Qué es el poliamor: definición, tipos y qué no lo es

El poliamor es tener más de una relación afectiva a la vez, con acuerdo de todos. Qué es, qué no es y en qué se diferencia de la infidelidad.

Qué es el poliamor: definición, tipos y qué no lo es

El poliamor es la posibilidad de tener más de una relación afectiva a la vez, con el acuerdo de todas las personas involucradas.

La palabra que sostiene esa definición es acuerdo.

Quizá llegaste aquí porque lo escuchaste en una serie y te dio curiosidad.

O quizá porque tu pareja lo nombró en una conversación y te dejó pensando toda la semana.

Es una palabra que se usa mucho y se entiende poco. A veces, incluso, se usa para tapar otra cosa.

Aquí vas a ver qué es, qué no es, en qué se diferencia de una relación abierta y qué pasa cuando hay engaño dentro.

Lo escribimos desde la consulta clínica, sin defenderlo ni atacarlo.

Qué es el poliamor, en una frase

Varias relaciones afectivas al mismo tiempo, todas conocidas y aceptadas por quienes participan.

No es un permiso que alguien da y otro usa. Es un acuerdo que se arma entre todos y se revisa.

Si una de las personas no sabe en qué tipo de relación está, eso no es poliamor.

Qué no es el poliamor

No es una infidelidad con mejor nombre

La diferencia no está en cuántos vínculos hay. Está en quién sabe.

En la infidelidad hay alguien que no sabe. Y que, si supiera, no aceptaría.

Por eso el daño de una traición no viene del número de personas. Viene de haber quedado fuera de una decisión sobre tu propia vida.

No es lo mismo que una relación abierta

En una relación abierta suele haber una pareja principal que abre lo sexual y guarda lo afectivo entre los dos.

En el poliamor lo afectivo también puede ser plural. Son acuerdos distintos, no sinónimos.

No es falta de compromiso

Es lo que más se repite y es lo que menos se sostiene.

Sostener varios vínculos con transparencia te pide más conversación, no menos.

Poliamor, relación abierta y anarquía relacional

ModeloQué se comparteQué lo define
MonogamiaNada fuera de la parejaLa exclusividad acordada
Relación abiertaLo sexualUna pareja principal y reglas
PoliamorLo sexual y lo afectivoVarios vínculos conocidos
Anarquía relacionalSe negocia vínculo por vínculoLa ausencia de jerarquías fijas

Si te interesa el último caso, lo desarrollamos en qué es la anarquía relacional.

Cómo funciona en la práctica

No hay un manual único, y ese es el punto que más te confunde desde afuera.

Cada grupo define lo suyo: qué se cuenta, con qué anticipación, qué cuidados de salud se toman, cuánto tiempo le toca a cada vínculo.

Lo que hace que funcione no es el modelo, es la cantidad de cosas dichas en voz alta.

Algunas personas conviven y crían juntas. Otras eligen no convivir con nadie.

Polifidelidad: el poliamor también puede ser cerrado

Cuando un grupo acuerda que los vínculos quedan puertas adentro, eso se llama polifidelidad.

Es un acuerdo de exclusividad, solo que no es de a dos. Tener varios vínculos no significa que estén abiertos a más.

Dos palabras que vas a escuchar

Metamour es la pareja de tu pareja, con quien tú no tienes un vínculo romántico.

Compersión es la alegría por el bienestar que tu pareja encuentra con otra persona. Es lo contrario de los celos, y no le sale a todo el mundo.

¿Se puede ser infiel dentro del poliamor?

Sí, y pasa. La infidelidad no se define por tener otro vínculo: se define por romper un acuerdo sin avisar.

En una relación poliamorosa hay acuerdos igual que en una monógama.

Con quién sí y con quién no. Qué se cuenta. Qué cuidados se toman.

Cuando alguien rompe uno de esos acuerdos y lo esconde, el dolor que te produce es el mismo. Lo repasamos en tipos de infidelidad.

Qué dicen los estudios

Te conviene ir con cuidado, porque es un campo joven y con muestras difíciles de conseguir.

En dos muestras nacionales de personas solteras en Estados Unidos, alrededor de una de cada cinco dijo haber tenido alguna vez una relación no monógama consensuada (Haupert y cols., 2017).

Una revisión no encontró que este tipo de acuerdo se asocie, por sí mismo, con peor calidad de relación o peor bienestar (Rubel y Bogaert, 2015).

Y también se ha estudiado el estigma que reciben estas parejas, que es alto y no siempre se corresponde con lo que muestran los datos (Conley y cols., 2017).

Nada de esto dice que a ti te vaya a funcionar. Dice que el modelo no está condenado de antemano.

Los celos no desaparecen

Este es el punto donde más gente se estrella.

Elegir un acuerdo abierto no apaga los celos. Solo cambia qué haces con ellos.

Un estudio miró esto en personas con un estilo de apego evitativo, o sea que se incomodan con la cercanía (Moors y cols., 2015).

Se mostraban más dispuestas a este tipo de relación, pero esa disposición no se traducía en participar de verdad.

Dicho simple: querer distancia no es lo mismo que poder sostener varios vínculos.

Los celos no se negocian en abstracto: se sienten un martes a las once de la noche.

¿Qué harías tú la primera noche que tu pareja durmiera con otra persona? ¿Y al día siguiente?

Cuando uno lo propone y el otro no quiere

Es la escena que más vemos en consulta, y casi nunca es una charla sobre modelos de pareja.

Suele traer otra cosa debajo: deseo apagado, distancia acumulada o algo que ya empezó y todavía no se dijo.

Abrir una relación para salvarla casi siempre la termina. Proponerlo desde un buen momento es otra conversación.

Tu no es una respuesta completa y no tienes que justificarla con teoría.

Lo que sí conviene es entender de dónde viene la propuesta antes de contestar.

Si te lo propusieron y no sabes qué contestar

Lo primero: no tienes que responder ese mismo día, y quien te apura te está diciendo algo.

Lo segundo: pregúntale a tu pareja qué está buscando. La propuesta casi nunca es sobre otras personas, es sobre algo que le falta contigo.

Lo tercero: fíjate qué te pasa en el cuerpo cuando lo imaginas. Tu incomodidad también es información.

¿Estarías teniendo esta conversación si tu relación pasara por su mejor momento?

Tres cosas que conviene mirar antes

Cómo están tú y tu pareja hoy, porque un acuerdo nuevo no te repara lo que ya está roto.

Qué vas a hacer el día que te duela, porque los celos van a aparecer y ahí necesitas un plan.

Qué pasa si quieres volver atrás, porque un acuerdo que no se puede revisar te deja atrapado.

Qué vemos en consulta

Casi nadie llega diciendo «quiero ser poliamoroso». Llegan por lo que pasó alrededor de esa palabra.

Uno la usó para nombrar algo que ya estaba ocurriendo. El otro dijo que sí sin querer decir que sí.

El problema casi nunca es el modelo elegido. Es la conversación que nadie tuvo antes.

Si te tocó enterarte de algo que ya estaba pasando, lo que sientes no es intolerancia: es el efecto de una mentira. Te va a servir qué hacer cuando descubres una infidelidad.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.

Si en tu pareja apareció esta conversación, sirve tenerla con alguien de afuera antes de decidir nada.

Si lo que apareció fue una infidelidad con esta palabra encima, puedes empezar por nuestro test de infidelidad, que es gratuito.

Un consejo que no estaba arriba: no decidas en la misma conversación en que te lo proponen. Pide una semana y contesta después.

¿Lo que hay en tu caso es un acuerdo o es un hecho consumado?


Ver también:

Fuentes consultadas

  • Haupert, M. L., Gesselman, A. N., Moors, A. C., Fisher, H. E., y Garcia, J. R. (2017). Prevalence of experiences with consensual nonmonogamous relationships. Journal of Sex & Marital Therapy, 43(5). doi.org/10.1080/0092623X.2016.1178675
  • Rubel, A. N., y Bogaert, A. F. (2015). Consensual nonmonogamy: psychological well-being and relationship quality correlates. The Journal of Sex Research, 52(9). doi.org/10.1080/00224499.2014.942722
  • Conley, T. D., Matsick, J. L., Moors, A. C., y Ziegler, A. (2017). Investigation of consensually nonmonogamous relationships. Perspectives on Psychological Science, 12(2). doi.org/10.1177/1745691616667925
  • Moors, A. C., Conley, T. D., Edelstein, R. S., y Chopik, W. J. (2015). Attached to monogamy? Journal of Social and Personal Relationships, 32(2). doi.org/10.1177/0265407514529065
  • Balzarini, R. N., y cols. (2019). Demographic comparison of American individuals in polyamorous and monogamous relationships. The Journal of Sex Research, 56(6). doi.org/10.1080/00224499.2018.1474333

Preguntas frecuentes

¿Qué es el poliamor?

Es la posibilidad de mantener más de una relación afectiva y sexual a la vez, con el conocimiento y el acuerdo de todas las personas involucradas. La palabra clave de esa definición es acuerdo. Si alguien no sabe en qué tipo de relación está, eso no es poliamor: es una relación con información escondida, aunque quien la sostiene use la palabra.

¿El poliamor es lo mismo que la infidelidad?

No, y la diferencia no está en el número de vínculos sino en quién sabe qué. En el poliamor todas las personas conocen la situación y aceptaron participar de ella. En la infidelidad hay alguien que no sabe y que, si supiera, no aceptaría. Por eso el daño de una infidelidad no viene de la cantidad de personas: viene de haber sido dejado fuera de una decisión sobre tu propia vida.

¿Qué diferencia hay entre poliamor y relación abierta?

En una relación abierta suele haber una pareja principal que acuerda abrir lo sexual y mantener lo afectivo entre los dos. En el poliamor se admite que haya varios vínculos afectivos, no solo sexuales. Son acuerdos distintos dentro del mismo terreno, y en la práctica cada pareja arma el suyo. Lo que importa no es la etiqueta que usen, sino que los dos entiendan lo mismo.

¿Se puede ser infiel dentro del poliamor?

Sí, y ocurre. La infidelidad no se define por tener otro vínculo, se define por romper un acuerdo sin avisar. En una relación poliamorosa hay acuerdos igual que en una monógama: con quién sí, con quién no, qué se cuenta, qué cuidados se toman. Cuando alguien rompe uno de esos acuerdos y lo esconde, el dolor que produce es el mismo.

¿El poliamor funciona?

Depende de las personas, igual que la monogamia. Una revisión de la literatura no encontró que la no monogamia consensuada se asocie, por sí misma, con peor calidad de relación o peor bienestar. Eso no significa que le sirva a cualquiera. Pide mucha conversación, mucha claridad y tolerancia a los celos, y hay parejas para las que ese esfuerzo no compensa.

¿Y si mi pareja me propone abrir la relación y yo no quiero?

Tu no es una respuesta completa y no necesita justificarse con teoría. Lo que sí conviene es entender de dónde viene la propuesta: a veces trae un tema de deseo, a veces de distancia y a veces hay algo que ya empezó y todavía no se dijo. Abrir una relación para salvarla suele terminarla. Hablarlo con alguien de afuera antes de decidir es lo más sensato.

¿Quieren reconstruir pero cada conversación termina peor? No es falta de amor: es falta de método.

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