Discutieron otra vez, y otra vez te quedaste con la mitad de lo que querías decir.
Están lejos de casa y la familia que los conocía quedó a nueve mil kilómetros.
Y buscar ayuda aquí significa explicar tu vida entera en un idioma que todavía te queda grande, pero hay una parte de esto que sí se puede resolver desde donde estás.
Aquí vas a ver cómo funciona la consejería matrimonial en español a distancia y qué se trabaja.
También qué mirar antes de contratar a alguien, que es lo que casi nadie te cuenta.
Es lo que hacemos cada semana con parejas hispanohablantes repartidas por medio mundo.
Por qué el idioma no es un detalle
Puedes pedir un café en cualquier idioma, pero pelear por tu matrimonio es otra cosa.
Cuando el tema duele, tu cabeza vuelve sola a la lengua en la que aprendiste a sentir, y si tienes que traducir mientras lloras, terminas diciendo la versión corta.
Lo que se pierde en la traducción
Se pierde el matiz. La ironía, el diminutivo, la palabra exacta que usaba tu abuela.
Se pierden también los silencios, que en cada cultura significan cosas distintas.
Un metaanálisis encontró mejores resultados en las intervenciones adaptadas a la cultura de quien consulta, en particular las hechas en su propio idioma (Griner y Smith, 2006).
Otro trabajo comparó terapias adaptadas y sin adaptar, y encontró ventaja para las primeras (Benish y cols., 2011).
No es que en otro idioma no puedas hacer terapia. Es que en el tuyo llegas antes al fondo.
Qué es la consejería matrimonial
Es un espacio para trabajar lo que está pasando entre ustedes dos, y no es un juicio con árbitro. Nadie va a decidir quién tenía razón.
Se trabaja el patrón que se repite, no el episodio del martes.
En qué se diferencia de la terapia de pareja
En la práctica, poco. Los dos nombres se usan casi igual.
Lo que te cambia todo es quién está del otro lado de la pantalla, y puedes ver cómo trabajan los distintos tipos de terapia de pareja antes de elegir.
| Lo que esperas | Lo que pasa | |
|---|---|---|
| Quién habla | Tu terapeuta | Ustedes dos, casi todo el rato |
| El tema | La última pelea | Lo que se repite en todas |
| El resultado | Que te den la razón | Que se entiendan mejor |
| El trabajo | En la sesión | Entre sesión y sesión |
Si vas buscando un veredicto, vas a salir de la primera hora bastante decepcionado.
Cómo funciona a distancia
Cada uno se conecta desde donde esté. Esa es toda la ventaja del formato.
Una revisión sistemática comparó psicoterapia por videollamada y presencial, con resultados parecidos y una alianza algo más baja en remoto (Norwood y cols., 2018).
Para una pareja que vive lejos, la comparación real no es con lo presencial: es con no hacer nada.
Lo que necesitas de tu lado
- Una hora entera sin niños, sin trabajo y sin timbre
- Cámara encendida, los dos, aunque estén en la misma casa
- Auriculares, si comparten pared con alguien
- Un horario acordado que respete los husos de los dos
- Diez minutos después de la sesión para no salir corriendo
Nada de esto es capricho: la sesión rinde lo que le dejes rendir.
Escribimos aparte sobre cómo es la terapia en línea por dentro.
Qué se trabaja en las sesiones
Depende de qué los trajo, pero hay temas que aparecen casi siempre.
La comunicación que se rompió
No es que hablen poco. Es que ya saben cómo termina cada conversación.
Aquí tienes recomendaciones para hablar en terapia de pareja sin que escale.
La confianza después de una infidelidad
Es el motivo de consulta más frecuente que recibimos, de lejos, y reconstruir confianza no es perdonar rápido: es que las conductas cambien y se puedan verificar.
El desgaste de haber migrado
Mudarse de país cansa de una forma que nadie te avisa: los trámites, el trabajo nuevo, la familia que reclama del otro lado.
Muchas parejas no están en crisis por falta de amor. Están agotadas y lo confunden con desamor.
¿Cuándo fue la última vez que hablaste con tu pareja de algo que no fuera un problema?
La familia que quedó lejos
Cuando te mudas, pierdes la red que amortiguaba los golpes de tu relación, y ya no está la hermana que te escuchaba ni el amigo que te bajaba el enojo.
Todo lo que antes repartías entre varias personas ahora se lo pides a una sola.
Y esa persona también está cansada, también extraña y también carga lo suyo.
Dos personas solas en un país nuevo se piden entre sí más de lo que nadie puede dar.
Qué mirar antes de contratar
Aquí conviene ser bastante concreto, porque hay de todo dando vueltas.
Las cinco preguntas que deberías hacer
- ¿Qué título tiene y en qué universidad se recibió?
- ¿Tiene matrícula profesional y cuál es el número?
- ¿Cuánta experiencia tiene con crisis por infidelidad?
- ¿Cómo es el encuadre: cada cuánto, cuánto dura, qué pasa si falto?
- ¿Cuánto cuesta la sesión y cómo se paga?
Si alguna respuesta llega borrosa, eso ya te dijo algo.
Las señales de alarma
Desconfía de quien te promete un resultado o te da una fecha: nadie serio te va a decir en cuántas sesiones se arregla tu matrimonio.
Tampoco te conviene quien toma partido por uno de los dos en la primera hora.
Y desconfía si te vende un paquete largo antes de haberte escuchado.
Que sea en español no alcanza
Hay gente que habla tu idioma y no tiene formación clínica ninguna.
El idioma te abre la puerta. Lo que te sostiene adentro es el título y la experiencia.
Pregúntale a tu terapeuta dónde estudió y cuántos casos como el tuyo atendió, y si te incomoda preguntarlo, piensa que a un cirujano se lo preguntarías sin dudar.
¿Saldrías de esa sesión sintiendo que hay alguien de tu lado, o solo un árbitro?
Cómo suele arrancar el proceso
Las primeras sesiones sirven para entender dónde están parados ustedes dos, y se mira la historia, lo que ya intentaron y qué quiere cada uno de esto.
Después se acuerda un foco. Sin foco, la terapia se convierte en una queja semanal.
Ese foco se revisa cada tanto, porque lo que te trajo no siempre es lo que te retiene.
Y se dice en voz alta, para que los tres sepan hacia dónde va cada sesión.
Las sesiones individuales
Suele haber una contigo y otra con tu pareja, por separado, en las primeras semanas.
No es para juntar pruebas. Es para escuchar lo que te cuesta decir delante del otro.
Una revisión reunió lo que se sabe sobre el tratamiento del malestar de pareja (Lebow y cols., 2011).
Si tu pareja no quiere venir
Pasa mucho más de lo que crees, y no significa que no le importe: a veces es miedo a que le den la culpa delante de un tercero.
Proponle una sola sesión, sin compromiso de seguir, y deja que decida después.
Y si aun así no viene, tú puedes empezar solo. Tu cambio también mueve el vínculo.
¿Qué le dirías si supieras que nadie va a repartir culpas en esa hora?
Cuánto cuesta y desde dónde se puede
Atendemos por videollamada en sesiones de sesenta minutos, con psicólogos matriculados.
El honorario cambia según el país desde el que consultes y lo tienes en la página de terapia de pareja.
Si vives en Estados Unidos, tenemos una página propia de terapia en español para latinos, y si estás en Europa, aquí está la de terapia de pareja en España.
Antes de reservar la primera sesión
La idea de fondo es corta. Vivir lejos te complica muchas cosas, pero ya no te deja sin ayuda en tu idioma.
Un consejo que casi nadie da: reserven la sesión para un día en que ninguno tenga que trabajar después.
Se sale movido de la primera hora, y volver a una reunión con la cabeza así no le sirve a nadie.
Si quieren ver quién los atendería, pueden conocer a nuestro equipo y leer cuándo conviene empezar terapia de pareja.
¿Qué es lo que llevas meses queriendo decirle y todavía no encontraste cómo?