Cómo perdonar una infidelidad (y por qué no es reconciliar)

Perdonar una infidelidad no es olvidar ni volver con esa persona: qué es en concreto, los 5 pasos del proceso y cómo saber si el perdón es real.

Cómo perdonar una infidelidad (y por qué no es reconciliar)
El perdón después de una infidelidad: ¿obligación o elección?
El perdón después de una infidelidad: ¿obligación o elección?

Alguien te dijo que ya deberías haberlo perdonado.

Y tú no sabes ni por dónde se empieza: un día crees que puedes y al siguiente te vuelve el enojo entero.

También te dijeron que perdonar es de débiles, y que el enojo al menos te protege.

Hay algo que casi nadie te aclara.

Perdonar y volver con esa persona son dos cosas distintas, y puedes hacer una sin la otra.

Aquí tienes qué es perdonar en concreto, los 5 pasos del proceso y cómo darte cuenta de si es real o forzado.

Es lo que trabajamos cada semana en consulta con personas que están decidiendo qué hacer con su relación.

Perdonar no es reconciliar: la confusión que más daño hace

Se usan como si fueran lo mismo y no lo son. Esa confusión te deja entre dos opciones falsas: “lo perdono y vuelvo” o “no lo perdono nunca”.

Perdonar es un trabajo tuyo, por dentro. Reconciliar es una decisión de dos sobre el futuro.

Puedes soltar el rencor y aun así elegir no seguir con esa persona.

Y también existe lo contrario, que en consulta vemos mucho: parejas que siguen juntas y nunca perdonaron nada.

Perdonar mira hacia atrás y te libera a ti. Reconciliar mira hacia adelante y los compromete a los dos.

Qué es perdonar, en concreto

Perdonar es dejar de cargar tú el rencor todos los días. Nada más y nada menos que eso.

No es decir que lo que te hizo estuvo bien. No es sacarle la responsabilidad ni fingir que a ti no te dolió.

Es dejar de pagar tú el precio de algo que hizo otra persona.

Los estudios sobre perdón en pareja lo describen como un cambio doble. Baja lo que sientes en contra y sube tu capacidad de mirar al otro sin veneno (Fincham y Beach, 2002).

En la práctica lo notas en algo simple: dejas de necesitar que sufra para que tú estés mejor.

Se puede perdonar y separarse igual

Esta es la parte que más alivio genera en consulta: perdonar no te obliga a quedarte.

Muchas personas frenan el perdón porque intuyen que perdonar es firmar la vuelta, y no quieren volver.

Al separarlas se destraba: primero sueltas tú el rencor, después decides con la cabeza más fría.

De hecho, las separaciones más tranquilas que acompañamos son las que ocurren después del perdón, no antes.

El perdón y la decisión de seguir o terminar se estudian como cosas distintas, aunque se influyan entre sí (Hall y Fincham, 2006).

Del consultorio

"Me decían que si lo perdonaba era porque iba a volver con él. Así que me quedé enojada tres años para que nadie pensara eso."

Se había quedado presa de lo que iban a interpretar los demás. El enojo no la estaba protegiendo: le estaba ocupando la vida.

Perdonar tampoco es olvidar

La memoria no funciona por voluntad: no puedes decidir borrar un recuerdo, y cuanto más peleas contra él, más vuelve.

Lo que sí cambia con el trabajo es cuánto te pesa ese recuerdo cuando aparece.

Al principio cualquier cosa te devuelve la escena entera: una fecha, un lugar, el tono de un mensaje.

Con el tiempo ese mismo recuerdo puede llegar sin desarmarte el día: sigue ahí, pero ya no te manda.

Si las imágenes vuelven solas y no puedes frenarlas, eso tiene nombre y tiene tratamiento, y lo desarrollamos en trauma por infidelidad.

Perdonar y volver a confiar son dos trabajos distintos

Confundirlos es una de las causas más frecuentes de frustración. Míralos por separado y verás la diferencia.

PerdonarVolver a confiar
Es tuyo y depende de tiSe arma entre dos
Puedes hacerlo sin la otra personaNecesita conductas de quien fue infiel
Avanza a tu ritmoAvanza al ritmo de lo que puedas comprobar
Sirve aunque la relación termineSolo tiene sentido si la relación sigue

Por eso son posibles las dos combinaciones que confunden a mucha gente. Puedes perdonar y no volver a confiar, y puedes confiar bastante antes de haber perdonado del todo.

El trabajo específico de la confianza tiene ejercicios concretos en ejercicios de confianza en terapia de pareja.

¿Perdonar es falta de amor propio?

Es la objeción que más te va a llegar, casi siempre desde el entorno: el famoso “si te quisieras, te ibas”.

Vale separar dos cosas. Perdonar no es aceptar que vuelva a pasar.

Lo que sí puede indicar un problema es perdonar en el vacío: sin que asuma nada, sin cambios que puedas ver y sin ninguna condición tuya.

Eso no es perdón, es resignación con mejor nombre.

Hay una pregunta que ordena bastante. ¿Estás intentando perdonar porque quieres seguir con esta persona, o porque te asusta la vida sin ella?

La primera es una elección; la segunda es un miedo, y sobre un miedo no se construye nada firme.

Cómo distinguir un arrepentimiento real de uno de la boca para afuera lo tienes en signos de arrepentimiento después de una infidelidad.

Los 5 pasos para perdonar una infidelidad

El proceso no es una línea recta, pero sí tiene un orden que sirve de mapa. Este es el que usamos en consulta, apoyado en el modelo de recuperación de Gordon, Baucom y Snyder (2004).

  1. Aceptar lo que pasó. Sostener la realidad entera, sin negarla.
  2. Darle lugar a tu dolor. Nombrarlo sin minimizarlo y sin dramatizarlo.
  3. Frenar el daño. Volver a dormir, comer y ver gente.
  4. Recibir reparación. Que tu pareja se haga cargo con hechos.
  5. Decidir. Recién ahora, con la cabeza más fría.

Los tres primeros pasos son tuyos y no necesitan a nadie. El cuarto es el único que depende de tu pareja.

Habrá días donde todo avanza y días donde el dolor te vuelve entero, pero eso no borra lo que ya recorriste.

Si te quedaste trabada en el paso cuatro porque no sabes ni qué preguntar, te ayuda esta guía de preguntas.

El perdón puede ser parcial y sigue contando

No es todo o nada. Puedes perdonar unas partes de lo que pasó y otras no.

Es muy común que perdones la infidelidad y sigas sin perdonar las mentiras que vinieron después.

También es común que perdones a tu pareja y no a la tercera persona, sobre todo si tú la conocías.

Nada de eso te deja a mitad de camino, porque se puede reconstruir una relación buena con partes de la historia todavía abiertas.

Cómo saber si estás perdonando o solo tragando

La diferencia se nota más en tu cuerpo que en tu cabeza, y estas son las señales que miramos en sesión.

Tres señales para ubicarte

¿Puedes hablar del tema sin que se te acelere el pulso?

Si el cuerpo se enciende cada vez que aparece, el enojo sigue guardado y todavía no está procesado.

¿Necesitas que la otra persona la pase mal?

Mientras necesites que sufra para sentirte mejor, el rencor sigue haciendo su trabajo dentro de ti.

¿Aparece el tema en discusiones que no tienen que ver?

Cuando lo que no se dijo se cuela en cualquier pelea, no hubo perdón: hubo silencio.

Si te reconociste en dos o tres, no es que lo estés haciendo mal: es que el proceso todavía está en curso.

Qué te hace más fácil o más difícil perdonar

No todas las infidelidades pesan igual, y hay cosas que juegan a tu favor.

  • Cómo se enteró. Que te lo contara antes de que lo descubrieras cambia mucho el punto de partida.
  • Qué hace ahora. Si responde tus preguntas sin enojarse o si te apura a pasar de página.
  • Tu historia. Si ya viviste traiciones antes, esta abre las anteriores y tarda más.
  • Con quién cuentas. Personas que te escuchen sin empujarte a decidir hoy mismo.

Por qué cuesta tanto incluso cuando todo acompaña lo desarrollamos en por qué cuesta perdonar una infidelidad.

Qué cambia cuando el perdón es real

Lo primero que se nota es el tiempo mental que recuperas: esas horas del día que se te iban dando vueltas a lo mismo.

Después te baja el cuerpo: duermes algo mejor, se te afloja el pecho, vuelve el hambre.

Y aparece algo menos evidente: vuelves a poder confiar en general, no en esa persona en particular, sino en la vida.

¿Cuánto de tu día de hoy se te fue pensando en esto?

Cuándo pedir ayuda profesional

Algunas personas atraviesan esto con su propia gente. Otras necesitan un espacio con alguien de afuera, y las dos cosas están bien.

Conviene consultar si pasan varios meses y el dolor sigue igual de intenso que el primer día.

  • Te cuesta dormir o comer desde hace semanas.
  • Hay estallidos de ira que terminan en agresiones.
  • No puedes sostener el trabajo ni concentrarte.
  • Aparecen palpitaciones, falta de aire o dolor en el pecho.

Si aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes un turno programado: tienes los números en contactos de emergencia.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja. Atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.

El orden que usamos no empieza por el perdón: empieza por bajarte la alarma del cuerpo. Puedes ver el proceso completo en cómo superar una infidelidad.

También acompañamos en grupo con Sanando Juntas, la comunidad de mujeres que están atravesando exactamente esto.

Un consejo que casi nadie te da: no anuncies tu perdón. No hace falta una conversación solemne ni una fecha: se nota solo, en cómo te hablas de lo que pasó.

¿Qué es lo que todavía no puedes perdonar: lo que hizo, o que te lo haya ocultado?

Fuentes consultadas

  • Fincham, F. D., & Beach, S. R. H. (2002). Forgiveness in marriage: Implications for psychological aggression and constructive communication. Personal Relationships, 9(3), 239–251. doi.org/10.1111/1475-6811.00016
  • Hall, J. H., & Fincham, F. D. (2006). Relationship dissolution following infidelity: The roles of attributions and forgiveness. Journal of Social and Clinical Psychology, 25(5), 508–522. doi.org/10.1521/jscp.2006.25.5.508
  • Gordon, K. C., Baucom, D. H., & Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
  • Makinen, J. A., & Johnson, S. M. (2006). Resolving attachment injuries in couples using emotionally focused therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 74(6), 1055–1064. doi.org/10.1037/0022-006x.74.6.1055
  • Olson, M. M., Russell, C. S., Higgins-Kessler, M., & Miller, R. B. (2002). Emotional processes following disclosure of an extramarital affair. Journal of Marital and Family Therapy, 28(4), 423–434. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2002.tb00367.x

Preguntas frecuentes

¿Puedo perdonar una infidelidad y separarme igual?

Sí, y es más frecuente de lo que parece. Perdonar es un trabajo tuyo, por dentro: dejas de cargar el rencor todos los días. Reconciliar es una decisión de dos sobre el futuro de la relación. Puedes soltar el rencor y aun así darte cuenta de que no quieres esa vida. En consulta vemos separaciones muy tristes y muy tranquilas, que se pudieron sostener justamente porque hubo perdón antes.

¿Tengo que perdonar para poder seguir adelante con mi vida?

Nadie te obliga a perdonar y nadie puede ponerte un plazo. Lo que sí conviene mirar es el costo de no hacerlo: el rencor sostenido te consume tiempo y energía todos los días, y suele salpicar a gente que no tuvo nada que ver. Si hoy no puedes, no es un fracaso. Muchas personas llegan al perdón bastante después, cuando el dolor ya bajó lo suficiente como para poder pensar.

¿Cómo sé si ya perdoné o solo me estoy tragando el enojo?

Hay una diferencia que se nota en el cuerpo. Cuando tragas, el tema sigue apretado: evitas nombrarlo, se te tensa la mandíbula, y aparece de golpe en cualquier discusión sobre otra cosa. Cuando perdonaste, puedes hablar de lo que pasó sin que se te acelere el pulso y sin necesidad de que la otra persona lo pague otra vez. El recuerdo sigue ahí, pero ya no te maneja el día.

¿Puedo perdonar a alguien que no me pidió perdón?

Sí. Es más difícil y también más común de lo que se cree, porque muchas personas no reciben nunca un pedido de disculpas real. El perdón no necesita permiso ni firma del otro lado: avanza a tu ritmo y depende de ti. Lo que no puedes hacer sin la otra persona es reconstruir la confianza, porque eso sí se arma entre dos y con conductas que puedas comprobar.

¿Perdonar demasiado rápido es malo?

Lo que suele pasar cuando se apura es que el perdón queda por arriba y la herida sigue abajo. Es muy entendible querer saltarse el dolor: perdonar rápido promete que todo vuelve a la normalidad. El problema aparece meses después, cuando el enojo que nunca se dijo sale por otro lado, en peleas por temas que no tienen nada que ver. El perdón real llega al final del proceso, no al principio.

¿Se puede perdonar solo una parte de lo que pasó?

Sí, y es lo más habitual. Podrías perdonar la infidelidad en sí y seguir sin perdonar las mentiras, o al revés. También puedes perdonar a tu pareja y no perdonar a la tercera persona, sobre todo si era alguien de tu entorno. Nada de eso te deja a medio camino: se puede reconstruir una relación buena con partes de la historia todavía sin cerrar.

¿Perdonar significa que tengo que volver a confiar?

No, son dos procesos distintos y conviene no mezclarlos. El perdón es tuyo y no requiere que la otra persona haga nada. La confianza se reconstruye con conductas verificables y sostenidas de quien fue infiel, y sin eso no vuelve por más buena voluntad que pongas. Puedes haber perdonado y seguir sin confiar, y también recuperar bastante confianza mientras el perdón todavía está en camino.

Lo que estás sintiendo es la reacción normal a un trauma. Y se trabaja.

Ver en qué etapa de tu proceso estás