Ya sabes lo que tendrías que hacer, y ahí sigues igual.
Todos los artículos te cuentan cómo reconstruir, cómo perdonar, cómo volver a confiar.
Casi ninguno te dice que hay veces en que quedarse sale más caro que irse, y tú necesitas leer eso, aunque después decidas quedarte igual.
Aquí vas a ver las señales de que las condiciones no están, y qué hacer con eso.
No es una lista para que te vayas: es para que decidas con los ojos abiertos.
Es la conversación que más te va a costar tener en consulta, y también la que más alivia.
Antes que nada: si hay miedo, esto no es una decisión de pareja
Si hay golpes, amenazas, control del dinero o de con quién hablas, el tema es otro.
También si te da miedo lo que puede pasar cuando le digas que te vas.
Eso no se trabaja como una crisis de pareja y no se resuelve con terapia de pareja.
Busca ayuda especializada antes que cualquier otra cosa: contactos de emergencia.
Lo que sigue es para todos los demás casos.
Señal 1: ya pasó varias veces
Una vez puede ser una crisis, pero varias veces ya es un patrón.
Y un patrón no te dice qué pasó: te dice qué va a volver a pasar.
Y los patrones no se rompen con promesas, porque las promesas ya las escuchaste.
El ciclo suele ser siempre el mismo: se descubre, hay crisis, hay promesas, vuelve a pasar.
¿Cuántas veces estuviste exactamente en esta misma conversación?
Si es la tercera, lo que falta no son ganas tuyas: son condiciones.
Señal 2: no se hace cargo
Aquí no te queda margen de interpretación, y es la señal que más pesa: si te explica que fue porque tú estabas distante, no se está haciendo cargo.
Si te dice que exageras, que fue poca cosa, que ya pasó, tampoco.
El contexto explica por qué una pareja estaba frágil. No explica por qué alguien eligió lo que eligió.
Sin esa pieza, todo lo demás que haga se te cae solo a los pocos meses.
Señal 3: el contacto sigue abierto
Esta es la más concreta de todas y la más fácil de comprobar: «solo hablamos por trabajo», «quedamos como amigos», «no puedo bloquearla».
Mientras esa puerta siga entornada, tu cabeza no va a bajar la alarma nunca.
Y no es un capricho tuyo: es información real de que la cosa no terminó.
Qué es exactamente y cómo se hace está en contacto cero.
Señal 4: te enteras de a poco
Esta es de las que más alargan el proceso y casi nadie la nombra.
Te cuenta una parte, a las semanas aparece otra, y después otra más.
Cada dato nuevo te devuelve al día uno, con la diferencia de que ahora estás más cansado.
Enterarte por goteo no es sinceridad: es administrar lo que te dice.
Si esto lleva meses pasando, ya tienes una respuesta.
Señal 5: tu salud se está yendo al piso
Esta es la que más se subestima, y la que más nos preocupa en consulta.
No duermes. No comes. No puedes trabajar. Lloras en el auto antes de entrar a casa.
Sostener un proceso de reparación pide energía, y tú ahora no la tienes.
Nada de esto es un diagnóstico, y solo un profesional puede evaluarte a ti, pero sí es motivo suficiente para pedir una consulta esta semana, decidas lo que decidas.
Señal 6: la única razón que te queda es el miedo
Contesta esto en frío, no después de una pelea.
¿Te quedas porque quieres esta relación, o porque no sabes qué viene después?
Miedo a la soledad, a la plata, a lo que va a decir tu familia, a empezar de nuevo.
Todos esos miedos son reales y ninguno de ellos es lo mismo que querer.
| Estás eligiendo | Estás aguantando | |
|---|---|---|
| Por qué sigues | Quieres esta relación | No sabes qué harías |
| Los cambios | Los ves | Los esperas |
| Tu salud | Va mejorando | Va peor |
| Las preguntas | Te las contesta | Te las esquiva |
| El futuro | Te lo imaginas | Prefieres no pensarlo |
Y si hay hijos
Es un motivo real y no hay que descartarlo de un plumazo, pero quedarse solo por ellos, en una casa tensa, no suele salir como se espera.
Los chicos registran el clima de la casa aunque nadie les cuente nada.
Eso no significa que separarse sea siempre mejor, sino que ese motivo solo no alcanza.
Cómo se maneja esa parte está en infidelidad cuando hay hijos.
También puedes irte aunque se pueda reparar
Esta es la parte que casi nadie te da permiso de pensar: que la relación tenga condiciones no te obliga a querer atravesar el proceso.
Es largo, incómodo y te va a pedir hablar de esto muchas veces más.
Irte no es fracasar, y no tienes que justificarlo con una lista de agravios.
Que ya no quieras es motivo suficiente, aunque a tu entorno le parezca poco.
Qué se sabe, sin adornos
Nadie puede decirte cómo va a terminar tu caso, y desconfía de quien lo intente.
Una revisión amplia sobre infidelidad concluye justamente eso: los resultados varían muchísimo según la pareja (Blow y Hartnett, 2005).
Un seguimiento de cinco años a parejas que hicieron terapia encontró algo parecido.
Algunas se recuperaron y otras no, y partir de peor lugar no lo decidía todo (Marín, Christensen y Atkins, 2014).
Eso no es una promesa para ti: es la razón por la que nadie serio te da una fecha.
Lo que sí puedes mirar es la dirección de estos últimos meses.
Cómo tomar la decisión sin volverte loco
No la tomes de noche ni después de una pelea, que es cuando más ganas te dan.
A esa hora tu cabeza no está eligiendo: está tratando de que el dolor pare.
Decide algo más chico: qué haces los próximos dos meses, y escribe hoy qué esperas ver en ese tiempo y guárdalo en algún lado.
Léelo ese día y vas a ver cosas que en el día a día se te pasan.
Si necesitas espacio sin que sea una ruptura, eso tiene su forma en darse un tiempo.
La pregunta que ordena todo lo demás
Si te quedas con una sola de este artículo, que sea esta.
Si no hubiera pasado nada, ¿tú querrías esta relación tal como está hoy?
Mucha gente descubre que hace años que no, y que la infidelidad solo destapó eso, y otra gente descubre que sí, lo que también sirve para decidir.
La infidelidad puede ser el problema o puede ser la primera vez que lo miras de frente.
Si decides quedarte
Que estas señales no estén no significa que sea fácil, y cómo es el proceso completo está en cómo superar una infidelidad.
Y qué hace que tenga más sentido intentarlo, en señales de que la relación puede sobrevivir.
Si decides irte
Vas a seguir queriéndolo un tiempo, y eso no significa que te equivocaste: irse queriendo es lo normal, no la excepción.
Y el duelo va a tener días malos aunque la decisión haya sido tuya y buena.
Que duela no significa que te equivocaste. Significa que era importante para ti.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Si quieres ordenarte antes de decidir, puedes hacer nuestro test de infidelidad, que es gratuito.
Un consejo que no estaba arriba: deja de preguntarte si él va a cambiar y pregúntate qué vas a hacer tú si dentro de seis meses todo sigue exactamente igual.
¿Qué te contestas cuando te lo preguntas así?
Autora: Lic. Belén Humenczuk. Revisión clínica: Lic. Mario Guerra, MN 72425.
Ver también:
- Perdonar una infidelidad
- Segunda oportunidad después de una infidelidad
- Etapas de la pareja después de una infidelidad
- Cómo afrontar una separación de pareja
Fuentes consultadas
- Blow, A. J., y Hartnett, K. (2005). Infidelity in committed relationships II: a substantive review. Journal of Marital and Family Therapy, 31(2), 217–233. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2005.tb01556.x
- Marín, R. A., Christensen, A., y Atkins, D. C. (2014). Infidelity and behavioral couple therapy: relationship outcomes over 5 years following therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 3(1), 1–12. doi.org/10.1037/cfp0000012
- Gordon, K. C., Baucom, D. H., y Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
- Fincham, F. D., y May, R. W. (2017). Infidelity in romantic relationships. Current Opinion in Psychology, 13, 70–74. doi.org/10.1016/j.copsyc.2016.03.008