¿Se puede salvar un matrimonio después de una infidelidad?

Qué hace falta para reconstruir un matrimonio tras una infidelidad, en qué orden se hace y cuándo intentarlo termina lastimando más a alguien.

¿Se puede salvar un matrimonio después de una infidelidad?

Ya pasó lo peor y ahora no sabes qué hacer con lo que quedó.

Dormiste dos horas, tienes que llevar a los chicos al colegio y por dentro no hay nada firme.

Y en la cabeza te da vueltas siempre la misma pregunta.

Casi siempre te la respondieron mal: que sí con fe, o que no con un «déjalo».

La respuesta real es que se puede reconstruir, aunque no siempre y nunca con perdón express.

Aquí vas a ver qué hace falta, en qué orden va y cuándo el intento hace más daño.

Es lo que vemos cada semana en consulta, con parejas que llegan sin saber por dónde agarrar.

Nadie te puede prometer un resultado

Empecemos por lo que corresponde decir primero.

Ningún profesional serio te puede garantizar que tu matrimonio se salve. Ni nosotros.

Lo que sí existe son condiciones que hacen que el intento tenga sentido.

Y hay algo más honesto todavía: reconstruir nunca puede significar que uno de los dos se pierda.

Si sostener el matrimonio te cuesta a ti la salud, eso no es reconstruir.

¿Qué estarías dispuesto a poner, y qué no?

Lo que la investigación sí muestra

Hay menos datos de los que a uno le gustaría, y conviene decirlo.

Un estudio siguió a 19 parejas con infidelidad dentro de un ensayo de terapia de pareja (Atkins y cols., 2005).

Empezaban peor que el resto, con más malestar que las parejas sin infidelidad.

Pero las que habían contado lo que pasó antes o durante la terapia mejoraron más que las demás.

Son 19 parejas, así que sirve como pista y no como prueba cerrada.

A esas mismas parejas se las siguió durante cinco años después de terminar (Marín y cols., 2014).

La verdad sobre la mesa no es un detalle del proceso. Es lo que hace que el proceso pueda existir.

Las tres condiciones sin las que no arranca

  • Contacto cero con la tercera persona, de verdad y comprobable.
  • Transparencia ofrecida sin que haya que arrancarla.
  • Querer reconstruir, no solo evitar perder la casa y la familia.

Esa tercera es la que más cuesta mirar de frente.

Alguien puede quedarse por miedo a perderlo todo y no por querer estar ahí.

Quedarse no es lo mismo que elegir quedarse, y la diferencia se nota en los hechos.

El error que más veces lo hunde

No es la infidelidad. Es el apuro.

Quien fue infiel quiere pasar de página cuanto antes, empujado por la culpa.

Quien fue traicionado acepta ese ritmo con tal de dejar de sufrir.

Y los dos se saltan el duelo, que es justamente la parte que no se puede saltar.

Construir rápido sobre una herida abierta es construir sobre nada.

Lo que pasa por dentro de quien fue traicionado está en trauma por infidelidad.

El orden importa más que la velocidad

Un modelo muy usado ordena el trabajo en tres tiempos (Gordon, Baucom y Snyder, 2004).

EtapaDe qué se trataError típico
1. ContenerCortar con el tercero y no decidir nada grandeFirmar papeles en pleno shock
2. Devolver seguridadCoherencia sostenida, preguntas sin fastidioPedir que confíe porque sí
3. Volver a acercarseConversación, proyectos, sexualidadUsar el sexo como prueba de que ya está

Saltarse la primera para llegar rápido a la tercera es lo que más veces vemos fallar.

El corazón de la segunda etapa lo trabajamos en cómo recuperar la confianza en la pareja.

¿En cuál de las tres están ustedes hoy?

Qué le toca a quien fue infiel

Esta parte es la que más rápido cambia el clima de la casa.

  • Contar antes, no después: dónde va, con quién, a qué hora vuelve.
  • Responder de nuevo lo que ya respondió, sin cara de fastidio.
  • Decir toda la verdad de una vez, porque la verdad en cuotas reinicia el reloj.
  • No usar «ya pasó» para cerrar una conversación que sigue abierta.

Y hay algo que también te toca a ti, si fuiste tú: tu culpa necesita otro lugar.

Pedirle consuelo a la persona que heriste no funciona, y lo vemos todo el tiempo.

Ese peso se trabaja aparte, en la culpa después de una infidelidad.

Qué le toca a quien fue traicionado

Nada de esto es una lista de deberes, porque tú no causaste lo que pasó.

Sí hay dos cosas que ayudan, y las dos son difíciles.

La primera es preguntar en frío y no en el pico, porque en caliente nada entra.

La segunda es no convertir la vigilancia en tu trabajo de todos los días.

Comprobar te calma unos minutos y después deja la duda más fuerte.

Ejercicios concretos para esta etapa hay en ejercicios de confianza.

Cuándo intentarlo hace más daño

Hay escenarios donde insistir termina lastimando otra vez a quien ya fue lastimado.

  • Las mentiras siguen apareciendo de a poco, cada semana una nueva.
  • El vínculo con la tercera persona sigue vivo de alguna forma.
  • Tu dolor se trata como un fastidio o una exageración.
  • Reconstruir significa que tú te tragues todo para no hacer problema.

Si estás en ese cruce, este otro artículo te puede ordenar: ¿seguir o separarse después de una infidelidad?.

Separarse bien también es una forma sana de cerrar un matrimonio.

Lo que reconstruir no significa

Hay cuatro cosas que mucha gente da por hechas y que no van en el paquete.

No significa que tú tengas que olvidar lo que pasó para que la casa esté en paz.

No significa que vuelvan al matrimonio de antes, porque ese ya no existe.

No significa que dejes de preguntar cuando algo te haga ruido.

Y no significa que tú tengas que perdonar en una fecha que te ponga otro.

Si lo que quieren es una vida nueva juntos, se construye con lo que hay ahora.

¿Están intentando volver atrás o construir algo distinto?

Si ya lo intentaron y volvieron a caer

Pasa bastante, y no quiere decir que ustedes sean un caso perdido.

Casi siempre falló una de dos cosas, y conviene mirarlas sin pelear.

O el contacto con la tercera persona nunca se cortó del todo.

O saltaron la primera etapa y quisieron estar bien antes de tiempo.

Un intento que falla no cierra la puerta, pero sí cambia lo que hace falta.

En una segunda vuelta, la transparencia ya no se pide: se ofrece sin que nadie la reclame.

Y ahí es donde tenerlo acompañado deja de ser un lujo.

Si lo mismo ya falló dos veces, no lo repitas más fuerte. Cambia el orden, y busca ayuda antes de la tercera.

Cuánto va a tardar

Nadie serio te va a dar una fecha, y quien te la dé está inventando.

Lo que sí puedes mirar es si las crisis vienen menos seguido y te sueltan más rápido.

Va en oleadas, con recaídas, y una semana mala no borra lo que avanzaron.

Cómo se mueve todo esto en el tiempo está en las etapas de la pareja después de una infidelidad.

Y si tu entorno te apura, recuerda que ellos no viven en tu casa ni cargan con tu decisión.

Tu ritmo no es un capricho tuyo: es lo que tarda tu cabeza en sentirse segura otra vez.

¿Quién te está poniendo a ti una fecha que no te corresponde?

Si tu pareja no quiere ir a terapia

Empieza tú, que es mejor que esperar sentado.

La terapia individual te ordena, te baja la cabeza que no para y te ayuda a poner límites.

Eso solo ya suele mover la dinámica de los dos, aunque el otro no haga nada.

Y si la otra persona se niega a todo, esa negativa también es información.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.

Puedes ver cómo trabajamos en terapia de pareja por infidelidad, y el camino completo está en cómo superar una infidelidad.

Si no sabes por dónde empezar, haz nuestro test de infidelidad, que es gratuito y te ubica.

Un consejo que no estaba arriba: pónganle un horario fijo a la conversación difícil.

Media hora acordada, dos veces por semana, cansa mucho menos que hablar de esto a cualquier hora.

¿Qué día y a qué hora podrían tener esa conversación ustedes dos?

Autor: Lic. Mario Guerra, MN 72425.


Ver también:

Fuentes consultadas

  • Atkins, D. C., Eldridge, K. A., Baucom, D. H., y Christensen, A. (2005). Infidelity and behavioral couple therapy: optimism in the face of betrayal. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73(1), 144–150. doi.org/10.1037/0022-006X.73.1.144
  • Marín, R. A., Christensen, A., y Atkins, D. C. (2014). Infidelity and behavioral couple therapy: relationship outcomes over 5 years following therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 3(1), 1–12. doi.org/10.1037/cfp0000012
  • Gordon, K. C., Baucom, D. H., y Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
  • Warach, B., y Josephs, L. (2019). The aftershocks of infidelity: a review of infidelity-based attachment trauma. Sexual and Relationship Therapy, 36(1), 68–90. doi.org/10.1080/14681994.2019.1577961

Preguntas frecuentes

¿Se puede salvar un matrimonio después de una infidelidad?

Muchas parejas siguen juntas y terminan con un vínculo más honesto que el que tenían. Pero nadie te puede garantizar ese resultado, y desconfía de quien lo haga. Lo que sí se sabe es qué hace falta para que el intento tenga sentido: que la otra persona corte de verdad con el tercero, que haya transparencia sostenida y que quien fue infiel sostenga las preguntas sin enojarse.

¿Por dónde se empieza a reconstruir?

Por contener el golpe, no por decidir el futuro. Las primeras semanas se trata de cortar el vínculo con la tercera persona y de no tomar decisiones definitivas en pleno shock. Recién después viene devolver seguridad con hechos repetidos, y mucho más tarde la intimidad. Saltarse el primer paso para llegar rápido al último es lo que más veces vemos fallar.

¿Cuánto tarda reconstruir un matrimonio?

Nadie serio te va a dar una fecha, y cualquier plazo que leas por ahí es inventado. Lo que sí puedes mirar es si las crisis vienen menos seguido y si duran menos cuando aparecen. El proceso avanza en oleadas, con recaídas, y una semana mala no borra lo que avanzaron. Apurarlo con un «ya pasó» suele ser justamente lo que lo traba.

¿Cuándo conviene no intentarlo?

Cuando las mentiras siguen apareciendo de a poco, cuando el vínculo con el tercero sigue vivo o cuando quien fue infiel trata el dolor del otro como un fastidio. También cuando reconstruir significa que una de las dos personas tenga que tragarse todo para no hacer problema. Ahí el intento no repara: vuelve a lastimar a quien ya fue lastimado.

¿Y si mi pareja no quiere ir a terapia?

Puedes empezar tú por terapia individual. Te ordena, te baja la cabeza que no para y te ayuda a poner límites claros, y eso muchas veces mueve la dinámica de los dos. Forzar a alguien no funciona. Y si la otra persona se niega a todo, incluida la transparencia, esa negativa también es información sobre qué se puede reconstruir.

¿Quieren reconstruir pero cada conversación termina peor? No es falta de amor: es falta de método.

Conocer la terapia de pareja especializada