Buscaste psicólogo cerca de tu casa y no apareció ninguno que te sirviera.
O aparecieron, pero con horarios imposibles y a cuarenta minutos de viaje de tu trabajo.
Y el tema por el que ibas a consultar sigue ahí, sin moverse, desde hace meses.
Pero la distancia dejó de ser lo que decide con quién te atiendes.
Aquí vas a ver cómo es una sesión por videollamada y qué hace falta para tenerla.
También qué dice la investigación y en qué casos este formato no alcanza.
Es lo que nos preguntan cada semana, casi con las mismas palabras, quienes escriben antes de reservar una primera entrevista.
Una sesión en línea es una sesión, no una consulta rápida
Hay un horario fijo, una duración acordada y un profesional con título del otro lado, y lo único que cambia es que tú no te trasladas.
El trabajo es el mismo: hablas, te escuchan, te preguntan y salen tareas para la semana.
Lo que sí se pierde
Se pierde el cuerpo entero: tu terapeuta ve tu cara y poco más.
Por eso en línea se pregunta más de lo que se observa.
Si algo te pasa por el cuerpo y no se ve en la pantalla, decirlo en voz alta ayuda.
Lo que se gana y nadie cuenta
Mucha gente habla de temas difíciles antes cuando está en su propio cuarto, porque tu lugar de siempre te baja la guardia más rápido que una sala de espera.
En consulta lo vemos sobre todo en quien nunca antes había pisado un consultorio.
Qué encontró la investigación cuando comparó los dos formatos
Se revisaron estudios de psicoterapia por videollamada frente a la presencial (Norwood y cols., 2018).
Los resultados fueron parecidos, con una alianza entre paciente y terapeuta algo más baja en remoto.
Otro análisis juntó estudios de terapia en vivo por video y encontró efectos comparables (Fernandez y cols., 2021).
Qué significa eso para ti
Significa que el formato no es un premio de consuelo, pero no significa que a ti te vaya a funcionar.
Eso depende del profesional, del motivo y de cuánto te comprometas con el proceso.
Para qué motivos se estudió más
Se evaluaron intervenciones por video en ansiedad, ánimo bajo y estrés postraumático (Varker y cols., 2019).
La conclusión fue prudente: hay apoyo razonable, y hace falta más investigación en varios cuadros.
Cuando alguien te dice que la terapia online funciona siempre y para todo, te está vendiendo algo.
Y el formato escrito no es lo mismo
Buena parte de lo estudiado son programas guiados por internet, no charlas por chat (Carlbring y cols., 2018).
Un chat con respuestas cada varias horas es otra cosa distinta de una sesión en vivo.
Si vas a comparar precios, fíjate primero si estás comparando lo mismo.
Qué necesitas de verdad para conectarte
Menos de lo que imaginas: un celular o una computadora con cámara alcanza.
- Conexión que aguante media hora de video
- Auriculares, que importan más que la cámara
- Un lugar donde puedas hablar sin que entre nadie
- Cargador cerca, porque el video consume batería
Los auriculares son lo que evita que en tu casa se escuche a tu terapeuta.
El espacio pesa más que el equipo
Un buen micrófono no sirve de nada si estás midiendo cada palabra por miedo a que te oigan.
¿Tienes un cuarto con puerta a la hora de tu sesión?
Si la respuesta es no, hay salidas, y las desarrollamos en terapia online viviendo con otras personas.
Cómo es la primera vez que te conectas
La primera entrevista es más corta y sirve para otra cosa que las siguientes: se trata de contar qué te trae, escuchar cómo se trabajaría y ver si hay encaje.
También es el momento de preguntar precio, frecuencia y qué pasa si faltas.
No estás obligado a seguir después de esa primera charla. Es una entrevista, no un contrato.
Nadie espera que llegues ordenado ni que sepas nombrar lo que te pasa.
Esa parte es justamente el trabajo de las primeras semanas.
Si no sabes por dónde empezar a hablar
Es lo más común que nos dicen, porque nadie llega con un guion preparado.
Reunimos ideas para ese arranque en cómo hablar en terapia.
Cuánto dura y cada cuánto se hace
En individual, entre cuarenta y cincuenta minutos, y en pareja suele ser algo más larga.
La frecuencia al principio suele ser semanal y después se revisa.
Nadie serio te dice de entrada cuántas sesiones vas a necesitar, porque eso no se sabe de antemano.
Si te interesa el formato corto y con foco, está explicado en qué es la psicoterapia breve.
Qué pasa entre una sesión y otra
Casi siempre queda algo para hacer o para mirar durante la semana.
Puede ser registrar cuándo aparece un pensamiento, o probar una conversación distinta en casa.
Lo que mueve el proceso pasa más en tus días que en esos cuarenta y cinco minutos.
El formato en línea facilita esa parte porque el material te queda en el mismo teléfono.
Qué se puede trabajar por videollamada
Ansiedad, ánimo bajo, duelos, crisis de pareja, celos, autoestima y decisiones difíciles.
También los cuadros que aparecen después de una traición, que en consulta vemos casi a diario.
En pareja, el formato tiene una ventaja que la presencial no tiene.
Cada uno puede conectarse desde donde está, aunque ya no vivan juntos.
Los enfoques no son todos iguales
Hay varias formas de trabajar y no dan lo mismo según el problema.
Las comparamos en tipos de terapia de pareja.
Cuándo la terapia en línea no alcanza
Hay situaciones que piden otra cosa y conviene decirlo sin vueltas.
- Riesgo para tu vida o la de otra persona
- Cuadros que necesitan una evaluación médica presencial
- Casos que requieren un equipo capaz de intervenir en el momento
- No tener ningún lugar donde hablar sin que te escuchen
Si estás en una situación de riesgo, aquí tienes los contactos de emergencia.
Un profesional serio te dice esto en la primera entrevista y te orienta hacia dónde ir.
Medicación no es lo mismo que terapia
Un psicólogo no receta, y un psiquiatra sí, porque es médico.
La diferencia está desarrollada en psicólogo o psiquiatra.
Qué hacer con la desconfianza al formato
Mucha gente lo prueba una vez y decide después, y es una forma sensata de resolverlo.
¿Qué es lo peor que puede pasar en esa primera sesión?
Que no te sientas cómodo y no vuelvas, y eso también pasa en un consultorio con alfombra.
Preguntas que conviene hacer antes de reservar
Dónde estudió, cuál es su matrícula, cuánto cuesta y cómo es el encuadre.
Las armamos en detalle en cómo elegir un terapeuta online.
Lo que cambia cuando no hay que viajar
Cambia la continuidad, porque es más difícil faltar cuando la sesión está a dos metros de tu cama.
Y cambia el mapa: puedes elegir a quien trabaja tu tema, no a quien queda cerca.
Esa segunda parte es la que más nos agradecen quienes viven lejos de una ciudad grande.
Y cambia quién puede llegar
Llega quien trabaja por turnos y no puede pedir una tarde libre cada semana.
Llega quien tiene hijos chicos y nadie con quien dejarlos dos horas.
Llega quien se mudó de país y quiere hablar en su idioma con alguien que entienda de dónde viene.
¿En cuál de esos casos estás tú?
Ninguno de ellos habría empezado terapia si hubiera hecho falta cruzar la ciudad.
Por dónde seguir
La terapia en línea no es una versión reducida de la terapia, sino terapia con otro medio.
Y hay un detalle que casi nadie tiene en cuenta antes de la primera sesión: reserva diez minutos después.
No vuelvas a la cocina ni a una reunión de trabajo apenas cierras la videollamada.
Ese rato en silencio es donde se asienta lo que acabas de hablar, y en un consultorio te lo daba el viaje de vuelta.
Anótalo en la agenda como si fuera parte de la sesión, porque lo es.
Si te das ese rato, vas a llegar a tu sesión siguiente con mucho más para trabajar.
Si quieres ver cómo se organiza un proceso completo, lo detallamos en cómo se realiza una psicoterapia.
¿Qué te está frenando ahora mismo para agendar esa primera entrevista?
Fuentes
- Norwood, C., Moghaddam, N. G., Malins, S., & Sabin-Farrell, R. (2018). Working alliance and outcome effectiveness in videoconferencing psychotherapy: A systematic review and noninferiority meta-analysis. Clinical Psychology & Psychotherapy, 25(6), 797–808. doi.org/10.1002/cpp.2315
- Fernandez, E., Woldgabreal, Y., Day, A., Pham, T., Gleich, B., & Aboujaoude, E. (2021). Live psychotherapy by video versus in-person: A meta-analysis of efficacy and its relationship to types and targets of treatment. Clinical Psychology & Psychotherapy, 28(6), 1535–1549. doi.org/10.1002/cpp.2594
- Varker, T., Brand, R. M., Ward, J., Terhaag, S., & Phelps, A. (2019). Efficacy of synchronous telepsychology interventions for people with anxiety, depression, posttraumatic stress disorder, and adjustment disorder: A rapid evidence assessment. Psychological Services, 16(4), 621–635. doi.org/10.1037/ser0000239
- American Psychological Association. (2013). Guidelines for the practice of telepsychology. American Psychologist, 68(9), 791–800. doi.org/10.1037/a0035001