Historias de infidelidad en el matrimonio: un caso real

Una historia real de infidelidad en el matrimonio contada desde la sesión, con las frases exactas que se dijeron y lo que a ellos les sirvió.

Historias de infidelidad en el matrimonio: un caso real

Esta es una historia real de nuestro consultorio. La pareja autorizó que se cuente aquí; cambiamos nombres, edades, ciudad, trabajos y circunstancias. Lo único que no tocamos son las palabras que se dijeron en sesión y lo que sintieron.

Laura encontró el mensaje una madrugada y Andrés dormía al lado con el teléfono en la mesa de luz.

Ella esperó un día entero antes de sentarse a preguntarle qué era eso.

Llevaban muchos años juntos y ella creía que lo tenían todo.

Aquí tienes su proceso completo, con las frases que se dijeron en sesión y lo que a ellos les sirvió.

Es una historia real, así que no termina con un abrazo.

El mensaje de la madrugada

Él no lo negó, y eso pesa

Andrés no lo negó: parece un detalle menor y no lo es.

Una parte enorme del daño no lo hace el engaño: lo hace la negación de después.

Ese “estás inventando” sostenido frente a la evidencia te rompe más que el hecho.

Si a ti te negaron lo que estabas viendo, ese es un daño aparte y se trabaja aparte.

Las versiones que llegan en goteo

Contó que había sido con alguien que conoció por el trabajo, y que ya había terminado, pero las historias de quien fue descubierto casi nunca te llegan completas.

A Laura le fueron llegando durante meses: un audio, un nombre en una libreta, fotos de un viaje.

Cada hallazgo la devolvía a esa madrugada, como si el tiempo no hubiera pasado.

Si a ti te llegan en cuotas, ya sabes lo que se siente: cada versión te devuelve al día uno.

Un trabajo comparó revelar el secreto con acompañamiento frente a sostenerlo en terapia (Butler y cols., 2009).

Lo que gotea, ahoga, y si eres tú quien tiene algo que contar, te ordena el cómo confesar una infidelidad.

La duda que quedó abierta

Hubo un hallazgo peor: la otra mujer le había dicho a Andrés que estaba embarazada.

Él nunca lo confirmó y hasta hoy no sabe si fue verdad.

Esa duda quedó en el matrimonio como una puerta que nadie puede cerrar.

Si tú estás en un punto así y aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes: tienes los contactos de emergencia de tu país.

La lista de preguntas de Laura

Lo que llevó escrito a la segunda sesión

Llegó con una hoja, escrita con la prolijidad de quien estudia para el examen de su vida.

  • ¿Creíste que no podías contarme lo que sentías?
  • ¿Cómo te sentiste al engañarme?
  • ¿Qué crees que obtuviste con esto?
  • ¿Cómo fue mentirme y mirarme a los ojos?
  • ¿Alguna vez te preocupó que esto nos terminara?

Lo que ella no preguntó

Lee esa lista otra vez, despacio: no hay morbo en ninguna.

Laura no pregunta dónde, ni cuántas veces, ni qué hacían.

Pregunta por él, por lo que él sentía mientras la miraba a los ojos.

Porque lo que más necesitas entender, si te traicionaron, no es la mecánica del engaño: es cómo la persona que amaba pudo vivir en dos mundos a la vez.

¿Cuál de esas cinco preguntas harías tú primero?

Cómo se ordenan esas preguntas

Trabajamos la lista con método: pocas preguntas por vez y en momentos acordados, con derecho de él a pedir tiempo para responder alguna.

Sin esa estructura se vuelven interrogatorios de madrugada que terminan a los gritos.

La lista larga la tienes en qué preguntas hacer.

Si tus charlas se van de madrugada, el horario lo pones tú y no la angustia.

El cuerpo también entra en esto

Hay una escena de esas semanas que muestra la parte física de la traición.

Laura decidió hacerse estudios médicos; eso se consulta con un médico, no con nosotros.

La llamaron para darle un resultado. En sesión lo dijo con estas palabras:

¿Por qué tengo que tener una bacteria de esa mujer dentro de mí?

Andrés escuchaba con la cabeza baja; dijo que sentía una culpa profunda, y era verdad.

Pero la culpa, sola, no repara nada, y qué hacer con ella está en culpa tras la infidelidad.

Si a ti te tocó ese tema, no te lo guardes: se habla en sesión.

”Es demasiado”

Cuando el proceso se alarga

Pasados los primeros meses, la crisis cambió de forma.

Ya no era el descubrimiento: era convivir con los recuerdos.

Si a ti te despiertan las imágenes de madrugada, esto te va a sonar.

A Laura las imágenes le llegaban sin permiso: una canción, una ruta, un perfume; se despertaba de madrugada con la escena armada y necesitaba hablarla en ese momento.

Y Andrés, agotado, repetía la frase que repiten casi todos:

Es demasiado.

Los dos tienen razón y los dos leen mal

Ahí está el nudo de casi todas estas historias, y quizá de la que tú vives.

Ella necesita hablar para sanar, pero a él hablar lo devuelve al lugar del que quiere huir.

Ella lee ese silencio como falta de amor y él lee esa insistencia como castigo.

Los dos tienen razón en lo que sienten y los dos se equivocan en lo que leen del otro.

¿En cuál de los dos lugares te reconoces tú?

Lo que le pasaba a ella no era un capricho

Los pensamientos intrusivos, o sea las imágenes que te vuelven solas, son un síntoma del trauma por traición.

Un estudio con 73 personas jóvenes encontró síntomas de estrés postraumático tras la infidelidad de su pareja (Roos y cols., 2019).

Es una muestra chica y de gente joven, así que vale como señal y no como ley.

Esas imágenes no se eligen ni se planean: te vienen. Lo explicamos en rumiación tras una infidelidad.

Acompañar no es dar la razón

Con Andrés trabajamos algo que le cambió el proceso, y que a ti también te puede servir.

Cuando Laura se despertaba angustiada, no pedía que él se declarara culpable otra vez: pedía que no la dejara sola con las imágenes.

Un “entiendo que hoy es un día difícil” desactiva lo que mil argumentos no desactivan.

Cuando la discusión se va de las manos

Les pusimos nombre a sus peleas con los Cuatro Jinetes de Gottman: la crítica, el desprecio, la defensa y el muro.

Son los cuatro modos de discutir que más se asocian a que una pareja termine rompiéndose (Gottman y Levenson, 1992).

Las de ellos escalaban rápido: gritos, portazos, una vez él se bajó del auto y volvió caminando.

Con él trabajamos una escala del enojo del 1 al 5, para cortar en 3 antes de llegar a 5.

Cómo se hace esa pausa lo tienes en controlar la ira y el enojo.

Si tus peleas escalan así, tu tarea no es ganarlas: es cortarlas antes.

La escena que ella ensayaba

El funeral al que había que ir

Murió alguien del trabajo de Andrés, de forma repentina, y correspondía ir; Laura quería acompañarlo y descubrió que no podía pensar en otra cosa.

La otra mujer era parte de ese mundo laboral y podía estar ahí.

Pasó días armando la escena: esa mujer acercándose a Andrés con un bebé en brazos.

Puede que tú también estés armando una escena que todavía no te ocurrió.

Qué es una escena temida

Eso es una escena temida: una catástrofe que tu cabeza ensaya una y otra vez.

No había ocurrido y probablemente no fuera a ocurrir, pero Laura la vivía con el cuerpo: taquicardia, insomnio, el estómago cerrado.

Tu cabeza asustada cree que si imagina el golpe mil veces, te va a doler menos cuando llegue.

No funciona: cada ensayo te duele como si fuera real.

Tu cuerpo no distingue entre lo que te pasó y lo que te imaginas.

El milagro chiquito

El trabajo no fue convencerla de que eso no iba a pasar, porque nadie puede prometer eso.

Fue que Andrés entendiera que ese miedo no era un ataque hacia él.

Meses después, en una fiesta, sonó una de las canciones que la devolvían a esa madrugada, y él le vio la cara, se acercó y le preguntó cómo estaba.

De eso está hecha la reconstrucción: no de gestos épicos, de milagros chiquitos.

Ese es el gesto que te conviene pedirle a tu pareja, porque sí se cumple.

Cuando tu pareja está en un pedestal

”Él era mi Dios”

El trabajo de pareja destapó otro más hondo, que era individual.

Laura venía de una infancia muy dura y había armado una identidad al servicio de los demás: la que cuida, la que resuelve, la que no molesta.

Él era mi Dios. Yo vivía para cuidarlo. Y se cayó del pedestal.

Cuando tu pareja es tu Dios, su infidelidad no es solo una traición.

Es el derrumbe del sistema entero sobre el que estaba parada tu vida, y eso es la pérdida de identidad.

El día en que dejó de doler

Los primeros meses ella repetía que la infidelidad era su falla: que si él buscó a otra, era porque ella no alcanzaba.

El giro llegó bastante después, y me lo trajo con una claridad que recuerdo hasta en el tono:

Yo creía que la infidelidad era mi problema. Que yo la había causado. Descubrí que no. Él tiene que vivir su culpa, su dolor y su vergüenza. Eso es de él.

Poco después pasó en auto por la zona donde él se encontraba con la otra mujer, y esperó la puñalada de siempre y la puñalada no vino.

Así se ve sanar: el día en que notas que algo que siempre dolía, hoy no dolió.

Nadie te puede decir cuándo te llega tu día: se nota así, sin aviso.

Lo que él dijo mirándola

En una sesión les pedí que se hablaran, sin mí en el medio.

Tengo miedo de perderte. Y me da vergüenza pedirte perdón, por el lugar en el que te puse.

Laura no le dijo “te perdono”, sino algo mejor: “No quiero que estés solo en esto”.

Hay más reparación en esa frase que en todos los perdones solemnes.

Qué es y qué no es perdonar lo tienes en perdonar una infidelidad.

Si tú esperas un perdón solemne, te vas a perder las frases que te sostienen.

La recaída que no fue un fracaso

La tormenta que no venía de la infidelidad

Más adelante llegó otra crisis: deudas grandes, un proyecto que hubo que abandonar, meses sin pausa.

Andrés volvió a refugiarse en el único lugar donde se sentía capaz: el trabajo, y Laura volvió a sentirse última en la fila.

Y una noche, en medio de una discusión, apareció la palabra divorcio.

Si a ti te cayó una crisis nueva en medio de esto, no estás retrocediendo.

La espiral, no la recta

¿Fracasó la terapia? No.

La recuperación no sube en línea recta: se parece más a una espiral.

Se vuelve a pasar por los mismos lugares, el miedo y la duda, pero desde un piso más alto.

Un modelo clásico describe la recuperación por etapas, y avisa que no avanza en línea recta (Gordon, Baucom y Snyder, 2004).

Las tienes una por una en etapas de la pareja.

Lo que cambia no es que la crisis no vuelva, sino lo que tú haces cuando te vuelve.

Las dos preguntas que se hicieron

En uno de los últimos encuentros él propuso hacer una lista de lo logrado y de lo que faltaba.

Y lo justificó así:

¿Por qué aguantamos todo esto? ¿Qué fue lo que nos hizo sobrevivir a todo esto?

Todavía las están respondiendo, juntos, por ahora.

Y “por ahora”, después de lo que atravesaron, es todo lo que cualquier pareja tiene.

Esas dos preguntas te sirven aunque tu proceso recién empiece.

Lo que esta historia te deja

Cinco cosas que se repiten

  • La verdad en cuotas vuelve a herir: cada versión nueva reinicia el reloj (en este otro caso la confesión llegó completa de una sola vez, y el efecto fue distinto; en este, en cambio, el expediente no tenía fondo).
  • Los pensamientos intrusivos son un síntoma del trauma por infidelidad, no un defecto.
  • Acompañar no es dar la razón: validar lo que siente el otro no es aceptar una condena.
  • Las recaídas no borran lo construido.
  • El daño casi nunca se queda en la pareja: mira cuando los hijos descubren la infidelidad.

Si te encontraste en esta historia

Si te reconociste en la lista de preguntas de Laura, o en el “es demasiado” de Andrés, esto es para ti.

Ninguno de los dos podría haber hecho este trabajo por su cuenta, y a ti tampoco te toca hacerlo en soledad.

Que te esté costando no dice nada malo de ti: dice el tamaño de lo que estás cargando.

Si tu duda de fondo es si conviene seguir, empieza por infidelidad, cuándo seguir.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja, online, en México, Estados Unidos y el resto de LATAM.

Con parejas como esta el trabajo va por dos carriles a la vez: sesiones de pareja y sesiones individuales.

Aquí nadie te va a pedir que decidas hoy si te quedas o si te vas.

Si quieren empezar juntos, tienen la terapia de pareja tras una infidelidad; si prefieres empezar por ti, la sesión individual.

Un consejo que no estaba arriba. Escriban por separado las tres cosas que cada uno necesita esta semana, y solo esta semana.

Una lista corta y con fecha corta se puede cumplir; una lista de todo lo que te falta, no.

Si quieres ubicar en qué punto están, tienes el test de infidelidad, y pueden pedir una primera consulta cuando lo necesiten.

¿Qué es lo primero que te gustaría poder decirle sin que termine en pelea?

Fuentes consultadas

  • Butler, M. H., Harper, J. M., & Seedall, R. B. (2009). Facilitated disclosure versus clinical accommodation of infidelity secrets. Journal of Marital and Family Therapy, 35(1), 125–143. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2008.00106.x
  • Roos, L. G., O’Connor, V., Canevello, A., & Bennett, J. M. (2019). Post-traumatic stress and psychological health following infidelity in unmarried young adults. Stress and Health, 35(4), 468–479. doi.org/10.1002/smi.2880
  • Gottman, J. M., & Levenson, R. W. (1992). Marital processes predictive of later dissolution: Behavior, physiology, and health. Journal of Personality and Social Psychology, 63(2), 221–233. doi.org/10.1037/0022-3514.63.2.221
  • Gordon, K. C., Baucom, D. H., & Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x

Preguntas frecuentes

¿Las historias de infidelidad en el matrimonio terminan siempre en separación?

No. Una parte de las parejas que consultan por infidelidad decide quedarse y reconstruir. Las que lo logran no vuelven a la relación de antes: arman otra, con acuerdos más claros. Otras descubren en el camino que separarse es lo más sano para las dos personas. Ninguno de esos dos finales es un fracaso de la terapia.

¿Por qué ayuda leer historias reales de infidelidad?

Porque la infidelidad aísla. Quien la atraviesa siente que nadie podría entenderla y suele avergonzarse de sus propias reacciones: revisar el teléfono, preguntar lo mismo mil veces, no poder dejar de imaginar la escena. Ver esas mismas reacciones en la historia de otra pareja devuelve algo que sirve mucho: lo que te pasa es esperable y tiene tratamiento.

¿Qué hace que una pareja logre superar una infidelidad?

Pesan sobre todo tres cosas: que quien fue infiel corte el contacto con la otra persona y asuma lo que hizo sin minimizarlo, que los dos toleren hablar de lo ocurrido cada uno a su ritmo, y que haya acompañamiento especializado. Lo que hacen los dos después de que sale a la luz importa más que la gravedad de lo que pasó.

¿Una pareja que supera una infidelidad queda igual que antes?

No, y ese no es el objetivo. La relación anterior termina el día del descubrimiento. Lo que puede nacer es un vínculo distinto entre las mismas dos personas, a veces más honesto que el original, porque ya no se sostiene en supuestos sino en conversaciones que antes ninguno de los dos se animaba a tener.

¿Es normal que aparezca una recaída meses después?

Sí, y no borra lo construido. La recuperación no sube en línea recta: se vuelve a pasar por el miedo, la distancia y la duda, pero cada vez desde un lugar distinto. La señal de que algo cambió no es que la crisis no vuelva, es lo que ustedes hacen cuando vuelve. Si te asusta, llévalo a consulta antes de que crezca.

¿Conviene hacerse estudios médicos después de una infidelidad?

Es una duda que aparece casi siempre y es razonable que aparezca. No es algo que podamos responder desde la psicología: eso se consulta con un médico, que es quien puede indicarte qué corresponde en tu caso. Lo que sí trabajamos en sesión es lo que ese tema remueve, porque suele tocar la parte más física y más callada de la traición.

Lo que estás sintiendo es la reacción normal a un trauma. Y se trabaja.

Ver en qué etapa de tu proceso estás