La monogamia es el acuerdo de tener una sola pareja sexual y afectiva a la vez.
Eso es todo: la palabra no dice nada más.
Lo difícil no es la definición: es que casi nadie habla ese acuerdo en voz alta.
Lo dan por hecho, y cada uno se arma su propia versión de qué cuenta como traición.
Hasta que aparece un mensaje, una cena que no era, un «solo somos amigos».
Aquí vas a ver qué tipos de monogamia existen, en qué se diferencia de una relación abierta y qué hacer cuando alguien rompe algo que nunca se habló.
Es lo que vemos cada semana en consulta.
Qué significa monogamia, palabra por palabra
Viene del griego mónos (uno) y gámos (unión): literalmente, una sola unión.
En la práctica significa que dos personas acuerdan no involucrarse íntimamente con nadie más, y la palabra que sostiene toda la frase es acuerdan.
Sin acuerdo hablado no hay monogamia: hay dos personas suponiendo cosas parecidas.
Los tres tipos que casi nunca coinciden
Tu pareja puede cumplir uno de estos tres y fallar en otro. Por eso conviene separarlos.
Monogamia social
Viven juntos, comparten dinero, casa y proyecto: es la parte que ve la gente de afuera.
Monogamia sexual
El sexo queda entre ustedes dos. Es la única que casi todo el mundo nombra al decir «monogamia».
Monogamia emocional
Lo más íntimo —tus miedos, tus planes, lo que no le cuentas a nadie— se reserva para tu pareja.
Muchas parejas se quiebran por la tercera sin que pase nada en la segunda, y eso tiene nombre: infidelidad emocional.
Monogamia serial: lo que hace casi todo el mundo
Una pareja exclusiva por vez, varias a lo largo de la vida: ese es hoy el modelo real, aunque el ideal cultural siga siendo una sola persona para siempre.
Saberlo te quita una culpa que no te corresponde: haber tenido varias relaciones no te vuelve alguien incapaz de comprometerse.
El acuerdo hablado y el acuerdo supuesto
Aquí está el punto que cambia todo lo demás: hay parejas que conversaron qué cuenta como infidelidad, qué hacen si aparece una atracción y qué esperan del otro.
Y hay parejas que nunca lo hicieron y creen que sí, porque «se sobreentiende».
Casi nadie llega a consulta por romper un pacto explícito. Llegan por romper uno que los dos daban por supuesto.
Lo que se sobreentiende no se sobreentiende igual en las dos cabezas.
Lo que para ti es infidelidad y para tu pareja no
Prueba a responder esto sin consultarlo: ¿guardar un chat que borrarías si tu pareja lo viera cuenta como traición?
¿Y ver a tu ex a solas sin avisar? ¿Y hablar de tu matrimonio con alguien que te atrae?
Esas zonas grises son las microinfidelidades, y en consulta son un tema constante.
No hay una respuesta correcta: hay una respuesta tuya y una de tu pareja, y sirve saber si son la misma.
Monogamia y relación abierta: la diferencia no es el número
Una relación abierta es un acuerdo distinto, no un acuerdo roto: los dos saben, los dos aceptan y los dos ponen las condiciones.
Una pareja monógama con una infidelidad escondida no está siendo más fiel que una pareja abierta que cumple lo pactado.
Lo que rompe algo, en los dos modelos, es mentir. Puedes ver también qué es el poliamor y en qué se diferencia.
¿La monogamia es «natural»?
Es la pregunta que más aparece, y suele venir con trampa: quien la hace ya busca justificar algo.
La biología no ayuda mucho. Un trabajo que revisó más de dos mil especies de mamíferos encontró monogamia social en cerca del 9% (Lukas y Clutton-Brock, 2013).
Eso no vuelve la monogamia antinatural ni obligatoria: significa que se sostiene por decisión y no por instinto, igual que cualquier otro acuerdo que dos personas eligen cumplir.
Cuántas parejas la rompen
Las cifras cambian mucho según cómo se pregunte, y conviene desconfiar de los números redondos.
Un análisis de encuestas nacionales en Estados Unidos encontró que alrededor del 21% de los hombres y el 13% de las mujeres casadas reconocieron sexo fuera del matrimonio (Labrecque y Whisman, 2017).
Es bastante y no es la mayoría. La monogamia no está rota: está poco conversada.
Por qué duele tanto cuando se rompe
Si estás pasando por esto, ya sabes que el dolor no se parece a un enojo.
Se cae el lugar seguro
Tu pareja era donde volvías cuando algo salía mal y de golpe es donde pasó lo malo.
Por eso tu cuerpo reacciona como ante un peligro y no como ante una falta de respeto.
Se activan dos heridas juntas
Una es «no fui suficiente». La otra es «la persona en la que confiaba me hizo daño».
Son distintas y llegan al mismo tiempo, y por eso te cuesta tanto ponerle nombre a lo que sientes.
Duele en el cuerpo, no es una forma de hablar
Un estudio con resonancia magnética mostró que el rechazo social activa zonas del cerebro que también se activan con el dolor físico (Eisenberger, Lieberman y Williams, 2003).
No estás exagerando cuando dices que te duele el pecho. Lo desarrollamos en trauma por infidelidad.
Qué hacer cuando el acuerdo se rompió
Nada de esto se resuelve en una conversación, y avanza con recaídas.
- Separa el hecho de la interpretación. «Se vieron tres veces» se puede trabajar; «nunca me quiso» no.
- Pide cosas verificables. Contacto cero real, respuestas sin enojo, transparencia que no tengas que reclamar.
- Ordena tus preguntas. Elige las que te ayudan a entender, no las que te llenan la cabeza de escenas.
- No decidas en el pico. Las decisiones grandes tomadas el primer mes casi nunca se sostienen.
- No lo resuelvas a solas dentro de tu cabeza. Es la parte que más cansa y la que menos avanza.
Si todavía estás en la duda y no en la certeza, te sirve esta guía de señales.
Si quien rompió el acuerdo fuiste tú
Quizá no llegaste aquí por lo que te hicieron, sino por lo que hiciste tú.
Te sirve saber algo: la culpa sola no repara nada. Te paraliza y te pone a la defensiva.
Tu pareja no necesita que te castigues: necesita que le respondas, que cortes el contacto y que sostengas eso en el tiempo.
Y tú necesitas entender qué te llevó hasta ahí, porque si no lo entiendes te vuelve a pasar.
Cuánto tarda en volver la confianza
No hay una fecha, y quien te dé una te está mintiendo.
Lo que sí te sirve es un termómetro: fíjate si esta semana se te parece menos a la de hace tres meses.
La confianza no vuelve por una promesa, vuelve por acumulación.
Cómo se vuelve a escribir el acuerdo
Esta conversación se puede tener sin que haya pasado nada. De hecho funciona mucho mejor así.
Cinco preguntas para hacerse en voz alta, cada uno con su respuesta:
- ¿Qué cosa, si la hiciera el otro, sentirías como una traición?
- ¿Qué hacemos si a uno de los dos le gusta alguien?
- ¿Qué se cuenta y qué no hace falta contar?
- ¿Qué necesitas de mí que hoy no te estoy dando?
- ¿Cada cuánto revisamos esto?
El objetivo no es cerrar el tema, es dejar de suponer.
Cuando uno quiere abrir la relación y el otro no
Pasa seguido, y casi nunca es una charla sobre modelos de pareja.
Suele ser una charla sobre distancia, sobre deseo apagado o sobre algo que ya empezó y todavía no se dijo.
Abrir una relación para salvarla casi siempre la termina. Abrirla desde un buen momento es otra conversación.
Si es tu caso, conviene hablarlo con alguien de afuera antes de tomar una decisión.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días. Atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Si el acuerdo se rompió, tu primer trabajo no es decidir si sigues: es entender qué pasó y qué necesitas ahora.
Si el acuerdo nunca existió, tu primer trabajo es escribirlo.
Puedes empezar por nuestro test de infidelidad, que es gratuito y te ubica en qué punto estás, y también puedes conocer nuestra terapia de pareja para infidelidad.
Un consejo que no estaba arriba: no uses la palabra «monogamia» en esa conversación con tu pareja; habla de cosas concretas y verás que se entienden mejor.
¿Tu acuerdo está hablado o está supuesto?
Ver también:
Fuentes consultadas
- Lukas, D., y Clutton-Brock, T. H. (2013). The evolution of social monogamy in mammals. Science, 341(6145), 526–530. doi.org/10.1126/science.1238677
- Eisenberger, N. I., Lieberman, M. D., y Williams, K. D. (2003). Does rejection hurt? An fMRI study of social exclusion. Science, 302(5643), 290–292. doi.org/10.1126/science.1089134
- Labrecque, L. T., y Whisman, M. A. (2017). Attitudes toward and prevalence of extramarital sex in the 21st century. Journal of Family Psychology, 31(7). doi.org/10.1037/fam0000280
- Conley, T. D., Matsick, J. L., Moors, A. C., y Ziegler, A. (2017). Investigation of consensually nonmonogamous relationships. Perspectives on Psychological Science, 12(2). doi.org/10.1177/1745691616667925
- Fincham, F. D., y May, R. W. (2017). Infidelity in romantic relationships. Current Opinion in Psychology, 13. doi.org/10.1016/j.copsyc.2016.03.008