Hay diez creencias sobre el sexo que se repiten tanto que parecen datos comprobados.
No lo son, y cada una de ellas deja a alguien sintiendo que algo le falla por dentro.
Te presionan sin que las notes: cuánto deberías desear, cuánto debería durar, cómo debería terminar.
Después llega lo peor, que es el silencio: nadie pregunta nada por miedo a quedar mal.
¿Cuántas de estas ideas te las creíste sin revisarlas nunca?
Aquí tienes los diez mitos, uno por uno, con lo que dice la investigación sobre cada uno.
Es lo que escuchamos cada semana en consulta de pareja.

Qué es un mito sexual
Es una idea sobre cómo «debería» ser el sexo que se transmite sin que nadie la revise.
No te llega de un libro: te llega de tu familia, de la escuela, de tus amigos y sobre todo del porno.
El problema no es la idea, es la vara, y cuando la creencia no coincide con tu vida real, te sientes en falta.
1. «Los hombres siempre quieren y las mujeres no»
Es el más viejo y el que más daño hace en las dos direcciones.
Presiona al hombre que no tiene ganas, que además cree que le pasa solo a él, y hace sentir rara a la mujer que sí las tiene.
La diferencia entre dos personas cualesquiera suele ser mayor que la diferencia entre géneros.
Tu deseo se mueve con tu estrés, tu descanso, tu edad y con cómo esté tu vínculo, no con tu género.
2. «Si el deseo no aparece solo, algo anda mal»
Hay deseo que aparece antes del contacto y deseo que aparece a partir del contacto.
Los dos son normales, y al segundo se lo llama deseo responsivo, o sea que las ganas llegan cuando ya empezó el encuentro.
Es un modelo descrito en sexología clínica hace más de veinte años (Basson, 2000).
Si tú esperas a tener ganas para empezar, te puedes quedar esperando mucho tiempo.
Para mucha gente el orden real es al revés: primero el encuentro y después las ganas.
3. «El sexo bueno es el que no se planifica»
De aquí sale la idea de que agendar un encuentro le quita la gracia, y en la práctica pasa al revés: lo que se espera con ganas se disfruta más.
Nadie llega a una primera cita sin haberla pensado durante toda la semana.
Si tú y tu pareja conviven hace años, ponerle día y hora no te vuelve aburrido: es lo único que le gana a la agenda.
¿Cuándo fue la última vez que esperaste un encuentro con ganas durante varios días?
4. «El tamaño del pene define el placer»
Una investigación pidió a un grupo de mujeres elegir entre modelos en tres dimensiones de distintos tamaños (Prause y cols., 2015).
Las preferencias variaron según el tipo de relación y quedaron cerca del promedio real.
No apareció ninguna preferencia por lo más grande, y el mito sobrevive por el porno, no por los datos.
5. «Sin penetración no es sexo»
Esta creencia deja fuera casi todo lo que produce placer.
Besos, manos, boca, piel, tiempo, y deja fuera por completo a las parejas que no la practican.
También convierte el encuentro en una prueba con un solo resultado posible.
Cuando para ti el sexo tiene un único objetivo, cualquier cosa que falle te sabe a fracaso.
6. «La mujer debería llegar al orgasmo solo con la penetración»
Este es el que más culpa genera, y es falso.
Se estudió en una muestra representativa de mujeres adultas en Estados Unidos (Herbenick y cols., 2017).
La mayoría contestó que necesita estimulación del clítoris para llegar al orgasmo, o que es mejor cuando la hay.
No es una falla de tu cuerpo ni de tu pareja: es cómo funciona la mayoría de los cuerpos.
Además, la frecuencia de orgasmo cambia mucho según el tipo de relación y de práctica (Frederick y cols., 2018).
7. «Hay que llegar al mismo tiempo»
Suena romántico y funciona como examen, porque cada cuerpo tiene su tiempo, y coordinarlos convierte el encuentro en una tarea de logística.
Si te pasas el rato pendiente de sincronizar, te pierdes lo que está pasando.
Lo que se pierde ahí no es el orgasmo, es la conexión.
8. «Si se masturba estando en pareja, es porque le falta algo»
Es una de las causas de pelea más frecuentes que vemos, y suele partir de un malentendido.
Un análisis con datos de miles de personas encontró que masturbarse se asocia más con tener una vida sexual activa que con reemplazarla (Regnerus, Price y Gordon, 2017).
No es un sustituto: en muchas parejas convive con el sexo compartido sin quitarle nada.
Distinto es cuando aparece el secreto o cuando desplaza al encuentro. Eso ya no es el mito, es un tema para hablar.
Si en tu casa esto fue motivo de pelea, te conviene revisarlo con este dato encima.
9. «En el embarazo no se puede»
En un embarazo que transcurre sin complicaciones, el sexo no representa un riesgo (Jones, Chan y Farine, 2011).
Sí cambian la comodidad y las posturas a medida que pasan los meses.
Hay excepciones médicas concretas, como sangrado o riesgo de parto prematuro.
Las define quien lleva el embarazo, y ante la duda tu respuesta está en el control médico y no en internet.
10. «La primera vez no se puede quedar embarazada»
Se puede quedar embarazada desde la primera vez.
Y la marcha atrás tampoco alcanza: el líquido que sale antes de eyacular puede contener espermatozoides móviles (Killick y cols., 2011).
Sin método anticonceptivo hay riesgo de embarazo siempre. Este mito sigue produciendo embarazos no buscados en adolescentes.
Si te lo enseñaron al revés, no fuiste el único. Y conviene que tus hijos no lo hereden.
El mito número once: que más sexo es mejor pareja
Este merece un lugar aparte porque parece inofensivo.
Un estudio con más de treinta mil personas midió la relación entre frecuencia y bienestar (Muise, Schimmack e Impett, 2016).
El bienestar sube hasta cerca de una vez por semana, y a partir de ahí deja de subir.
Contar las veces suele hacer más daño que la falta de sexo. El número que te importa es cuántas veces los dos quedan conformes.
Si hace tiempo que en tu casa esto no se habla, te sirve cómo mejorar el sexo con tu pareja.
Por qué estos mitos aguantan tanto
Porque casi nadie los pone a prueba en voz alta.
Del sexo se habla todo el tiempo y no se conversa casi nunca. Una cosa es el chiste y otra es decirle a tu pareja qué te gusta.
Y porque desmentirlos te expone: preguntar deja al descubierto que no sabías, y eso da vergüenza.
La vergüenza es lo que sostiene el mito, no la falta de información.
Nadie se queda callado porque no le interese. Se queda callado para que no lo midan.
Cuando el mito ya rompió algo
Muchas parejas llegan a consulta después de años sosteniendo una de estas ideas en silencio.
Uno se sintió insuficiente y dejó de buscar, y el otro leyó ese retiro como desinterés.
¿Reconoces esa secuencia en tu propia relación?
Y de ese malentendido salen la distancia, el reproche y, a veces, una historia con otra persona. Lo trabajamos en problemas sexuales en el matrimonio.
Si ya hubo una infidelidad, el sexo entre ustedes cambia de manera muy particular: lo explicamos aquí.
Los mitos sobre la infidelidad funcionan igual
Se repiten tanto que parecen datos, y hacen que te midas con una vara falsa.
Que quien fue infiel dejó de querer. Que siempre es por sexo. Que quien lo hizo una vez lo repite.
Ninguno resiste una mirada seria. Los repasamos en mitos sobre la infidelidad.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Si alguno de estos mitos les está pesando, la conversación pendiente no es sobre técnica: es sobre lo que cada uno cree que debería estar sintiendo.
Puedes empezar por nuestro test de satisfacción sexual, que es gratuito y te da un punto de partida.
Un consejo que no estaba arriba: no abras este tema en la cama ni después de una pelea. Elige un momento neutro, con ropa puesta y sin prisa.
¿Cuál de los diez te sorprendió más?
Ver también:
- Monotonía en la pareja: cómo salir de la rutina
- Mejores temas para conversar con tu pareja
- Terapia de pareja online
Fuentes consultadas
- Basson, R. (2000). The female sexual response: a different model. Journal of Sex & Marital Therapy, 26(1), 51–65. doi.org/10.1080/009262300278641
- Herbenick, D., Fu, T. J., Arter, J., Sanders, S. A., y Dodge, B. (2017). Women’s experiences with genital touching, sexual pleasure, and orgasm. Journal of Sex & Marital Therapy. doi.org/10.1080/0092623X.2017.1346530
- Prause, N., Park, J., Leung, S., y Miller, G. (2015). Women’s preferences for penis size. PLOS ONE, 10(9). doi.org/10.1371/journal.pone.0133079
- Frederick, D. A., St. John, H. K., Garcia, J. R., y Lloyd, E. A. (2018). Differences in orgasm frequency in a U.S. national sample. Archives of Sexual Behavior, 47(1). doi.org/10.1007/s10508-017-0939-z
- Regnerus, M., Price, J., y Gordon, D. (2017). Masturbation and partnered sex: substitutes or complements? Archives of Sexual Behavior, 46(7). doi.org/10.1007/s10508-017-0975-8
- Muise, A., Schimmack, U., e Impett, E. A. (2016). Sexual frequency predicts greater well-being, but more is not always better. Social Psychological and Personality Science, 7(4). doi.org/10.1177/1948550615616462
- Jones, C., Chan, C., y Farine, D. (2011). Sex in pregnancy. Canadian Medical Association Journal, 183(7). doi.org/10.1503/cmaj.091580
- Killick, S. R., Leary, C., Trussell, J., y Guthrie, K. A. (2011). Sperm content of pre-ejaculatory fluid. Human Fertility, 14(1). doi.org/10.3109/14647273.2010.520798