Muchas veces nos aferramos a personas, situaciones o cosas que ya no nos hacen bien. Y de todo lo que cuesta soltar, lo más difícil suele ser soltar a una persona que amamos pero nos hace mal. En este artículo vemos por qué cuesta tanto, qué consecuencias tiene aferrarse, y seis pasos concretos para dejar ir y volver a empezar.
¿Por qué nos cuesta tanto soltar?
Desprendernos de relaciones, emociones o situaciones dañinas es un desafío enorme. El ser humano es un animal de costumbre: en algunas situaciones eso es útil para adaptarse, pero en otras es perjudicial. Cuando nos acostumbramos a personas o vínculos que nos hacen daño, sufrimos de maneras muy variadas; y, con el tiempo, naturalizamos esas consecuencias negativas y convivimos con ellas creyendo —erróneamente— que ya no nos afectan.
Soltar implica atravesar la incertidumbre de lo desconocido. Por eso muchas veces el malestar conocido nos parece más tolerable que el cambio.
Consecuencias de aferrarse a lo que nos hace mal
Si nos aferramos a una pareja con la que ya no somos felices, a un vínculo que nos maltrata o a una situación que nos estresa, tarde o temprano las consecuencias salen a la luz:
- Baja autoestima
- Irritabilidad y desmotivación
- Desesperanza y apatía
- Sentimientos de culpa
- Malestar físico sostenido
La energía queda atrapada en sostener algo que ya no da, y eso impide abrirnos a algo mejor.
Cómo soltar a una persona que ya no nos hace bien: 6 pasos
- Hacé un balance. Que una relación te haya hecho feliz en algún momento no significa que eso dure para siempre. Revisá con honestidad cómo te sentís hoy en su compañía y qué emociones te provoca.
- Vencé el miedo. Dejar que el miedo a lo desconocido nos gane es lo más típico al enfrentar un cambio. Animarte a ir en busca de lo que te hace bien es parte del proceso.
- Pensá en positivo. Imaginarte un futuro en el que estás mejor reduce el temor a lo incierto.
- Aceptá que nada dura para siempre. La vida se compone de ciclos que se abren y se cierran. Lo que ya no nos hace bien necesita ser soltado para abrir una etapa nueva.
- Buscá contención. Soltar a alguien que fue importante no es fácil; pedí a tus vínculos de confianza que te acompañen en la transición.
- Pedí ayuda profesional. Si solo no podés y la compañía de tus seres queridos no alcanza, un psicólogo puede darte herramientas para sostener la decisión.
Para dejar espacio a lo nuevo, primero hay que soltar aquello que ya no queremos cargar.
Soltar a una pareja tóxica, a un amante o a un ex tras una infidelidad
Soltar a una persona se vuelve especialmente difícil cuando hay amor de por medio —y más todavía cuando la relación estuvo marcada por el daño—. Amar a alguien y necesitar soltarlo no son incompatibles: a veces, soltar es el mayor acto de cuidado hacia uno mismo.
Hay tres escenarios que vemos seguido en consulta:
- Soltar una relación tóxica: cuando el vínculo se sostiene en el maltrato, los celos o el control. Lo trabajamos en relaciones tóxicas: cómo superarlas.
- Dejar a un amante: cuando la relación paralela ya no tiene a dónde ir y sostenerla hace daño. Tenés el protocolo en cómo dejar a mi amante.
- Soltar a una pareja tras una infidelidad: acá soltar incluye elaborar la traición, no solo la pérdida. Permitirse el duelo, cortar el contacto que reabre la herida y, si hay una tercera persona, aplicar contacto cero.
Cuándo pedir ayuda
Si a pesar del tiempo no lográs alejarte de quien te hace mal, si volvés una y otra vez aunque sepas que te daña, o si soltar se siente imposible, conviene buscar acompañamiento. Y si lo que estás intentando soltar es una relación marcada por una infidelidad, un buen primer paso es hacer nuestro test de infidelidad: es gratuito y te ayuda a ver con más claridad en qué punto estás y qué conviene hacer.
Nunca es tarde para dejar atrás lo que ya no te hace bien y volver a empezar.
Ver también: