Hace meses que piensas en pedir una consulta para tu pareja y siempre lo dejas para más adelante.
Y una parte de ti dice que todavía no es para tanto.
Nadie te dio nunca una regla para saber cuándo es el momento.
Otra parte sabe que hace rato que dejaron de arreglar las cosas de verdad.
La duda casi nunca es si necesitan ayuda, sino si esto ya es “suficientemente grave”.
Aquí vas a ver qué señales dicen que es el momento, cuáles ya no son opcionales y qué pasa si llegas tarde.
Es una de las preguntas que más escuchamos en la primera consulta.
La regla corta
El momento no lo marca la gravedad, lo marca la repetición.
Si hay un tema que vuelve, se discute y nunca se cierra, ya tienes tu respuesta.
No importa si es la plata, el sexo, tu suegra o el reparto de la casa.
Un tema que vuelve tres veces sin moverse no se va a mover solo la cuarta.
Tu relación no necesita estar rota para que esto sirva.
No hace falta estar al borde
Mucha gente cree que la terapia de pareja es para el final del camino.
Llega cuando ya casi no queda nada bueno que sostener, y ahí el trabajo es cuesta arriba.
Cuanto menos tiempo lleva instalado el patrón, menos cuesta moverlo: eso vale para casi cualquier tratamiento psicológico (Lebow y cols., 2012).
Ir a terapia de pareja no es admitir que tu relación fracasó. Es dejar de esperar a que se arregle sola.
Señal 1: la misma pelea con distinto disfraz
Discuten por el celular, por la casa, por los horarios, y parecen temas distintos.
Pero si te fijas, la pelea de abajo siempre es la misma: quién cede, quién se ocupa, quién elige.
Cuando el tema cambia y el guion no, hay un patrón instalado.
Piensa en tu última discusión: ¿por qué empezó de verdad?
Eso lo trabajamos también en discusiones de pareja constantes.
Señal 2: viven como compañeros de piso
No hay peleas grandes, pero tampoco hay casi nada.
Se hablan de turnos, cuentas y compras, y hasta ahí.
Esta señal es la que más se posterga, porque no duele: solo se apaga.
¿Cuándo fue la última vez que le contaste a tu pareja algo que no era logística?
Señal 3: hay un tema que ya nadie toca
Todas las parejas tienen algún tema espinoso, pero el problema aparece cuando en tu casa ese tema se vuelve intocable.
Los hijos, la plata, el sexo, un rencor viejo que nunca se habló.
Si tú lo evitas para no pelear, ya sabes que ese tema solos no lo pueden sostener.
¿Cuál es ese tema en tu casa?
Señal 4: se viene un cambio grande
Un hijo, una mudanza, un cambio de trabajo, una enfermedad en la familia.
Los cambios grandes no rompen parejas por sí solos, pero destapan lo que ya estaba flojo.
Empezar antes del cambio, y no después del choque, te ahorra bastante.
Si el cambio ya llegó, está la crisis después del primer hijo.
Señal 5: uno de los dos ya está pensando en irse
La frase “no sé si quiero seguir” es de los motivos de consulta más comunes, y da lo mismo si la dices tú o la escuchas.
No sirve para que alguien te convenza de quedarte, sino para que tú decidas con menos culpa y con la cabeza más clara.
Si están en ese punto, también puede servirles darse un tiempo, pero con reglas y no a la deriva.
Cuando ya no es opcional
Hay tres situaciones donde conviene no dejarlo para el mes que viene.
Después de una infidelidad
El golpe de los primeros días es fuerte y desordena todo.
La terapia individual conviene cuanto antes, para que tú puedas volver a dormir, comer y pensar.
La de pareja rinde más cuando bajó un poco la intensidad y pueden estar en la misma sala sin gritar.
Qué puede lograr ese proceso y qué no, está en ¿sirve la terapia de pareja tras una infidelidad?.
Cuando cada discusión escala
Si las peleas terminan siempre en insultos, portazos o días de silencio, el patrón ya está instalado.
En un estudio con parejas recién casadas, la forma en que arrancaban una discusión permitía anticipar bastante bien quiénes seguían juntos años después (Carrère y Gottman, 1999).
Cómo empiezan a discutir dice más que sobre qué discuten: los hábitos que sostienen ese arranque están en cómo se ve una relación sana.
Cuando hay violencia, amenazas o miedo
Acá la respuesta cambia: la terapia de pareja no es el primer paso.
Si hablas de temas sensibles delante de quien te asusta, puedes quedar en peor lugar al salir de la sesión.
Si hay miedo, tu seguridad va antes que la relación, y tienes los teléfonos de ayuda en contactos de emergencia.
Qué cambia según cuándo llegues
| Llegan temprano | Llegan al final | |
|---|---|---|
| Qué se trabaja | Un patrón concreto | El patrón más los años encima |
| Cómo llegan | Cansados, con reservas | Sin reservas y con rencor |
| Qué esperan | Estar mejor | Un veredicto |
| Qué suele pasar | Cambios que se notan pronto | Avances más lentos |
| Qué queda intacto | Cariño, humor, complicidad | Poco, y hay que recuperarlo |
Llegar tarde no te cierra la puerta, solo te agrega trabajo.
Si ya probaron una vez y no funcionó
Muchas parejas llegan diciendo que la terapia ya la hicieron y no les sirvió.
A veces fue el momento: llegaron cuando uno ya tenía un pie afuera.
Otras veces fue el encuadre, o que quien los atendió no trabajaba con parejas seguido.
Que un intento no te funcionara dice muy poco sobre el siguiente.
Lo que sí conviene es que llegues sabiendo qué te faltó la vez pasada.
Lo que no es una señal
Que discutan no es una señal, porque todas las parejas discuten.
Que ya no sientas mariposas tampoco: le pasa a cualquier relación con años encima.
Y que tu pareja esté mal por algo de afuera, el trabajo o su familia, no convierte tu relación en un problema.
La señal no es el malestar suelto, es el malestar que se repite y no se mueve.
Por qué se espera tanto
Casi siempre por lo mismo: crees que esto deberían poder resolverlo ustedes solos.
También por vergüenza, por plata, o por esperar a que tu pareja dé el primer paso.
Y hay una razón más honesta: mientras no lo nombras, no tienes que decidir nada.
¿Cuánto hace que vienes postergando esta consulta?
Qué pasa en las primeras sesiones
No te van a pedir que cuentes tu vida entera el primer día.
Se ordena el motivo de consulta, se mira cómo funcionan hoy y se define con ustedes qué van a trabajar.
Si nunca fuiste, te va a sorprender lo poco solemne que resulta.
Recién después viene el trabajo de fondo, que depende del enfoque.
Cómo trabaja cada corriente lo tienes en tipos de terapia de pareja.
Si tu pareja no quiere ir
Es lo más común de todo, y no te deja sin opciones.
Empieza tú, porque cuando uno de los dos cambia cómo entra a la discusión, la discusión cambia.
Tu movimiento en solitario también cuenta, y muchas veces destraba el resto.
Cómo se elige entre una terapia y otra está en terapia individual o de pareja.
No necesitas su permiso para empezar a estar mejor. Necesitas su presencia solo si el trabajo es de los dos.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con parejas todos los días, online, con hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Puedes conocer nuestra terapia de pareja online o escribirnos antes para que te saquemos las dudas.
Un consejo que no estaba arriba: cuando se lo propongas a tu pareja, no lo hagas en medio de una discusión.
Pídelo un día tranquilo, y pídelo por ti: “Quiero ir” pesa distinto que “tenemos que ir”.
¿Qué día de esta semana podrías tener esa conversación?
Ver también:
- Cómo hablar en terapia de pareja
- Cómo afrontar una crisis de pareja
- La mejor terapia para la infidelidad
Fuentes consultadas
- Lebow, J. L., Chambers, A. L., Christensen, A., y Johnson, S. M. (2012). Research on the treatment of couple distress. Journal of Marital and Family Therapy, 38(1), 145-168. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2011.00249.x
- Carrère, S., y Gottman, J. M. (1999). Predicting divorce among newlyweds from the first three minutes of a marital conflict discussion. Family Process, 38(3), 293-301. doi.org/10.1111/j.1545-5300.1999.00293.x
- Shadish, W. R., y Baldwin, S. A. (2005). Effects of behavioral marital therapy: a meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73(1), 6-14. doi.org/10.1037/0022-006x.73.1.6
- Shadish, W. R., y Baldwin, S. A. (2003). Meta-analysis of MFT interventions. Journal of Marital and Family Therapy, 29(4), 547-570. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2003.tb01694.x