No monogamias: tipos, diferencias y cómo hablarlo en pareja

Qué es la no monogamia, los cuatro modelos que existen, en qué se diferencia de la infidelidad y cómo se habla del tema con tu pareja sin romper.

No monogamias: tipos, diferencias y cómo hablarlo en pareja

Tu pareja nombró la palabra y desde entonces no dejas de pensarla.

O la escuchaste en una serie, te dio curiosidad y no sabes ni cómo se llama lo que estás buscando.

Casi todo lo que vas a encontrar sobre el tema o lo defiende o lo condena.

Ninguna de las dos posturas te sirve para hablarlo con la persona que tienes al lado.

Aquí vas a ver qué modelos existen y en qué se diferencian, dónde está la línea con la infidelidad y cómo se sostiene esa conversación.

Sin recomendarte ningún modelo: eso lo eligen ustedes.

Es lo que vemos cada semana en consulta, con parejas de los dos lados de la pregunta.

Qué quiere decir «no monogamia»

Que la exclusividad no se da por sentada, y que eso está hablado.

Nada más. No es una postura ni una identidad que tengas que adoptar.

No es un modelo: es un paraguas con varios modelos distintos debajo.

Y ninguno se define por cuántas personas hay. Se definen por qué acordaron.

De hecho puedes tener una sola relación y estar dentro de uno de ellos.

cómo hablar de las relaciones abiertas

Los cuatro modelos, en una tabla

ModeloQué se acuerdaDónde leerlo
Relación abiertaUna pareja principal que abre lo sexual y mantiene lo afectivo entre los dosrelación abierta
PoliamorVarias relaciones afectivas a la vez, con el acuerdo de todosqué es el poliamor
Anarquía relacionalNinguna relación vale por defecto más que otraanarquía relacional
Vínculos swingerEncuentros sexuales con otras parejas, casi siempre juntos

Ninguno es mejor que otro. Lo que los vuelve sostenibles es lo mismo en los cuatro.

Si estás buscando cuál de estos es el tuyo, quizá te estés apurando.

Lo que te conviene primero es saber qué quieres tú, y recién después ponerle nombre.

La etiqueta no arregla nada. Te sirve para entenderte con tu pareja, y para poco más.

Dónde está la línea con la infidelidad

En el consentimiento, y en nada más.

En la no monogamia todos saben en qué relación están y aceptaron estar ahí.

En la infidelidad hay alguien que no sabe y que, si supiera, no aceptaría.

El daño de una infidelidad no viene de cuántas personas hay. Viene de haber quedado fuera de una decisión sobre tu propia vida.

Por eso dentro de una pareja abierta también hay engaño. Pasa cada vez que se rompe un acuerdo y se esconde.

Si tu pareja te mintió sobre con quién estuvo, no importa que ustedes tuvieran permiso.

Te duele lo mismo que a cualquiera, y tienes el mismo derecho a decirlo.

Qué entra y qué no entra en esa palabra lo desarrollamos en tipos de infidelidad.

Por qué el silencio es el problema, no el modelo

Casi todo lo que se rompe empieza en algo que tú o tu pareja no dijeron a tiempo.

Alguien aceptó a medias para no perder al otro. Alguien se enamoró y lo calló tres meses.

Un acuerdo que nadie revisa deja de ser un acuerdo y se vuelve una suposición.

Eso te pasa igual en una pareja abierta que en una cerrada.

¿Cuándo fue la última vez que revisaron lo que dan por hecho?

Cómo se saca el tema

  • Elige el momento. Un rato tranquilo, no después de una pelea ni a la salida de una fiesta.
  • Empieza por ti. Qué te pasa, qué te dio curiosidad. No por lo que quieres conseguir.
  • Dilo como conversación, no como decisión ya tomada. La diferencia se nota en la primera frase.
  • No pidas respuesta ese día. Si tu pareja necesita días para pensarlo, es buena señal.
  • Pregunta y cállate. La parte más útil de esa charla es la que no dices tú.

Si llegaste porque tu pareja lo propuso

Lo primero que sientes casi nunca es curiosidad.

Sientes que te corrieron el piso, y probablemente estés repasando los últimos meses para ver qué no viste.

Eso es normal y no te vuelve una persona cerrada.

Que tu pareja lo nombre no significa que ya haya pasado algo, y tampoco significa que no.

Por eso la conversación que viene importa más que la respuesta que le des hoy.

Y no tienes que dársela hoy.

¿Cuánto hace que le das vueltas a esto sin decírselo a nadie?

Qué preguntar antes de responder

Si la propuesta llegó del otro lado, hay cuatro preguntas que ordenan bastante.

Qué es exactamente lo que quieres, en concreto y no en general.

Qué crees que te falta hoy en esta relación.

¿Esto ya empezó?

Y la más incómoda: si yo digo que no, ¿qué pasa con nosotros?

La respuesta a esa última te dice si era una propuesta o una condición.

Decir que no es una respuesta completa

No hace falta justificarla con teoría ni probarla un tiempo para ver si te gusta.

Aceptar algo que no quieres para que tu pareja se quede no abre tu relación: la pone en cuenta regresiva.

Y lo caro no llega el primer mes. Llega al sexto.

¿Estarías diciendo que sí, o diciendo que no te quieres quedar solo?

Qué se le cuenta al entorno

No hay obligación de contarle a nadie.

Lo que trae problemas es que uno lo cuente y el otro se entere de que se contó.

Acuerden antes a quién sí, a quién no y con qué palabras, sobre todo si hay familia o trabajo de por medio.

Si tienes hijos, esa conversación merece pensarse aparte y con calma.

Lo que casi siempre lamenta la gente no es haber contado poco.

Es haberlo contado en caliente, a la persona equivocada, en medio de una pelea.

Qué dice la investigación

Poco y con prudencia, que es lo honesto.

Una revisión amplia no encontró que la no monogamia acordada se asocie, por sí sola, con peor bienestar o peor calidad de relación que la monogamia.

Otro estudio con dos muestras nacionales de Estados Unidos halló que una parte no menor de la población había tenido alguna experiencia de este tipo alguna vez.

Nada de eso dice que te vaya a servir a ti. Dice que el modelo, solo, no explica si una pareja está bien.

Lo que explica bastante más es cómo se hablan.

Cuando aparecen los celos

Aparecen, incluso cuando el acuerdo está claro y los dos lo eligieron.

No son una falla del sistema ni una prueba de que no sirves para esto.

Son información sobre algo que quedó sin decir o sin cuidar.

Si te ganaron la cabeza y ya no puedes pensar en otra cosa, eso lo trabajamos en celos y en la desconfianza en el amor.

Lo que sí conviene es decirlos temprano, cuando todavía son un comentario.

Si esperas a que se te vuelvan una escena, ya no vas a poder hablarlo: vas a estar peleando.

¿Qué es lo que te da celos exactamente, el sexo o la sensación de que te reemplazan?

Cuándo pedir ayuda

Cuando tu conversación siempre termina igual y ninguno de los dos se mueve.

Cuando aceptaste algo que no querías y ya no sabes cómo decirlo.

Cuando se rompió una regla y no logras hablarlo sin que termine en pelea.

También cuando tu relación se abrió y sientes que te estás quedando atrás.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.

Trabajamos con parejas abiertas, cerradas y en el medio, sin recomendarte un modelo.

Lo que hacemos es ayudarte a ver si lo que acordaste fue un acuerdo o una condición.

Si lo que pasó fue una regla rota y hoy no sabes en qué punto estás, puedes empezar por nuestro test de infidelidad, que es gratuito.

Un consejo que no estaba arriba: ponle fecha a la revisión del acuerdo antes de estrenarlo.

Te va a resultar mucho más fácil hablarlo un domingo tranquilo que la noche en que algo salió mal.

¿Lo que tienes hoy lo eligieron los dos, o lo aceptaste tú para no perder al otro?


Ver también:

Fuentes consultadas

  • Rubel, A. N., y Bogaert, A. F. (2015). Consensual nonmonogamy: psychological well-being and relationship quality correlates. The Journal of Sex Research, 52(9), 961–982. doi.org/10.1080/00224499.2014.942722
  • Conley, T. D., Matsick, J. L., Moors, A. C., y Ziegler, A. (2017). Investigation of consensually nonmonogamous relationships: theories, methods, and new directions. Perspectives on Psychological Science, 12(2), 205–232. doi.org/10.1177/1745691616667925
  • Haupert, M. L., Gesselman, A. N., Moors, A. C., Fisher, H. E., y Garcia, J. R. (2017). Prevalence of experiences with consensual nonmonogamous relationships: findings from two national samples of single Americans. Journal of Sex & Marital Therapy, 43(5), 424–440. doi.org/10.1080/0092623X.2016.1178675
  • Moors, A. C., Conley, T. D., Edelstein, R. S., y Chopik, W. J. (2014). Attached to monogamy? Avoidance predicts willingness to engage (but not actual engagement) in consensual non-monogamy. Journal of Social and Personal Relationships, 32(2), 222–240. doi.org/10.1177/0265407514529065

Preguntas frecuentes

¿Qué es la no monogamia?

Es un paraguas que reúne varios modelos de relación en los que, de común acuerdo, la exclusividad sexual o afectiva no se da por sentada. Debajo de esa palabra entran la relación abierta, el poliamor, la anarquía relacional y los vínculos swinger, entre otros. Ninguno se define por cuántas personas hay: se definen por qué acordaron quienes participan.

¿La no monogamia es lo mismo que la infidelidad?

No, y la diferencia es una sola: el consentimiento. En la no monogamia todos saben en qué relación están y aceptaron participar de ella. En la infidelidad hay alguien que no sabe y que, si supiera, no aceptaría. Por eso dentro de una pareja abierta también hay engaño: ocurre cada vez que se rompe un acuerdo y se esconde.

¿Cómo saco el tema con mi pareja?

En un momento tranquilo, no después de una pelea ni a la salida de una fiesta. Empieza por lo que te pasa a ti y no por lo que quieres conseguir. Deja en claro que es una conversación, no una decisión tomada. Y da por hecho que la primera charla no va a resolver nada: si tu pareja necesita días para pensarlo, eso es buena señal.

¿Y si mi pareja lo propone y yo no quiero?

Decir que no es una respuesta completa y no necesita justificarse. No tienes que probarlo un tiempo para saber si te gusta. Lo que sí conviene es entender qué está buscando resolver tu pareja con esa propuesta, porque muchas veces detrás hay un tema de deseo, de distancia o algo que ya empezó y todavía no se dijo.

¿Funcionan las relaciones no monógamas?

Algunas sí y otras no, igual que las monógamas. Los estudios que compararon los dos grupos no encontraron que la no monogamia acordada se asocie, por sí sola, con peor bienestar o peor calidad de relación. Eso no significa que le sirva a cualquiera: pide mucha conversación y bastante tolerancia a los celos.

¿Hay que contarle al entorno?

No hay obligación de contarle a nadie, y conviene decidirlo entre los dos antes de que la pregunta llegue sola. Lo que suele traer problemas es que uno lo cuente y el otro se entere de que se contó. Acuerden a quién sí, a quién no y qué palabras van a usar, sobre todo si hay familia o trabajo de por medio.

¿Quieren reconstruir pero cada conversación termina peor? No es falta de amor: es falta de método.

Conocer la terapia de pareja especializada