Viste el like a las dos de la mañana.
No es nada, te dijiste, y volviste a mirar tres veces.
Ahora estás revisando a quién sigue y desde cuándo.
Lo que te pasa es que las redes te dan mucho dato y ninguna respuesta, y cuanto más miras tú, más cosas raras te encuentras.
Aquí vas a ver qué cuenta de verdad como infidelidad por redes, qué señales importan y qué hacer si ya encontraste algo.
Y también por qué revisar más no te va a dejar más tranquilo.
Es lo que vemos cada semana en consulta, casi siempre en gente que ya revisó demasiado.
Qué cuenta como infidelidad en redes
No lo define la aplicación ni lo subido de tono que sea el mensaje.
Lo define el secreto y el lugar que esa persona empezó a ocupar.
Cuando algo se borra, se oculta o se niega, ya hay algo que mirar, y no hace falta que se hayan visto nunca: la traición se siente igual.
Que la pantalla no vuelve menor lo que pasó lo desarrollamos en infidelidad virtual.
El like no es el problema
Un like es un dato ambiguo y tu cabeza puede llenarlo con cualquier historia; armar una causa con eso te deja peor y no prueba nada.
Lo que pesa nunca es el gesto suelto: es el patrón.
Lo que sí cruza la línea
- Mensajes privados que se borran después de mandarlos
- Una cuenta secundaria que tú no conocías
- Elogios que ya no aparecen en tu casa
- Contarle a esa persona cosas antes que a ti
- Historias guardadas para un grupo del que no formas parte
- Negar el vínculo cuando preguntas de frente
Hace más de veinte años que se estudia esto, y la gente ya consideraba una traición lo que pasaba solo en pantalla (Whitty, 2003).
Los gestos chicos y repetidos tienen nombre propio: microinfidelidad.
Dónde poner la línea tú
| Casi siempre inocente | Conviene mirarlo |
|---|---|
| Sigue a alguien que te cae mal | Le escribe y te lo esconde |
| Le gusta una foto vieja | Borra el chat todas las noches |
| Tiene amigos que no conoces | Tiene una cuenta que no conoces |
| Se ríe de un comentario | Le cuenta antes a esa persona que a ti |
La columna de la derecha no tiene que ver con la red: tiene que ver contigo afuera.
Cada pareja pone la línea en un lugar distinto, y eso está bien.
Lo que no funciona es que cada uno la ponga en su cabeza y no la diga nunca.
Por qué las redes lo hacen más fácil
La pantalla te suelta antes
Escribiendo dices cosas que en persona no dirías nunca, porque no ves la cara del otro, no hay silencio incómodo y siempre puedes borrar.
Ese aflojarse frente a la pantalla está descrito desde hace años (Suler, 2004).
Por eso el salto de un comentario simpático a una conversación privada es tan corto.
El pasado te vuelve a aparecer
Antes, para reencontrarte con alguien del pasado tenías que buscarlo; ahora te aparece en las sugerencias un martes cualquiera.
Cuando se midió qué contactos veía la gente como más amenazantes, no eran los de siempre: eran los agregados hace poco (Drouin y cols., 2014).
Lo que cambió no es la gente. Es la distancia entre pensarlo y hacerlo.
Lo que dicen los estudios y lo que no
Se estudió a 205 usuarios de Facebook y el uso muy alto se asoció con más peleas por la red, y esas peleas con rupturas (Clayton y cols., 2013).
Después se repitió con 581 usuarios de Twitter, con un patrón parecido (Clayton, 2014).
Ojo con lo que eso significa: son estudios que encuentran una relación, no una causa.
Las redes no obligan a nadie: lo que hacen es bajar el costo de empezar.
Tu pareja no te fue infiel por culpa de una aplicación, y tú no tienes que competir con una pantalla.
Por qué te duele igual que si se hubieran visto
Mucha gente te va a decir que no pasó nada porque no hubo contacto físico.
Eso te deja peor, porque además de la traición sientes que exageras.
Lo que se rompió fue el acuerdo y el lugar que tú tenías.
Y eso se rompe igual con o sin encuentro.
Revisarle el perfil no te va a tranquilizar
Es lo primero que dan ganas de hacer y casi nunca funciona.
Se vio hace tiempo en universitarios: cuanto más tiempo pasaban en la red, más celos aparecían (Muise y cols., 2009).
Cada revisión te trae material ambiguo, y cada cosa ambigua te pide otra revisión.
Ahí ya no estás buscando la verdad: estás buscando dejar de tener miedo, y el miedo no se apaga con capturas de pantalla.
Si te reconoces en esto, mira celos después de una infidelidad.
¿Cuántas veces abriste ese perfil esta semana?
Lo que te está costando revisar
- Duermes peor y te despiertas para mirar el teléfono
- Estás en una conversación y no escuchas nada
- Te enteras de cosas que después no puedes preguntar
- Terminas peleando por algo que ni siquiera querías nombrar
El precio no lo paga tu pareja: lo pagas tú, todos los días.
Revisar te da alivio por diez minutos. Y te deja el resto del día peor que antes.
Señales que sí conviene mirar
- El teléfono boca abajo, siempre
- Cambió las claves y no lo mencionó
- Se lleva el celular hasta al baño
- Se pone raro cuando nombras a esa cuenta
- Silencia notificaciones solo cuando estás cerca
Ninguna de estas cosas prueba nada por separado, pero todas juntas ya son otra cosa.
Más sobre esto en cómo saber si mi pareja me está siendo infiel.
Y hay una señal que te va a servir más que todas las anteriores: fíjate qué pasa cuando tú preguntas de frente, sin acusar y sin gritar.
Si te contesta con una pelea en vez de con una respuesta, ahí tienes tu dato.
No es una prueba, pero es lo más parecido a una que vas a conseguir por tu cuenta.
Encontraste algo: qué hacer hoy
No contestes en caliente
Lo que escribas en los primeros minutos te lo vas a acordar durante meses.
Escribirle a la otra persona es lo que peor sale, casi siempre.
No leas el chat entero
Vas a querer leerlo todo y eso rara vez cierra algo, porque las frases se te graban y después vuelven solas de madrugada.
Por qué pasa eso está en trauma por infidelidad.
Guarda lo que necesites y cierra el teléfono
Una captura alcanza: después deja el aparato lejos y ve a hablar con alguien.
¿Con quién puedes hablar hoy que no vaya a contárselo a media familia?
Cómo se corta de verdad
Dejar de escribirle no alcanza si el canal sigue abierto.
- Dejar de seguirla y sacarla de los seguidores
- Bloquear o silenciar, según cuánto aguantes
- Borrar el chat entero, no ir archivando
- No revisar sus historias desde otra cuenta
Mientras el perfil siga a mano, el vínculo sigue vivo aunque nadie escriba.
Cómo se sostiene eso en el tiempo está en contacto cero.
Y si lo que apareció fue una conversación larga por mensajes, mira infidelidad por WhatsApp.
Los acuerdos que sí funcionan
Casi ninguna pareja habló de esto antes de que pasara algo.
Y después se pelea por normas que nadie escribió en ninguna parte.
Un acuerdo sirve cuando lo eligen los dos, no cuando uno lo impone después del golpe.
Estos son los que mejor aguantan en consulta:
- Que las cuentas nuevas no sean un secreto
- Que si alguien del pasado escribe, tú te enteres el mismo día
- Que ninguno tenga un perfil que el otro no sabe que existe
- Que se pueda preguntar sin que se arme una pelea
Fíjate que ninguno dice “dame tu clave”.
Pedirle el teléfono no te da confianza: te da un rato de calma y un problema nuevo.
¿Cuál de esos cuatro te gustaría poder acordar esta semana?
¿Y si quien lo hizo fuiste tú?
Aquí no vamos a darte un sermón, porque no sirve de nada.
Lo que sí importa es el orden: primero cortar de verdad, después contar.
Contar por partes, soltando de a poco, alarga el daño mucho más que decirlo todo junto.
Tienes el resto en culpa tras una infidelidad.
Cuándo conviene consultar
- No puedes dejar de revisar aunque quieras
- Duermes mal hace semanas por esto
- Las peleas por el celular ya son diarias
- Decidieron seguir juntos y no saben por dónde
Si el control ya te ocupa el día, mira terapia para los celos e inseguridad.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Mucha gente llega justo así: con capturas en el teléfono y sin saber qué hacer con ellas.
Para ordenar por dónde empezar tienes el test de infidelidad, que es gratuito.
Un consejo que no estaba arriba: no busques respuestas en el perfil de nadie después de medianoche.
A esa hora vas a encontrar exactamente lo que ya estabas temiendo.
¿Qué te cambiaría de verdad si mañana tuvieras la respuesta que buscas?
Ver también:
- Infidelidad emocional: qué es
- Obsesión con la ex o el ex de mi pareja
- Cómo superar una traición de tu pareja
Fuentes consultadas
- Whitty, M. T. (2003). Pushing the wrong buttons: Men’s and women’s attitudes toward online and offline infidelity. CyberPsychology & Behavior, 6(6), 569–579. doi.org/10.1089/109493103322725342
- Suler, J. (2004). The online disinhibition effect. CyberPsychology & Behavior, 7(3), 321–326. doi.org/10.1089/1094931041291295
- Muise, A., Christofides, E., & Desmarais, S. (2009). More information than you ever wanted: Does Facebook bring out the green-eyed monster of jealousy? CyberPsychology & Behavior, 12(4), 441–444. doi.org/10.1089/cpb.2008.0263
- Clayton, R. B., Nagurney, A., & Smith, J. R. (2013). Cheating, breakup, and divorce: Is Facebook use to blame? Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, 16(10), 717–720. doi.org/10.1089/cyber.2012.0424
- Clayton, R. B. (2014). The third wheel: The impact of Twitter use on relationship infidelity and divorce. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, 17(7), 425–430. doi.org/10.1089/cyber.2013.0570
- Drouin, M., Miller, D. A., & Dibble, J. L. (2014). Ignore your partners’ current Facebook friends; beware the ones they add! Computers in Human Behavior, 35, 483–488. doi.org/10.1016/j.chb.2014.02.032