Ya decidiste pedir ayuda, pero ahora no sabes si pedirla solo o con tu pareja.
Buscas terapia y te aparecen dos puertas distintas, sin nadie que te diga cuál abrir.
Y cada semana que pasa sin que elijas, en tu casa la cosa está peor.
Pero no son dos caminos opuestos entre los que tengas que apostar.
Aquí vas a ver qué resuelve cada formato y cuándo te conviene cada uno.
También cómo se combinan y qué hacer si la otra persona no quiere ir.
Es la pregunta más práctica que nos hacen cada semana, casi con las mismas palabras, después de una traición.
Lo primero: no tienes que elegir un bando
La pregunta útil no es cuál de las dos es mejor en general.
Es qué necesitas tú, qué necesita la otra persona y en qué momento están.
Muchas veces la respuesta termina siendo las dos, en distinto orden.
Por qué te lo plantean como una disyuntiva
Porque cada terapeuta suele ofrecer lo que trabaja, y así te queda planteado como una elección.
Es una limitación de quien atiende, no de tu caso.
Qué resuelve la terapia individual
La infidelidad deja heridas que son tuyas, no solo del vínculo.
En quien fue herido: el impacto, los pensamientos que vuelven solos, la autoestima en el piso.
Estabilizar a la persona es la prioridad cuando el golpe está fresco.
Los síntomas de ese tramo están descritos en trauma por infidelidad.
En quien fue infiel
Entender qué lo llevó hasta ahí, sin justificarse y sin quedarse en la vergüenza.
También decidir con la cabeza fría qué contar y cómo reparar.
Ese trabajo lo desarrollamos en fui infiel y me arrepiento.
Y en cualquiera de los dos casos
Te sirve para dejar de decidir en caliente, que es donde se toman las peores decisiones.
Un espacio propio te devuelve algo que ahora mismo no tienes: distancia.
La ventaja grande de la individual
No depende de nadie más: puedes empezar hoy aunque la otra persona no quiera ir a ningún lado.
Tu proceso no tiene por qué quedar en pausa esperando una decisión ajena.
Y hay algo que se ve seguido: cuando uno se mueve, el vínculo también se mueve.
Lo que no hace por sí sola
No arregla la convivencia ni te resuelve las conversaciones pendientes en tu casa: te deja mejor parado para tenerlas, que no es poco, pero no las tiene por ti.
Si tu problema principal es cómo se hablan los dos, la individual sola te va a quedar corta.
Qué resuelve la terapia de pareja
Trabaja lo que pasa entre los dos, que es otra cosa que lo que le pasa a cada uno.
Cómo se hablan, qué acuerdos quedaron rotos y qué se hace ahora con la confianza.
Se estudiaron parejas que llegaron por infidelidad a un tratamiento de pareja (Atkins y cols., 2005): mejoraron, aunque partían de un punto más bajo que las demás parejas.
Qué pasó cinco años después
Al mismo grupo se lo volvió a mirar tiempo después (Marín y cols., 2014).
Los resultados fueron dispares, y decirlo así es más honesto que prometerte un final.
Cuándo la terapia de pareja no puede hacer su trabajo
Hay tres situaciones donde este formato rinde poco y conviene saberlo antes.
- Cuando uno de los dos ya decidió irse y va por compromiso
- Cuando uno no asume ninguna responsabilidad sobre lo que pasó
- Cuando la sesión se usa como escenario para seguir peleando
En cualquiera de las tres, empezar por la individual te ordena más.
¿Reconoces alguna de esas tres en lo que está pasando en tu casa?
Si es así, no significa que no haya nada que hacer: significa que el orden es otro.
Y una advertencia aparte
Si en tu casa hay violencia o miedo, la terapia de pareja no es el primer paso.
Aquí tienes los contactos de emergencia.
Cómo se combinan en la práctica
Lo más habitual es que cada uno tenga su espacio y además haya uno compartido.
Lo individual ordena a cada persona: lo de pareja reconstruye el “nosotros”, si ambos lo quieren.
No es raro que el proceso empiece individual, sume el espacio de pareja y vuelva a lo individual en los tramos duros.
Qué se acuerda al principio
Quién atiende qué, y qué se comparte entre un espacio y el otro: si nadie te lo explicó, es una pregunta que puedes hacer en tu primera entrevista.
Saber que lo tuyo queda en lo tuyo es lo que te permite hablar sin filtro.
El error más común de esta etapa
Usar el espacio de pareja para contar lo que te callas en el individual, o al revés: llevar al individual la discusión que corresponde tener delante de los dos.
Cada espacio tiene su trabajo. Mezclarlos te hace perder los dos.
Cómo elegir según dónde estás hoy
- Te enteraste hace poco: individual, para atravesar el impacto antes de decidir nada
- Los dos quieren intentarlo: individual para cada uno más el espacio de pareja
- Tu pareja no quiere ir: individual igual, sin esperar
- Fuiste tú quien fue infiel: individual para entender y sostener el cambio
¿En cuál de esas cuatro líneas te reconoces ahora mismo?
Esa respuesta ya te dice por dónde empezar esta semana.
Sobre el momento de empezar
La individual conviene cuanto antes, porque el tramo agudo es el más difícil de atravesar solo; la de pareja suele rendir más cuando bajó un poco la intensidad.
Nadie serio te da una fecha exacta, porque eso depende de cómo esté cada uno.
Lo desarrollamos en cuándo comenzar terapia de pareja.
Qué se sabe sobre la eficacia de cada camino
Se juntaron muchos estudios de terapia de pareja y se midieron resultados en varias áreas (Roddy y cols., 2020).
También se probaron intervenciones pensadas para el daño concreto de una traición (Gordon y cols., 2004).
Y se trabajó la herida en el vínculo con un enfoque centrado en el apego, en un estudio con muestra chica (Makinen y Johnson, 2006).
Comparamos esos enfoques en la mejor terapia para la infidelidad.
Lo que ningún estudio te va a decir es qué va a pasar en tu caso.
Te dicen qué pasó en grupos de personas, que es otra cosa y aun así sirve.
Y sobre si conviene sentarse los dos
¿Tiene sentido sentarse en la misma sala cuando la confianza está rota?
Es una pregunta legítima y tiene respuesta con datos.
Está en ¿sirve la terapia de pareja tras una infidelidad?.
Qué pasa si además hay hijos en el medio
Es la variable que más cambia el orden de las cosas y casi nadie la menciona.
Cuando hay hijos, la decisión de quedarse o irse se toma más lento y con más ruido.
Eso hace todavía más importante que tengas un espacio propio para pensar sin público.
Sobre qué contarles y qué no, está infidelidad con hijos: qué decirles.
Cómo se lo planteas a la otra persona
La propuesta que más funciona es la más chica: una sola sesión, sin compromiso de seguir.
Casi nadie se niega a ir una vez, pero muchos se niegan a “empezar terapia”.
Y si aun así no va, ya sabes cuál es tu puerta.
Por qué se resisten tanto
Casi nunca es desinterés, aunque a ti te lo parezca desde afuera.
Suele ser miedo a que le repartan culpas delante de un tercero.
Decirle que la primera sesión no es un juicio te destraba más que insistir diez veces.
“Vamos una vez y si no te sirve, no volvemos” es la frase que más veces funcionó.
Un primer paso concreto
Ninguna de las dos terapias es la correcta en abstracto: la correcta es la que puedes empezar hoy.
Y hay algo que ordena la decisión más que cualquier artículo: escribir qué quieres resolver.
Dos líneas, antes de la primera entrevista: qué te está pasando y qué te gustaría que cambie.
Si lo que escribes habla de ti, empieza individual; si habla de los dos, plantea el espacio de pareja.
Si quieres ubicar en qué punto estás, puedes hacer el test de infidelidad y después reservar una primera entrevista.
¿Qué escribirías tú en esas dos líneas?
Fuentes
- Atkins, D. C., Eldridge, K. A., Baucom, D. H., & Christensen, A. (2005). Infidelity and behavioral couple therapy: Optimism in the face of betrayal. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73(1), 144–150. doi.org/10.1037/0022-006x.73.1.144
- Marín, R. A., Christensen, A., & Atkins, D. C. (2014). Infidelity and behavioral couple therapy: Relationship outcomes over 5 years following therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 3(1), 1–12. doi.org/10.1037/cfp0000012
- Gordon, K. C., Baucom, D. H., & Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
- Makinen, J. A., & Johnson, S. M. (2006). Resolving attachment injuries in couples using emotionally focused therapy: Steps toward forgiveness and reconciliation. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 74(6), 1055–1064. doi.org/10.1037/0022-006x.74.6.1055
- Roddy, M. K., Walsh, L. M., Rothman, K., Hatch, S. G., & Doss, B. D. (2020). Meta-analysis of couple therapy: Effects across outcomes, designs, timeframes, and other moderators. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 88(7), 583–596. doi.org/10.1037/ccp0000514