Volver a enamorarse tras una infidelidad: qué ayuda

Volver a enamorarse después de una infidelidad no es lo mismo que volver a confiar. Qué ayuda, qué lo bloquea y por qué no avanza en línea recta.

Volver a enamorarse tras una infidelidad: qué ayuda

Duermen en la misma cama y te sientes en la casa de un desconocido.

No pelean. Se organizan, se pasan mensajes, hasta se ríen a veces.

Pero cuando te toca el hombro tu cuerpo se pone rígido antes de que decidas nada.

Y te preguntas si esto va a volver alguna vez.

Nadie puede prometerte que sí. Lo que sí se puede es contarte qué ayuda y qué lo bloquea.

Aquí vas a ver por qué el reencuentro no depende de tu voluntad y qué sí depende de ustedes.

Es una de las cosas que más nos preguntan en consulta meses después del descubrimiento.

Lo de antes no vuelve, y no es por la infidelidad

Esto te va a sonar duro y en realidad te quita presión.

El estado del principio, con toda su ilusión, no vuelve en ninguna pareja.

Se te transforma con los años, con o sin traición de por medio (Acevedo y Aron, 2009).

Estás persiguiendo algo que igual se te iba a ir, aunque no hubiera pasado nada.

Lo que sí puede aparecer es otra cosa, con menos fantasía y más ojos abiertos.

Confiar y volver a sentir son dos trabajos distintos

Aquí se traba mucha gente, y tal vez tú también: espera lo uno para permitirse lo otro.

Volver a confiar se arma con hechos que puedes comprobar, y lleva su tiempo.

Cómo funciona ese trabajo está en recuperar la confianza en la pareja.

El acercamiento emocional es otra cosa, y no te espera turno.

Puede llegar antes que la confianza, después, o a la vez. No hay un orden correcto.

La confianza la decide lo que la otra persona hace. El acercamiento aparece cuando aparece, y no lo decides tú.

Por qué tu cuerpo se adelanta a tu cabeza

Puede que ya hayas decidido quedarte y tu cuerpo todavía no.

Eso no es falta de ganas ni rencor guardado.

Cuando la persona que era tu refugio se vuelve la fuente del peligro, queda una lesión de apego: una herida justo donde ibas a buscar calma (Johnson, Makinen y Millikin, 2001).

Tu sistema sigue en alerta aunque tú ya hayas firmado la paz.

Y esa alerta baja con hechos repetidos, no con conversaciones.

Qué ayuda a que algo se mueva

Nada de esto es un truco para ti. Son las condiciones que vemos cuando algo se mueve.

  • Lo que cambió sigue cambiado meses después, sin que nadie esté mirando.
  • Hay ratos buenos de verdad: una charla, una risa, un gesto que no estaba calculado.
  • Los dos hacen algo con su parte, aunque no sea lo mismo ni al mismo ritmo.
  • Se puede hablar del tema sin que la casa se prenda fuego.
  • Nadie te apura a sentir lo que todavía no sientes.

Los ratos buenos importan más de lo que crees, y son los primeros que se descuidan.

Cómo se ve el trato cotidiano mientras tanto está en cómo tratar a tu pareja después de una infidelidad.

Qué lo bloquea

Estas tres aparecen una y otra vez, y las tres las pueden corregir.

La presión para que des vuelta la página, que consigue justo lo contrario.

El pacto de no hablar más del tema, que no es superarlo sino enterrarlo.

Y volver exactamente a como estaban, sin mirar qué pasaba en esa casa antes.

Lo que se entierra sin hablar vuelve, y vuelve en el peor momento.

¿Cuál de las tres se parece más a lo que están haciendo?

Los pequeños gestos hacen más que las grandes conversaciones

Esto te va a sorprender, porque nadie lo cuenta así.

Tú no te vas a volver a acercar en una charla larga que lo arregle todo.

Lo hacen en cosas chicas y repetidas: un mensaje a media tarde, una pregunta real, un café.

Un estudio con parejas que reconstruyeron su relación encontró justamente eso: hacerse cargo, hablar de lo que pasó y volver a acercarse de a poco (Abrahamson y cols., 2012).

Es un estudio de entrevistas, no una regla que se aplique a todos.

Si quieren algo concreto para practicar, están los ejercicios de confianza.

Esto no avanza en línea recta

Prepárate para esto, porque es lo que más te va a desanimar.

Hay una semana buena y de golpe vuelve todo con la misma fuerza que el primer día.

Te lo puede disparar una fecha, una canción, un lugar, o nada en absoluto.

Eso no borra lo que llevas hecho ni significa que estén peor.

Lo que crees que pasaLo que suele pasar
Un mal díaVolvimos al principioEs una ola, y baja
Una recaídaNo sirvió de nadaSirvió, y esto también pasa
El silencioYa está superadoEstá guardado
Un buen mesYa está resueltoVa bien, y sigue
Lo que hay que mirarEl día de hoyLos últimos meses

¿Las crisis vienen menos seguido que hace tres meses, o igual?

Lo que no te conviene hacer para acelerarlo

Hay atajos que parecen buenos y te dejan peor a los dos meses.

Forzar la intimidad porque «ya tocaba» es el más común de todos.

Si tu cuerpo todavía no está, obligarlo suma una capa nueva de distancia.

Otro atajo es el viaje o la mudanza que va a arreglarlo todo de golpe.

Te cambian el paisaje y no cambian lo que pasa entre ustedes cuando se apaga la luz.

Nada de lo que hagas rápido te va a ahorrar el tiempo que esto lleva.

Cuándo el reencuentro no llega

Hay que decirlo, porque a algunas parejas les pasa y tal vez sea tu caso.

Cuando quien engañó nunca se hizo cargo de verdad y nada cambió.

Cuando el daño cambió para siempre cómo ves a esa persona.

Cuando uno de los dos, o los dos, siguen ahí por miedo o por costumbre.

Reconocerlo no es que fracasaste. Es dejar de gastar años en algo que ya no está.

Si estás en ese punto, mira seguir o no después de una infidelidad.

Que no vuelva no significa que hiciste algo mal. Significa que algunas cosas no dependían de ti.

Y quedarte otros diez años esperando que vuelva te sale mucho más caro que mirarlo hoy.

Qué puedes hacer tú esta semana

No puedes obligarte a sentir, así que no lo intentes.

Lo que sí puedes es dejar de hacer las cosas que lo tapan.

  • Deja de revisar durante un rato: alimenta la alerta, no la calma.
  • Pon una hora entre la duda y la pregunta.
  • Busca un rato juntos que no sea sobre el tema.
  • Di lo que necesitas en concreto, no en forma de reproche.
  • Cuídate: sin dormir ni comer no hay acercamiento posible.

Ninguna de esas cinco cosas te va a hacer sentir algo de golpe.

Solo dejan de trabajar en tu contra, que ya es bastante.

Y si tú fuiste quien engañó

Puede que estés leyendo esto desde el otro lado, esperando que algo vuelva.

Lo que más te va a costar es aguantar el tiempo sin pedir señales de que ya está.

Cada vez que preguntas si ya está mejor, empujas justo en la dirección contraria.

Tu trabajo estos meses no es que la otra persona sienta: es que tenga con qué.

Y aparecer todos los días, aunque hoy no te devuelvan nada.

El único plazo que puedes manejar es el tuyo, y no el del otro.

¿Cuántas veces esta semana pediste una señal de que ibas bien?

Cuándo pedir ayuda

  • Pasaron meses y no hay ni un rato bueno.
  • Cada conversación sobre el tema termina igual de mal.
  • Uno de los dos ya no quiere hablar del asunto.
  • Estás peor que hace tres meses, no mejor.
  • Siguen juntos y ninguno de los dos sabe muy bien para qué.

Nada de esa lista es un diagnóstico, y solo un profesional puede evaluarlos a ustedes.

Tampoco hace falta que estén al borde de separarse para pedir una hora.

Sí alcanza para pedir una consulta antes de que se vuelva costumbre.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.

Si no sabes por dónde empezar, puedes hacer nuestro test de infidelidad, que es gratuito y te ubica.

Un consejo que no estaba arriba: dejen de medir cómo van cada noche.

Elijan un día al mes para hablar de cómo va y el resto del tiempo ocúpense de vivir.

¿Cuándo fue la última vez que pasaron un rato juntos sin hablar de esto?

Autor: Lic. Mario Guerra, MN 72425.


Ver también:

Fuentes consultadas

  • Acevedo, B. P., y Aron, A. (2009). Does a long-term relationship kill romantic love? Review of General Psychology, 13(1), 59–65. doi.org/10.1037/a0014226
  • Johnson, S. M., Makinen, J. A., y Millikin, J. W. (2001). Attachment injuries in couple relationships. Journal of Marital and Family Therapy, 27(2), 145–155. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2001.tb01152.x
  • Abrahamson, I., Hussain, R., Khan, A., y Schofield, M. J. (2012). What helps couples rebuild their relationship after infidelity? Journal of Family Issues, 33(11), 1494–1519. doi.org/10.1177/0192513X11424257
  • Makinen, J. A., y Johnson, S. M. (2006). Resolving attachment injuries in couples using emotionally focused therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 74(6), 1055–1064. doi.org/10.1037/0022-006X.74.6.1055

Preguntas frecuentes

¿Se puede volver a enamorar de quien fue infiel?

Algunas parejas lo describen así y otras no llegan a eso, y nadie puede decirte de antemano en cuál vas a estar tú. Lo que sí sabemos es que lo de antes no vuelve tal cual, y no por la infidelidad: ninguna pareja se queda para siempre en la etapa del enamoramiento. Lo que puede aparecer es otra cosa, elegida con los ojos abiertos y sabiendo lo que costó.

¿Tengo que confiar primero para volver a sentir?

No, y esperar a eso deja a mucha gente paralizada. Confiar y sentir son dos procesos distintos que van a ritmos distintos. La confianza se arma con hechos que se repiten y se puede comprobar. El acercamiento emocional puede llegar antes, después o al mismo tiempo. Lo que no funciona es forzar cualquiera de los dos porque parece que ya tocaba.

¿Qué ayuda a que ese reencuentro pase?

Que lo que cambió siga cambiado meses después, cuando ya nadie está mirando. Que haya ratos buenos de verdad en el medio, aunque sean cortos. Y que los dos estén haciendo algo con lo que les toca. Lo que más lo bloquea es la presión por dar vuelta la página y el pacto de no hablar nunca más del tema.

¿Es normal tener días buenos y después retroceder?

Sí, y es lo que más desanima. Un día parece que algo se acomodó y al siguiente vuelve todo con la misma fuerza. Eso no significa que estés retrocediendo ni que la relación no vaya. Lo que conviene mirar no es el día de hoy, sino si mirando los últimos meses las crisis vienen menos seguido y duran menos.

¿Y si esto no vuelve nunca?

Puede pasar y conviene decirlo. Hay parejas donde el acercamiento no llega, a veces porque una de las dos personas nunca se hizo cargo, y a veces porque el daño cambió para siempre cómo se ve a la otra. Reconocerlo no es fracasar. Seguir juntos por costumbre, sin nada de eso, suele costar más caro que separarse.

¿Quieren reconstruir pero cada conversación termina peor? No es falta de amor: es falta de método.

Conocer la terapia de pareja especializada