Llevas semanas rearmando la película hacia atrás.
Buscas el momento exacto en que tu matrimonio se rompió, y no aparece por ningún lado.
Lo que sí aparece es una lista de culpas, y casi todas apuntan a ti.
Las causas de la infidelidad en el matrimonio casi nunca son una sola, y esa es la parte incómoda para ti.
Aquí vas a ver qué factores pesan según los estudios, cuáles pesan mucho menos de lo que crees y qué te conviene mirar en tu caso.
Es la conversación con la que arranca casi toda primera sesión en nuestra consulta, de los dos lados.
Por qué buscar «la causa» te deja peor
Tu cabeza busca una causa porque una causa se puede arreglar.
Si el problema fue el sexo, se arregla el sexo, y si fue el trabajo, se cambia el trabajo.
Una infidelidad casi nunca tiene un solo motor: tiene varios, y funcionan al mismo tiempo.
¿Cuántas veces reescribiste esa explicación esta semana?
No hay una causa: hay una suma
Te sirve pensarlo como tres cajones que se llenan a la vez.
En uno está lo que pasaba en la pareja, y en otro, lo que le pasaba a esa persona por dentro.
En el tercero está la oportunidad. Ningún cajón alcanza solo.
Lo que contaron 495 personas que engañaron
Un estudio les preguntó a 495 personas por qué habían sido infieles (Selterman, Garcia y Tsapelas, 2017).
No salió un motivo: salieron ocho, y bastante distintos entre sí.
Aparecieron el enojo, el descuido, el poco compromiso y las ganas de variedad sexual.
También la autoestima, el deseo de sentirse deseado, haber dejado de amar y el alcohol de una noche.
Ocho motivos distintos, y casi siempre varios funcionando juntos.
Si buscabas la causa, ese estudio te dice que buscabas mal.
Lo que sí pesa dentro del matrimonio
Aquí la evidencia es bastante consistente y te conviene conocerla.
En un seguimiento de 933 personas durante veinte meses, lo que anticipó la infidelidad fue el clima del vínculo (Maddox Shaw y cols., 2013).
Pesaron la baja satisfacción, la comunicación hostil, la agresión y el poco compromiso con el futuro juntos.
Era una muestra de parejas no casadas, así que tómalo como una pista fuerte, no como una ley.
El sexo pesa menos de lo que crees
Este dato descoloca a casi todo el mundo en consulta.
En ese mismo estudio, ni la frecuencia sexual ni la insatisfacción sexual anticiparon nada.
Lo que anticipó la infidelidad fue cómo se hablaban, no cuánto sexo tenían.
¿Te pasó de revisar tu vida sexual y no encontrar ahí la respuesta?
La distancia que nadie nombró a tiempo
La desconexión rara vez aparece de golpe: se instala de a poco y se vuelve costumbre.
Un día dejas de contar tu mal día, y después dejas de preguntar por el suyo.
El silencio no rompe un matrimonio, pero lo deja sin defensas.

Y aquí te conviene una aclaración: la distancia la construyeron los dos.
Lo que vino después, no: esa parte la decidió una sola persona.
La causa que menos se nombra: la oportunidad
Aquí entra el factor que más explica y del que menos se habla.
En una encuesta amplia de población adulta en Estados Unidos, la otra persona casi siempre era alguien cercano (Labrecque y Whisman, 2017).
Un 53,5% señaló a un amigo cercano, y un 29,4% más, a un vecino, un compañero de trabajo o un conocido de años.
Casi nadie engaña con un desconocido: engaña con quien ya estaba en su agenda.
Por eso el trabajo tiene tanto peso en esta historia, y lo desarrollamos en infidelidad laboral.
Las causas que no vivían en tu casa
Hay una parte que no dependía de la pareja, y saberlo te ordena bastante.
En una muestra de 2.291 personas casadas, dos rasgos personales predijeron la infidelidad del último año (Whisman, Gordon y Chatav, 2007).
Fueron un neuroticismo más alto —o sea vivir con más ansiedad y más altibajos— y una religiosidad más baja.
Eso se sostuvo incluso descontando qué tan mal estaba el matrimonio.
Había causas que no estaban en tu casa: viajaban con esa persona.
Por qué el secreto también es una causa
El secreto no solo esconde la infidelidad: también la alimenta.
Guardar algo enorme genera una sensación de vida propia que engancha, y esa sensación pide más.
Por eso muchas historias que empezaron chicas se estiraron meses.
Cómo se ve ese primer límite cruzado está en tipos de infidelidad.
«Le faltaba algo en casa»: la explicación tramposa
Esta frase te la va a decir alguien esta semana, con buena intención, además.
Suena razonable y ordena todo, pero el problema es que deja la causa entera dentro de tu casa.
Y entonces la cuenta te llega a ti: si algo faltaba, faltaba por tu culpa.
Hay infidelidades en matrimonios que funcionaban razonablemente bien, y hay matrimonios muy dañados donde nadie engañó nunca.
Que tu matrimonio tuviera problemas no te convierte en la causa de lo que te hicieron.
Si esa frase te viene rondando hace días, te ayuda leer por qué duele tanto una infidelidad.
Amar y engañar no es una contradicción
Muchas personas que engañaron describen que querían a su pareja mientras lo hacían.
Eso no suaviza nada: solo te dice que el amor no funciona como sistema de alarma.
Lo que frena una infidelidad son los límites y lo que cada uno hace con la tentación.
El mecanismo completo lo explicamos en por qué soy infiel si amo a mi pareja.
Causas de la relación, decisión de una persona
Esta distinción es la que más te va a servir de todo el artículo.
| Puede explicar parte | No traslada la decisión |
|---|---|
| Años de distancia emocional | Elegir el secreto en vez de hablar |
| Peleas que nunca cerraban | Sostener la mentira durante meses |
| Un momento personal difícil | Exponerte a un riesgo sin decírtelo |
| Una oportunidad cercana | Seguir cuando ya sabía el daño |
La columna izquierda es material de terapia: la derecha es responsabilidad, y no se reparte.
Cuando la infidelidad fue tuya
Puede que estés leyendo esto del otro lado y con la culpa encima.
Entender tus causas no te excusa, pero te da algo con lo que trabajar.
Explicarte a ti mismo no es lo mismo que explicárselo a tu pareja: son dos conversaciones distintas.
Qué hacer los primeros días está en fui infiel: qué hacer ahora.
Qué hacer con lo que acabas de leer
No armes una causa única: arma un mapa.
Escribe tres columnas: qué pasaba en la pareja, qué le pasaba a esa persona, qué oportunidad hubo.
Lo que no entre en ninguna columna, probablemente no era una causa: era una teoría tuya.
¿Cuál de las tres columnas te cuesta más completar?
Ese ejercicio te sirve para otra cosa además: te muestra cuánto de tu explicación era información y cuánto era miedo.
Y hay una pregunta que conviene que te hagas al final. ¿Estás buscando una causa o estás buscando un culpable?
Las dos búsquedas se parecen mucho al principio, pero te llevan a lugares muy distintos.
Cuándo conviene pedir ayuda
Hay señales bastante claras de que esto ya no se ordena solo.
- Llevas semanas dándole vueltas a la misma pregunta sin avanzar.
- No duermes o comes a destiempo desde que te enteraste.
- Cada conversación termina peor que como empezó.
- Sientes que estás vigilando más que viviendo.
Lo que estás sintiendo tiene nombre y tratamiento, y lo detallamos en trauma por infidelidad.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja, online, en México, Estados Unidos y el resto de LATAM.
Atendemos los dos lados de esta historia, y bastante seguido conviene empezar por separado.
Un consejo que no estaba arriba: ponle fecha de vencimiento a la pregunta «por qué».
Date unas semanas para entenderlo con ayuda y después cambia de pregunta, porque la que sigue es qué quieres hacer ahora.
Si quieres una foto rápida de dónde estás, nuestro test de infidelidad es gratuito y te lleva unos minutos.
¿Buscas la causa para reparar el matrimonio, o para saber si te quedas?
Fuentes consultadas
- Selterman, D., Garcia, J. R., & Tsapelas, I. (2017). Motivations for extradyadic infidelity revisited. The Journal of Sex Research, 56(3), 273–286. doi.org/10.1080/00224499.2017.1393494
- Maddox Shaw, A. M., Rhoades, G. K., Allen, E. S., Stanley, S. M., & Markman, H. J. (2013). Predictors of extradyadic sexual involvement in unmarried opposite-sex relationships. Journal of Sex Research, 50(6), 598–610. doi.org/10.1080/00224499.2012.666816
- Whisman, M. A., Gordon, K. C., & Chatav, Y. (2007). Predicting sexual infidelity in a population-based sample of married individuals. Journal of Family Psychology, 21(2), 320–324. doi.org/10.1037/0893-3200.21.2.320
- Labrecque, L. T., & Whisman, M. A. (2017). Attitudes toward and prevalence of extramarital sex and descriptions of extramarital partners in the 21st century. Journal of Family Psychology, 31(7), 952–957. doi.org/10.1037/fam0000280
- Mark, K. P., Janssen, E., & Milhausen, R. R. (2011). Infidelity in heterosexual couples: Demographic, interpersonal, and personality-related predictors of extradyadic sex. Archives of Sexual Behavior, 40(5), 971–982. doi.org/10.1007/s10508-011-9771-z