Por Lic. Belén Humenczuk, psicóloga clínica especialista en infidelidad y coordinadora del equipo de Psicología On The Go.
Hay una pregunta que muchas personas se hacen en voz baja y con vergüenza.
“¿Por qué sigo aquí, si me engañó otra vez?”.
Perdonaste una infidelidad, y otra, y otra más. Sabes que duele y sospechas que no va a cambiar.
Y aun así, cada vez que piensas en irte, algo te frena y te devuelve al mismo lugar.
Aquí tienes qué es la codependencia, por qué te ata justo a quien te lastima y qué puedes hacer con eso.
¿Te reconoces en esa escena?
Qué es la codependencia (y qué no es)
No es amar demasiado
La codependencia es un patrón en el que tu bienestar queda atado por completo a la otra persona.
Tu identidad, tu humor y hasta tus planes del día pasan a depender de cómo esté él.
No es amar demasiado ni ser muy entregada: es una dificultad seria para sostenerte a ti misma.
Cómo se ve en un día cualquiera
Le miras la cara apenas entra por la puerta y calculas el clima antes de abrir la boca.
Cancelas lo tuyo si él está de mal humor, y a eso le llamas ser comprensiva.
Cuando el termómetro de tu día es el ánimo del otro, ya no estás eligiendo nada.
La señal que casi nadie mira
¿Qué hiciste esta semana que fuera solo para ti?
Si te cuesta encontrar una respuesta, ahí tienes la señal, y no habla de tu carácter sino de algo aprendido.
Que tu agenda no tenga ni una hora tuya no es amor: es un vínculo que te fue comiendo el espacio.
Silenciar lo que uno siente para sostener el vínculo aparece asociado a síntomas depresivos (Jack y Dill, 1992).
De la consulta
"Yo no sé qué quiero. Hace años que solo sé qué quiere él".
Es una frase muy repetida y no significa que estés loca: es identidad guardada en el otro.
Por qué te ata justo a quien te engaña
El miedo al abandono manda
Cuando hay codependencia, la balanza no se inclina por el daño recibido.
Se inclina por el miedo a quedarte sin piso, y ese miedo es más viejo que esta relación.
Irte no se te presenta como una pérdida, sino como una desaparición.
Y hay algo de cierto en esa sensación: las rupturas sacuden el sentido de quién eres, no solo el ánimo (Slotter, Gardner y Finkel, 2010).
La autoestima ya venía golpeada
Si crees que vales poco, “al menos esto” empieza a parecerte mejor que la nada.
La infidelidad pega justo ahí y te baja todavía más el piso desde el que tendrías que decidir.
La autoestima baja predice síntomas de depresión y de ansiedad con el tiempo (Sowislo y Orth, 2013).
El trabajo concreto lo tienes en autoestima después de una infidelidad.
La esperanza de que esta vez sí
Cada promesa nueva reaviva la fantasía del cambio, y el ciclo vuelve a arrancar desde cero.
El problema no es tener esperanza: es que la esperanza te reemplace a los hechos.
Los hechos se miden y son aburridos: qué cambió esta semana en su conducta, no en su discurso.
El matiz completo lo discutimos en ¿el hombre infiel nunca cambia?.
Todo lo que ya invertiste
Años, hijos, una casa, una historia. Cuanto más pusiste, más caro se siente soltar.
El compromiso se sostiene tanto por la satisfacción como por lo invertido y por las alternativas que ves (Le y Agnew, 2003).
Nada de eso te obliga a quedarte, pero explica por qué la puerta se te ve tan pesada.
Codependencia y dependencia emocional
La diferencia, en una línea
La dependencia emocional pone el foco en cuánto necesitas al otro para estar bien.
La codependencia agrega algo más: el cuidado del otro se te vuelve un trabajo de tiempo completo.
El cuidado que te vacía
Le tapas los problemas, le administras el ánimo y hasta le explicas a la familia por qué estuvo raro.
Terminas siendo la enfermera de un vínculo que te enferma.
Sacrificarte a diario para evitar el conflicto tiene un costo emocional medible (Impett, Gable y Peplau, 2005).
Cómo se ve el ciclo cuando hay infidelidad
Perdonas para que la escena termine
Muchas veces el perdón rápido no es perdón, sino una manera de apagar el incendio cuanto antes.
Dices “ya está” antes de que a ti te dé tiempo de sentir lo que en realidad sientes.
Perdonar sin que nada cambie no cierra la herida: le pone una curita encima.
La luna de miel después de la crisis
Después de cada descubrimiento llega el mejor mes del año: atención, regalos, promesas enormes.
Ese vaivén entre daño e intensidad ata más fuerte que el buen trato constante, y se describe como vínculo traumático (Dutton y Painter, 1993).
¿Cuántas veces te dijeron que así es el amor?
Cuando preguntar ya te da miedo
Quieres preguntar y no preguntas, porque preguntar abre una pelea que vas a terminar consolando tú.
Si tienes que elegir entre saber la verdad y mantener la paz, esa paz no es paz.
“No me quedo porque lo haya perdonado. Me quedo porque no sé quién soy sin él”. Esa frase se escucha mucho en consulta y describe el núcleo del problema.
Cómo empezar a salir
Salir no es solamente irte de la casa, y por eso cuesta tanto.
Es reconstruir el piso desde el cual vas a poder elegir de verdad.
Nombra el patrón sin insultarte
Ponerle nombre a esto no es declararte culpable, tonta ni débil.
Es la diferencia entre “soy una boba” y “aprendí a querer así, y eso se puede desaprender”.
Recupera algo que sea tuyo
Una amiga, una clase, una caminata a la misma hora. Algo que no dependa de su humor.
Empieza por una sola cosa a la semana y sostenla aunque en casa haya tormenta.
No lo haces para castigarlo a él: lo haces para volver a tener un lugar donde apoyarte tú.
Practica límites del tamaño de tu fuerza
Elige un límite que hoy puedas sostener: un horario, un tema, una respuesta que no vas a dar.
Los límites se entrenan en lo chico y se prueban en lo grande, y aquí tienes el cómo: poner límites en la pareja.
Distingue amor de necesidad
Estás eligiendo
- Puedes nombrar qué cambió esta semana.
- Dices lo que piensas sin ensayarlo diez veces.
- Imaginar tu vida sola da pena, no pánico.
Te está ganando el miedo
- Perdonas antes de sentir.
- Escondes lo que pasó a todo tu entorno.
- Piensas que sin él no eres nadie.
¿Cuál de las dos columnas describe mejor tu semana?
Si tú estás en esta situación
Esto casi nunca se desarma solo
La codependencia viene de aprendizajes viejos sobre el amor y sobre cuánto vales tú.
Por eso rara vez cede con fuerza de voluntad, y sí cede con acompañamiento sostenido.
Mirar esto de frente no es debilidad: es de las cosas más valientes que puedes hacer este año.
Si además hay maltrato, el orden cambia
Si al engaño se le suman control, amenazas o miedo, la prioridad ya no es entender el patrón.
Salir de un vínculo así tiene etapas propias y conviene hacerlo con apoyo alrededor (Anderson y Saunders, 2003).
La ruta la tienes en cómo salir de una relación tóxica.
Por dónde seguir
Estos años no se ordenan solos, y no tienes por qué ordenarlos sola.
Nuestra terapia individual para casos de infidelidad trabaja exactamente este punto.
¿No sabes en qué punto estás? Haz nuestro test de infidelidad: es gratuito, te ubica en tu etapa y te marca el paso siguiente.
Y si tu duda es seguir o terminar, ordena la decisión con el test ¿debo separarme?.
Quedarte tiene que ser una elección tuya, nunca el resultado de tu miedo.
Fuentes consultadas
- Jack, D. C., & Dill, D. (1992). The Silencing the Self Scale: Schemas of intimacy associated with depression in women. Psychology of Women Quarterly, 16(1), 97–106. doi.org/10.1111/j.1471-6402.1992.tb00242.x
- Sowislo, J. F., & Orth, U. (2013). Does low self-esteem predict depression and anxiety? A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 139(1), 213–240. doi.org/10.1037/a0028931
- Le, B., y Agnew, C. R. (2003). Commitment and its theorized determinants: a meta-analysis of the Investment Model. Personal Relationships, 10(1), 37–57. doi.org/10.1111/1475-6811.00035
- Dutton, D. G., & Painter, S. (1993). Emotional attachments in abusive relationships: a test of traumatic bonding theory. Violence and Victims, 8(2), 105–120. doi.org/10.1891/0886-6708.8.2.105
- Impett, E. A., Gable, S. L., & Peplau, L. A. (2005). Giving up and giving in: The costs and benefits of daily sacrifice in intimate relationships. Journal of Personality and Social Psychology, 89(3), 327–344. doi.org/10.1037/0022-3514.89.3.327
- Slotter, E. B., Gardner, W. L., & Finkel, E. J. (2010). Who am I without you? The influence of romantic breakup on the self-concept. Personality and Social Psychology Bulletin, 36(2), 147–160. doi.org/10.1177/0146167209352250
- Anderson, D. K., & Saunders, D. G. (2003). Leaving an abusive partner: an empirical review of predictors, the process of leaving, and psychological well-being. Trauma, Violence, & Abuse, 4(2), 163–191. doi.org/10.1177/1524838002250769