Cerrar ciclos emocionales y «dejar ir» no es fácil, pero es algo que necesitamos aprender para poder seguir adelante, a pesar del dolor que a veces implica. En este artículo vemos qué significa cerrar un ciclo, por qué nos cuesta tanto, cinco pasos concretos para lograrlo y cómo cerrar uno de los ciclos más difíciles: el de una relación que terminó —especialmente cuando terminó por una infidelidad—.
Qué significa cerrar un ciclo
El ser humano está constantemente abriendo y cerrando etapas: momentos, vínculos, historias. Cerrar un ciclo es aceptar que algo llegó a su fin, elaborar lo que dejó y soltar lo que ya no nos hace bien. No es olvidar ni fingir que no pasó: es integrar la experiencia para que deje de pesar como una cuenta pendiente.
Por qué cuesta tanto cerrar ciclos
Muchas veces, por no querer despedirnos de lo conocido, por miedo a lo nuevo o por quedarnos en la comodidad, el cierre de una etapa se posterga. Eso hace que se extiendan en el tiempo situaciones que generan malestar y sufrimiento. Quedarse —aun sufriendo— evita, al menos por un rato, la incertidumbre del cambio.
5 pasos para cerrar un ciclo
¿Qué podemos hacer para afrontar el cierre de una etapa (un cambio de trabajo, una mudanza, una separación)?
- Aceptar la pérdida o el cambio. Reconocer que eso que alguna vez nos dio placer o seguridad ya no lo hace.
- Enfrentar el miedo y la incertidumbre. Es el momento de afrontar lo que toca. Probablemente ya cerraste otros ciclos antes y pudiste superarlos.
- Hacer un balance. Permitirte aprender de la experiencia, con todo lo bueno y lo malo que atravesaste.
- Proyectar. Imaginarte en un futuro en el que estarás mejor que en el presente: darle a la mente una dirección.
- Buscar apoyo. Hay ciclos más costosos que otros. Si sentís que no podés solo, apoyate en tu red de confianza y, si hace falta, en un profesional.
Las consecuencias de no cerrar ciclos
Rehusarse a soltar y dejar ir tiene un costo para la salud mental. Entre los efectos más frecuentes:
- Desmotivación
- Baja autoestima
- Desesperanza
- Apatía
- Frustración
La energía queda atrapada en algo que ya no es, y eso dificulta abrirse a lo que viene.
Cerrar el ciclo de una relación (o de una infidelidad)
De todos los ciclos, los amorosos suelen ser los más difíciles de cerrar. Y cuando una relación termina por una infidelidad, el cierre se complica todavía más: no solo hay que despedirse del vínculo, sino también elaborar la traición, la herida a la confianza y, muchas veces, la imagen que teníamos de la otra persona y de nosotros mismos.
Cerrar ese ciclo implica permitirse el duelo sin apurarlo, hacer un balance honesto, y —clave— cortar el contacto que reabre la herida una y otra vez. Quedarse «por si acaso», revisando, esperando una explicación que nunca termina de alcanzar, mantiene el ciclo abierto y el sufrimiento activo. Si en tu caso hay una tercera persona de por medio, el contacto cero es una herramienta central del cierre.
No siempre se puede hacer en soledad, y está bien que así sea.
Cuándo pedir ayuda
Si pasa el tiempo y no lográs soltar, si el ciclo abierto te quita energía para tu presente, o si se trata de una traición que sentís que te supera, conviene buscar acompañamiento. Si lo que estás intentando cerrar es una relación marcada por una infidelidad, un buen primer paso es hacer nuestro test de infidelidad: es gratuito y te ayuda a ubicar en qué punto estás y qué conviene hacer.
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