Dijiste que sí y desde entonces duermes mal.
O quizás no pasó nada de eso y llegaste solo para entender de qué se trata.
Las dos cosas se buscan igual.
Pero casi todo lo que vas a leer sobre el tema o lo defiende o lo condena, y ninguna de las dos posturas te sirve para decidir.
Aquí vas a ver qué es exactamente una relación abierta, los tipos que existen, cómo se acuerdan las reglas y cuál es la señal de que ese acuerdo no era real.
Sin recomendarte ningún modelo: eso lo eliges tú.
Es lo que vemos cada semana en consulta, con parejas abiertas y con parejas que están pensándolo.
Qué es una relación abierta
Es un acuerdo entre dos personas para tener encuentros sexuales con otras, sin terminar la relación principal.
Si estás en una, tu pareja sabe con quién sales y tú sabes lo mismo de ella.
Lo que la define no es el sexo con terceros: es que exista un acuerdo, y que los dos sepan a qué se comprometieron.
Sin eso, no hay relación abierta: hay otra cosa, y tú ya sabes cómo se llama.
Qué la diferencia de una infidelidad
La diferencia es una sola: el consentimiento.
En tu pareja abierta hay permiso previo y hay información, pero en una infidelidad hay una regla rota y hay mentira.
Por eso dentro de una pareja abierta también existe la traición.
Pasa cuando tu pareja rompe el acuerdo que los dos armaron, o cuando lo rompes tú.
No duele el sexo con otra persona. Duele que te hayan mentido con eso.
Qué la diferencia del poliamor
En tu relación abierta se abre el sexo y el vínculo amoroso sigue siendo uno.
En el poliamor se aceptan varias relaciones con afecto y compromiso al mismo tiempo.
Son cosas distintas y confundirlas te trae problemas concretos, así que lo explicamos aparte en qué es el poliamor.
Tipos de relaciones abiertas
Cada pareja arma la suya, pero estos son los formatos que más aparecen: busca el tuyo.
| Formato | Qué se acuerda |
|---|---|
| Abierta clásica | Encuentros solo sexuales con otras personas, para los dos |
| Semiabierta | Se abre en momentos puntuales o con una frecuencia pactada |
| Híbrida o de una vía | Solo uno de los dos tiene esa libertad |
| Swinger | Intercambio de parejas, casi siempre estando presentes |
| Poliamor | Más de un vínculo amoroso a la vez, con compromiso |

La híbrida es la que más consultas nos trae, y no por casualidad.
Cuando el permiso corre para un solo lado, la desigualdad se instala rápido.
Si tú tienes ese permiso, te conviene preguntarte qué obtuvo tu pareja a cambio.
Qué dice la investigación
Es menos raro de lo que crees. En dos muestras nacionales de adultos solteros en Estados Unidos, uno de cada cinco dijo haber tenido alguna vez una relación no monógama acordada (Haupert y cols., 2017).
Una revisión amplia del tema encontró que las parejas abiertas no aparecen sistemáticamente peor que las monógamas en satisfacción ni en bienestar (Rubel y Bogaert, 2015).
Eso no dice que a ti te vaya a ir bien, sino que el formato, por sí solo, no explica gran cosa.
Los propios autores de una revisión posterior advierten que buena parte de estos estudios trabaja con muestras chicas y voluntarias (Conley y cols., 2017).
Lo que predice cómo te va no es el modelo. Es qué tan claro está lo que acordaste.
El acuerdo real y el acuerdo arrancado
Esta es la distinción que más nos importa en consulta, y la que casi nunca aparece en internet.
Hay parejas que se abren después de meses de conversación, y hay parejas donde uno aceptó para no quedarse solo.
Por fuera se ven parecidas, pero por dentro no tienen nada que ver.
Y tú, desde adentro, no siempre distingues en cuál estás.
Cómo se ve un acuerdo real
Puedes decir que no sin que tu relación se caiga.
Se habló antes, con calma, y no en medio de una crisis.
Puedes pedir que se frene y volver atrás sin pagar un precio.
Y los dos explicarían el acuerdo con las mismas palabras: esa es la prueba más simple que tienes.
Cómo se ve el otro
Apareció después de una infidelidad, como forma de arreglarla, o apareció como condición: esto o me voy.
Dices que estás bien y tu pareja no vuelve a preguntar.
Aceptar por miedo a perder a alguien no es un acuerdo, es una rendición.
Tres preguntas para saber en cuál estás
¿Podrías decir que no hoy y seguir juntos mañana?
¿Alguna vez preguntaste cómo la estaba pasando tu pareja con esto?
¿Estás contando lo que sientes o solo lo que crees que no molesta?
Si dudaste en las tres, te conviene hablarlo antes de seguir.
Cómo se ponen las reglas
Tus reglas no se suponen: se dicen en voz alta, con nombres y con números.
- Con quién sí y con quién no. Amigos en común, gente del trabajo, alguien de la familia.
- Cada cuánto. Una frecuencia concreta evita discusiones sobre lo que es «mucho».
- Qué se cuenta. Todo, algo o nada. No hay opción correcta, hay opción acordada.
- Cuidados sexuales. Qué es obligatorio y qué no se negocia.
- Dónde. En casa nunca, en viajes sí, esa clase de detalle.
- Qué pasa si alguien se enamora. La regla que casi nadie pone y la que más falta hace.
Acuerda además cuándo van a revisar todo esto.
Lo que te sirve el primer mes muchas veces no te sirve al sexto.
Los celos no se van porque hayas firmado
Este es el error más común: creer que si acordaste, ya no vas a sentir nada.
Vas a sentir. Tu acuerdo cambia lo que haces con eso, no lo que aparece.
Sentir celos dentro de tu pareja abierta no significa que te hayas equivocado de modelo.
Significa que tu cabeza está haciendo lo que hace siempre que algo te importa.
Cómo funcionan los celos y qué se hace con ellos lo desarrollamos en celos en la pareja.
El acuerdo no te ahorra el trabajo emocional. Te da un lugar donde ponerlo.
Cuando abrir la relación es tapar otra cosa
Hay una pregunta que hacemos siempre en la primera sesión.
¿Qué esperas que cambie en tu casa cuando esto se abra?
Si tu respuesta es «que dejemos de pelear» o «que vuelva a sentirse cerca», el problema no está en la exclusividad.
Abrir tu relación no arregla la distancia, suele dejarla más a la vista.
Ese trabajo va antes, y lo tratamos en conexión emocional con tu pareja.
Cuando uno quiere y el otro no
Es la consulta que más aparece, y no tiene una salida cómoda.
Si no quieres, decir que no es una respuesta completa, y no tienes que justificarla ni probarla un tiempo.
Y decir que sí a medias, para ganar tiempo, es lo que más daño te hace después.
Si la única forma de que tu pareja se quede es que tú aceptes, eso no es una propuesta: es una condición.
Señales de que no está funcionando
- Descubres cosas en vez de que te las cuenten.
- Las reglas cambian siempre en la misma dirección.
- Uno de los dos dejó de decir lo que siente para no arruinar el clima.
- Estás revisando el teléfono, y antes no lo hacías.
- La relación principal quedó en último lugar.
Si te reconociste en dos o más, no es que el modelo falle: es que tu acuerdo dejó de estar vivo.
Cuando la sospecha ya se instaló, el trabajo es otro y lo tratamos en la desconfianza en el amor.
Cuándo pedir ayuda
Cuando la conversación siempre termina igual y ninguno de los dos se mueve.
Cuando aceptaste algo que no querías y ya no sabes cómo decirlo.
Cuando se rompió una regla y no logran hablarlo sin pelear.
También cuando tu relación ya se abrió y sientes que te estás quedando atrás.
¿Hace cuánto que no le preguntas a tu pareja cómo la está pasando?
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Trabajamos con parejas abiertas, cerradas y en el medio, sin recomendarte un modelo.
Lo que sí hacemos es ayudarte a ver si lo que acordaste fue un acuerdo o una condición.
Si lo que pasó fue una regla rota y hoy no sabes en qué punto estás, puedes empezar por nuestro test de infidelidad, que es gratuito.
Un consejo que no estaba en ninguna lista de arriba: pon fecha para revisar el acuerdo antes de estrenarlo.
Te va a resultar mucho más fácil hablarlo un domingo tranquilo que la noche en que algo salió mal.
¿Tu acuerdo lo eligieron los dos, o lo aceptó uno para no perder al otro?
Ver también:
- No monogamias: tipos y cómo hablarlo
- Qué hace sana a una relación
- Qué es la infidelidad emocional
- Mitos sexuales que complican a las parejas
Fuentes consultadas
- Haupert, M. L., y cols. (2017). Prevalence of experiences with consensual nonmonogamous relationships: findings from two national samples of single Americans. Journal of Sex & Marital Therapy, 43(5), 424–440. doi.org/10.1080/0092623X.2016.1178675
- Rubel, A. N., & Bogaert, A. F. (2015). Consensual nonmonogamy: psychological well-being and relationship quality correlates. The Journal of Sex Research, 52(9), 961–982. doi.org/10.1080/00224499.2014.942722
- Conley, T. D., y cols. (2017). Investigation of consensually nonmonogamous relationships: theories, methods, and new directions. Perspectives on Psychological Science, 12(2), 205–232. doi.org/10.1177/1745691616667925
- Moors, A. C., y cols. (2014). Attached to monogamy? Avoidance predicts willingness to engage (but not actual engagement) in consensual non-monogamy. Journal of Social and Personal Relationships, 32(2), 222–240. doi.org/10.1177/0265407514529065