando exactamente esto.
Un consejo que casi nadie te da: no anuncies tu perdón. No hace falta una conversación solemne ni una fecha: se nota solo, en cómo te hablas de lo que pasó.
¿Qué es lo que todavía no puedes perdonar: lo que hizo, o que te lo haya ocultado?
Fuentes consultadas
- Wade, N. G., Hoyt, W. T., Kidwell, J. E. M., y Worthington, E. L. (2014). Efficacy of psychotherapeutic interventions to promote forgiveness: A meta-analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 82(1), 154–170. doi.org/10.1037/a0035268
- Atkins, D. C., Eldridge, K. A., Baucom, D. H., & Christensen, A. (2005). Infidelity and behavioral couple therapy: Optimism in the face of betrayal. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73(1), 144–150. doi.org/10.1037/0022-006x.73.1.144
- Worthington, E. L., & Scherer, M. (2004). Forgiveness is an emotion-focused coping strategy that can reduce health risks and promote health resilience. Psychology & Health, 19(3), 385–405. doi.org/10.1080/0887044042000196674
- Fincham, F. D., & Beach, S. R. H. (2002). Forgiveness in marriage: Implications for psychological aggression and constructive communication. Personal Relationships, 9(3), 239–251. doi.org/10.1111/1475-6811.00016
- Hall, J. H., & Fincham, F. D. (2006). Relationship dissolution following infidelity: The roles of attributions and forgiveness. Journal of Social and Clinical Psychology, 25(5), 508–522. doi.org/10.1521/jscp.2006.25.5.508
- Gordon, K. C., Baucom, D. H., & Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
- Olson, M. M., Russell, C. S., Higgins-Kessler, M., & Miller, R. B. (2002). Emotional processes following disclosure of an extramarital affair. Journal of Marital and Family Therapy, 28(4), 423–434. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2002.tb00367.x
- Makinen, J. A., & Johnson, S. M. (2006). Resolving attachment injuries in couples using emotionally focused therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 74(6), 1055–1064. doi.org/10.1037/0022-006x.74.6.1055