Cómo solucionar una infidelidad: la conversación clave

Solucionar una infidelidad pide una conversación que casi ninguna pareja tiene: entender juntos por qué pasó, sin que eso se vuelva una excusa.

Cómo solucionar una infidelidad: la conversación clave

Ya hablaron mil veces y siempre terminan en el mismo lugar.

Contó lo que pasó, pidió perdón, cortó el contacto, hace todo lo que se pide.

Y aun así hay una pregunta que a ti te sigue despertando de madrugada.

Por qué. Por qué lo hizo, si dice que te quería igual.

Esa pregunta abierta es la que hace que a los años se siga discutiendo lo mismo.

Aquí vas a ver cómo se tiene esa conversación, cuándo tenerla y cómo no se vuelve una excusa.

Es la parte del proceso que más parejas como la tuya se saltan en consulta.

Este artículo es solo esa conversación

El proceso completo, con sus etapas y sus errores, está en cómo superar una infidelidad.

Las preguntas concretas para hacer en las primeras semanas están en qué preguntas hacer.

Aquí vamos a una sola cosa: entender juntos por qué pasó.

Por qué hace falta entender qué pasó

Sin eso te queda un agujero en la historia, y tú lo vas a rellenar solo.

Tu cabeza los rellena de noche, con las peores versiones que se le ocurren.

Un estudio con parejas que atravesaron una infidelidad describe justamente eso: la necesidad de darle un sentido a lo que pasó (Olson y cols., 2002).

Es un estudio de entrevistas y no te dice qué les va a pasar a ustedes.

Pero coincide con lo que vemos: sin explicación, el tema te vuelve cada tanto y reinicia todo.

Y quien engañó también la necesita

Esta parte se te va a pasar por alto y es igual de importante.

Alguien que no entiende qué le pasó está siempre a un mal momento de repetirlo.

«Fue un error» no es una explicación: es una etiqueta para no tener que mirar.

Si nadie entiende por qué ocurrió, nadie sabe qué hay que cuidar. Y lo que no se cuida vuelve a pasar.

Explicar no es justificar

Aquí está la línea fina, y tú la vas a cruzar por una sola palabra.

Fíjate dónde te queda la responsabilidad al terminar la frase.

JustificaExplica
La frase«Estábamos mal, por eso pasó»«Estábamos mal, y yo elegí esto»
Quién cargaLos dos, o túQuien lo hizo
Qué produceCierra la charlaAbre una conversación
Qué escuchas tú«Fue tu culpa»«Sé lo que hice»
Qué se puede cuidarNadaLo que se nombró

El contexto explica por qué una pareja estaba frágil, no por qué alguien eligió lo que eligió.

Cuándo tener esta conversación

En los primeros días no, y este es el error que más veces te vas a encontrar.

Ahí cualquier explicación suena a excusa, y con razón: todavía estás absorbiendo el golpe.

Los modelos de tratamiento coinciden en ese orden: primero el golpe, después entender, y recién al final decidir (Gordon, Baucom y Snyder, 2004).

Te conviene esperar a que se cumplan tres cosas antes de abrirla.

  • El contacto está cortado y se sostuvo un tiempo.
  • Se hizo cargo sin discutir el tamaño del daño.
  • Pueden hablar del tema sin que termine peor de como empezó.

Si esas tres no están, esta conversación va a salir mal y va a dejarte peor.

¿Están las tres, o falta alguna?

Cómo se prepara

No la improvises una noche cualquiera después de una pelea.

Lo que mejor funciona es que cada uno de ustedes piense su parte por separado, antes.

Quien engañó tiene que responder cuatro cosas, con tiempo y por escrito si hace falta.

  • Qué venía pasándole en su vida y en la relación antes de esto.
  • Qué buscaba ahí: novedad, escape, sentirse mirado, no pensar.
  • Qué se decía a sí mismo para poder seguir.
  • En qué momentos pudo elegir otra cosa y no la eligió.

Esa última pregunta es la más incómoda y la que más te va a ordenar todo.

Cómo es la conversación

Elige un rato acotado, en un momento tranquilo, sin niños dando vueltas.

Habla uno y el otro escucha sin interrumpir, aunque a ti te cueste bastante.

Después preguntas tú, y las preguntas son para entender, no para pelear.

Y córtala antes de que se ponga fea: te sirve más en tres ratos que en uno interminable.

Si cada intento termina en pelea, mira controlar la ira y el enojo en la pareja.

Lo que no tiene que pasar ahí

Estas cuatro cosas te la arruinan y son fáciles de anticipar.

  • Los detalles sexuales, que se te quedan pegados y vuelven solos.
  • La lista de tus fallas, que convierte la charla en un juicio a ti.
  • El «ya te expliqué», que corta justo cuando algo se estaba abriendo.
  • Pedirte que cierres el tema porque él ya habló.

Que te cuente por qué no te obliga a estar bien al día siguiente.

Si dice que no sabe por qué

Te va a pasar mucho al principio y no siempre es una evasiva.

Mucha gente de verdad no lo tiene claro hasta que se sienta a trabajarlo.

Lo que a ti te importa es que se haga cargo de averiguarlo, no que hoy tenga la respuesta.

¿Está haciendo algo por entenderlo, o se instaló en el «no sé»?

Si a los meses sigue igual y no movió nada, eso ya no es confusión.

Lo que sí puedes hacer es bajar la pregunta a algo más chico y contestable.

En vez de «por qué lo hiciste», prueba con «qué te dijiste a ti mismo esa noche».

Las preguntas grandes se contestan con un «no sé». Las chicas, no tanto.

Si tú fuiste quien engañó

Esta conversación te va a dar más miedo que cualquier otra, y es entendible.

Vas a querer explicarte bien para que se entienda que no eres un monstruo.

Ese es justo el impulso que la arruina, porque convierte la charla en tu defensa.

Tu tarea aquí no es quedar bien: es que la otra persona entienda qué pasó.

Y aguantar que después de escucharlo esté peor un par de días, sin apurarla.

Si sales de esa charla sintiéndote mejor tú y peor el otro, algo salió al revés.

¿Vas a esa conversación a explicarte o a que te entiendan?

Qué pasa después de esa conversación

No pasa que se te termine el dolor, y conviene que lo sepas de antes.

Lo que suele pasar es que la pregunta deja de despertarte de madrugada.

Y que te aparece algo concreto que cuidar, que antes no veías.

Un trabajo sobre el proceso de reparación en pareja describe ese paso como uno de los que más ordena el resto (Bird, Butler y Fife, 2007).

De ahí en adelante, lo que sigue es reconstruir, y eso está en ejercicios de confianza.

Lo que esta conversación no arregla

Conviene que lo sepas antes, para no salir de ahí decepcionado.

No te va a devolver la confianza: eso se arma con hechos repetidos, no con una charla.

No te va a sacar las escenas que vuelven solas de noche.

Y no te obliga a decidir nada al terminar, aunque los dos queden removidos.

Lo único que hace, y no es poco, es tapar el agujero de la historia.

Después de esta charla vas a seguir dolido. Lo que se va es la pregunta que te despertaba.

Cuándo hacerla con un profesional

  • Cada intento termina en la misma pelea.
  • Aparece información nueva cada vez que hablan.
  • Uno de los dos se cierra y no vuelve a abrir el tema.
  • Tú quedas mal varios días después de cada conversación.
  • Ya lo intentaron y no llegaron a ningún lado.

Nada de esa lista es un diagnóstico, y solo un profesional puede evaluarlos a ustedes.

Tampoco hace falta que estén a punto de separarse para pedir una hora.

Sí alcanza para que no lo sigan intentando solos una vez más.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.

Si quieren ubicarse antes de empezar, pueden hacer nuestro test de infidelidad, que es gratuito.

Un consejo que no estaba arriba: pongan un límite de tiempo antes de empezar.

Cuarenta minutos y se corta, se haya llegado a donde se haya llegado, y se sigue otro día.

¿Cuál de las cuatro preguntas crees que le costaría más contestar?

Autora: Lic. Belén Humenczuk. Revisión clínica: Lic. Mario Guerra, MN 72425.


Ver también:

Fuentes consultadas

  • Olson, M. M., Russell, C. S., Higgins-Kessler, M., y Miller, R. B. (2002). Emotional processes following disclosure of an extramarital affair. Journal of Marital and Family Therapy, 28(4), 423–434. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2002.tb00367.x
  • Gordon, K. C., Baucom, D. H., y Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
  • Bird, M. H., Butler, M. H., y Fife, S. T. (2007). The process of couple healing following infidelity. Journal of Couple & Relationship Therapy, 6(4), 1–25. doi.org/10.1300/J398v06n04_01
  • Fife, S. T., Weeks, G. R., y Gambescia, N. (2008). Treating infidelity: an integrative approach. The Family Journal, 16(4), 316–323. doi.org/10.1177/1066480708323205

Preguntas frecuentes

¿Se puede solucionar una infidelidad?

Algunas parejas reparan y otras no, y nadie puede decirte de antemano en cuál vas a estar tú. Lo que sí sabemos es qué suele faltar en las que no lo logran: que el contacto con la tercera persona esté cortado, que quien engañó se haga cargo, y que en algún momento los dos entiendan qué pasó. Ese último punto es el que más veces queda pendiente, y el que hace que a los años sigan discutiendo lo mismo.

¿Por qué hace falta entender qué pasó?

Porque sin eso queda una pregunta abierta que vuelve cada tanto y reinicia todo. Quien fue traicionado necesita una versión de los hechos que se sostenga, no un «no sé por qué lo hice». Y quien engañó necesita entenderse a sí mismo, o va a estar siempre a un mal momento de repetirlo. No es un ejercicio intelectual: es lo que hace que la historia deje de tener un agujero.

¿Explicar por qué pasó no es justificarlo?

Depende de dónde queda la responsabilidad al final de la frase. «Estábamos mal, por eso lo hice» reparte la culpa y cierra la conversación. «Estábamos mal, y yo elegí esto en vez de hablarlo» explica y no traslada nada. La diferencia parece de palabras y no lo es: es la diferencia entre entender y defenderse.

¿Cuándo conviene tener esa conversación?

No en los primeros días. Ahí cualquier explicación suena a excusa, con razón, porque quien la escucha todavía está absorbiendo el golpe. Suele funcionar más tarde, cuando ya hay contacto cero sostenido, cuando quien engañó se hizo cargo sin discutirlo y cuando pueden hablar del tema sin que la conversación termine peor de como empezó.

¿Y si dice que no sabe por qué lo hizo?

Es muy común al principio y no siempre es una evasiva. Mucha gente de verdad no lo tiene claro hasta que lo trabaja. Lo que sí importa es que se haga cargo de averiguarlo, en lugar de instalarse en el «no sé» como respuesta final. Si a los meses sigue ahí y no hizo nada por entenderlo, eso ya no es confusión: es no querer mirar.

¿Quieren reconstruir pero cada conversación termina peor? No es falta de amor: es falta de método.

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