Estás por poner tu dinero, tu tiempo y tus ganas en algo que no sabes si sirve.
Y ya te dijeron de todo. Que es tirar la plata. Que es lo único que salva un vínculo así.
Las dos frases suenan seguras, y ninguna de las dos es cierta.
La terapia de pareja después de una infidelidad sirve, pero no siempre y no para lo que la mayoría espera.
Aquí vas a ver qué puede lograr, las tres condiciones que necesita y cuándo no está indicada.
Es la pregunta que más nos hacen en la primera consulta, así que va con respuesta honesta.
La respuesta corta, sin vueltas
Sirve para algunas cosas y no sirve para otras.
Sirve para que tú y tu pareja puedan hablar de lo que pasó sin destrozarse un poco más cada vez.
Sirve para entender qué dejó la puerta abierta, sin que entender se convierta en justificar.
No sirve para que alguien de afuera decida si tu relación vale la pena.
Esa parte queda de tu lado. Siempre.
Qué se encontró cuando lo estudiaron
La terapia de pareja sí funciona para el malestar de la pareja en general.
Una revisión de veinte metaanálisis concluyó que alrededor de la mitad de las parejas tratadas llega a un cambio clínicamente importante (Shadish y Baldwin, 2003).
Lee el dato completo, porque la otra mitad también está ahí.
Ayuda a muchas parejas y a muchas otras no les alcanza. Eso dice la evidencia, y es bastante distinto de lo que te promete la publicidad.
Sobre infidelidad puntualmente hay menos estudios, y los que hay trabajan con grupos chicos (Marín, Christensen y Atkins, 2014).
El dato que sí conviene mirar
En ese seguimiento a cinco años, con solo diecinueve parejas, las que llegaron a terapia con la infidelidad ya destapada se separaron bastante menos.
Son muy pocos casos para sacar una regla.
Pero coincide con lo que vemos todas las semanas: lo que sigue tapado sigue trabajando en contra.
¿Queda algo de esa historia que tu pareja todavía no te contó?
Para qué sirve de verdad
El terapeuta no vota. No conoce tu historia entera y, aunque la conociera, la decisión no le corresponde.
Lo que sí puede hacer es sostener una conversación que tú y tu pareja ya no pueden sostener solos.
Después de una infidelidad, hablar del tema termina casi siempre en el mismo lugar: gritos, silencio o una promesa que nadie cree.
La terapia no te da una respuesta. Te da un lugar donde la pregunta se puede hacer sin que todo explote.
Qué se trabaja adentro
Primero, bajar la temperatura. Antes de eso no se puede hablar de nada.
Después, armar una versión de lo que pasó que a los dos les cierre, aunque te duela.
Más adelante, el trato de todos los días: cómo se preguntan, cómo se responden, qué hacen con las crisis.
Y al final, y recién al final, qué van a hacer con la relación.
Saltarse el primer paso para llegar rápido al último es el error que más veces vemos.
Condición 1: entran los dos, aunque uno entre dudando
No hace falta que lleguen convencidos. Alcanza con que lleguen.
Tu pareja puede entrar diciendo que va solo para probar, o que ya no siente nada.
Eso se trabaja.
Lo que no se puede trabajar es a alguien que no está en la sala.
Condición 2: la tercera persona queda afuera
Con un vínculo abierto en paralelo no hay proceso posible. Ninguno.
Cada avance de la sesión se deshace el mismo día con un mensaje.
Cómo se corta ese vínculo, y por qué el contacto cero no es un castigo, lo trabajamos en la culpa después de una infidelidad.
¿Sabes con certeza que esa parte ya está cerrada?
Condición 3: el trabajo sigue en tu casa
Una hora por semana no cambia una relación. La cambian los otros seis días.
Los ejercicios que te llevas de la sesión no son tarea escolar.
Son el lugar donde el cambio se prueba, en tu casa y en tu semana.
Cuando esto no ocurre, el proceso se estanca aunque las sesiones se sientan buenas.
Cuándo avanza y cuándo se traba
| Suele avanzar | Suele trabarse | |
|---|---|---|
| Quién viene | Los dos, aunque uno dude | Uno solo, arrastrando al otro |
| La tercera persona | Afuera y comprobable | Sigue apareciendo |
| Las preguntas | Se responden aunque incomoden | Se responden a medias |
| Entre sesiones | Se prueba lo hablado | No se toca el tema |
| El objetivo | Entender y decidir | Ganar la discusión |
Ninguna pareja está siempre en una sola columna.
Mirar en cuál están hoy te sirve más que preguntarte si la terapia sirve.
Cuándo la terapia de pareja no está indicada
Hay tres situaciones donde este proceso no es el camino, y decírtelo también es parte del trabajo.
Si hay violencia, amenazas o miedo
La terapia de pareja no está indicada cuando hay violencia física, amenazas o control.
Si hablas de temas sensibles delante de quien te asusta, puedes quedar en peor lugar al salir de la sesión.
Si hay miedo, tu seguridad va antes que la relación. Tienes los números de ayuda en contactos de emergencia.
Si uno ya decidió irse
A veces alguien pide terapia para irse con menos culpa. Para poder decir que lo intentó.
Es humano y es entendible. También es empezar algo que no tiene a dónde llegar.
Si tú estás en ese punto, darse un tiempo suele ordenar más que una terapia de pareja.
Si el engaño es un patrón que nadie reconoce
Una infidelidad se puede trabajar. Un patrón que se repite y que quien lo hace no reconoce, no.
No porque esa persona no tenga arreglo, sino porque ese trabajo es individual y es de fondo.
Que la terapia no esté indicada no significa que no haya nada que hacer. Significa que el primer paso es otro.
Si tu pareja no quiere ir
Es muy común, y no cancela nada.
A veces alcanza con que tú tengas ganas de probar y tu pareja acepte ir una sola vez.
Y si aun así no quiere, la terapia individual te sirve igual: baja la intensidad, ordena lo que sientes y te deja decidir con la cabeza más clara.
Cómo se elige entre una y otra está en terapia individual o de pareja tras una infidelidad.
No tienes que esperar a que tu pareja esté lista para empezar a cuidarte.
Qué enfoque te va a tocar
No todos los enfoques hacen lo mismo ni sirven para tu momento.
Cuáles tienen respaldo para infidelidad lo comparamos en la mejor terapia para la infidelidad.
Y cómo trabaja cada corriente, en tipos de terapia de pareja.
Lo que más pesa, en todo caso, es que quien te atienda trabaje con esto seguido (Lebow y cols., 2012).
Cuánto tiempo lleva
Nadie serio te va a dar una fecha, y quien te la dé está inventando.
Depende de cuánto hace que pasó, de si fue una vez o muchas, y de cómo te enteraste.
También de lo que cada uno traía de antes, que casi nunca es poco.
¿Cuánto hace que esto pasó en tu casa?
Sobre el momento de empezar, ni en plena explosión ni cuando ya se enquistó, está cuándo comenzar terapia de pareja.
Señales de que está funcionando
- Discuten distinto, aunque discutan igual de seguido.
- Las preguntas se responden sin cara de fastidio.
- Hay treguas reales de a ratos, no solo silencio.
- Cada uno mira su parte, sin usarlo para acusar al otro.
- Te acuestas menos veces con el estómago cerrado.
Ninguna de esas señales aparece en la semana dos, y eso es normal.
¿Cuál de las cinco ya viste alguna vez en tu casa?
Señales de que no está avanzando
- Salen de cada sesión peor que como entraron, siempre.
- Aparecen datos nuevos cada quince días.
- Uno habla y el otro solo se defiende, sesión tras sesión.
- El tema de la tercera persona se esquiva.
Si te reconoces acá, conviene que lo digas en voz alta en la sesión siguiente.
Un proceso que no se mueve se puede corregir. Uno que nadie nombra, no.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, online, con hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Puedes conocer nuestra terapia de pareja por infidelidad o escribirnos antes para que te saquemos las dudas.
Un consejo que no estaba arriba: no vayan a la primera sesión el mismo día de una pelea grande.
Elige un día tranquilo. Lo que se dice en caliente casi nunca es lo que hacía falta decir.
¿Qué de todo esto podrías hablar con tu pareja esta semana, sin pedirle una respuesta?
Ver también:
- Cómo afrontar una infidelidad
- Ejercicios para reconstruir la confianza
- Consejería matrimonial en español
Fuentes consultadas
- Shadish, W. R., y Baldwin, S. A. (2003). Meta-analysis of MFT interventions. Journal of Marital and Family Therapy, 29(4), 547-570. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2003.tb01694.x
- Marín, R. A., Christensen, A., y Atkins, D. C. (2014). Infidelity and behavioral couple therapy: relationship outcomes over 5 years following therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 3(1), 1-12. doi.org/10.1037/cfp0000012
- Gordon, K. C., Baucom, D. H., y Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213-231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
- Lebow, J. L., Chambers, A. L., Christensen, A., y Johnson, S. M. (2012). Research on the treatment of couple distress. Journal of Marital and Family Therapy, 38(1), 145-168. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2011.00249.x