Bajaste la voz otra vez en mitad de tu sesión.
Alguien pasó por el pasillo y saltaste a otro tema cualquiera.
Y eso que ibas a decir, lo que de verdad te pesa, se te quedó adentro una semana más.
Pero la falta de un cuarto propio no tiene por qué costarte la terapia.
Aquí vas a ver siete salidas concretas para hablar tranquilo cuando tu casa está llena de gente.
También qué contarle a quien te atiende, qué hacer con los hijos y en qué casos esto no alcanza.
Es la consulta que más nos hacen, casi con las mismas palabras, quienes empiezan terapia por videollamada.
Por qué esto no es un detalle de comodidad
Si crees que te escuchan, no cuentas lo que ibas a contar.
Y una sesión donde mides cada palabra te rinde la mitad.
La psicoterapia por videollamada se estudió y da resultados parecidos a la presencial (Norwood y cols., 2018).
Pero eso se midió con gente que podía hablar. El espacio no es un adorno.
Antes de seguir
Si en tu casa hay violencia o alguien controla lo que haces, esto necesita otra ayuda.
Tienes los contactos de emergencia reunidos aquí.
Lo que vemos en consulta
Casi nadie tiene un despacho con puerta ni una casa vacía a media tarde.
La mayoría resuelve esto con dos o tres arreglos chicos, no con una mudanza.
Y quienes lo resuelven en las primeras semanas suelen sostener mucho mejor el proceso.
Salida 1: los auriculares, que tapan la mitad del problema
Con auriculares, nadie escucha lo que tu terapeuta te dice.
Solo se oye tu parte, y tu parte la puedes bajar de volumen.
Te sirven los del celular. No hace falta que compres nada.
Es el cambio más barato y el que más se nota en la primera semana.
Y un poco de ruido a favor
Un ventilador encendido o música baja en el pasillo tapan lo poco que se filtre.
No pongas la música dentro del cuarto: te distrae a ti y no tapa nada.
Salida 2: elegir el horario, no aceptarlo
Casi todas las casas tienen una franja con menos gente adentro.
La siesta, el horario escolar, el turno de trabajo del otro, el domingo temprano.
Pídele ese horario a quien te atiende aunque te parezca raro pedirlo.
Un horario bien elegido te resuelve más que cualquier truco de los que siguen.
¿Cuál es la hora de tu semana en que tu casa está más vacía?
Esa es la hora de tu sesión, aunque no sea la que primero te ofrecen.
Salida 3: el auto estacionado
Es el único espacio cerrado que mucha gente tiene de verdad.
Motor apagado, en un lugar seguro, con el teléfono apoyado para no sostenerlo.
Nunca durante el manejo. La sesión pide tu cabeza entera.
Es la salida que más eligen quienes viven con la familia entera en pocos metros.
Si el barrio no te da confianza
Avisa a alguien dónde estás y estaciona en una calle con movimiento.
Y si hace mucho calor o mucho frío, adelanta diez minutos para acomodar el auto antes.
Salida 4: caminar mientras hablas
Funciona si vives en una zona tranquila y el ruido no tapa tu voz.
Caminar además ayuda a decir cosas difíciles: hablar de frente cuesta más que hablar de costado.
Lo que sí conviene es cortar el paseo y sentarte en un banco si te aparece el llanto.
Elige una vuelta conocida, para no gastar cabeza en pensar por dónde vas.
Salida 5: pedir el cuarto, sin dar explicaciones
No tienes que contar de qué vas a hablar ni con quién.
“Tengo una consulta médica y necesito el cuarto una hora” alcanza y sobra.
Es información tuya y no le debes el detalle a nadie.
Si te preguntan igual
Puedes decir que es del trabajo, o simplemente que prefieres no contarlo.
¿Cuánto de lo que te frena es el espacio y cuánto es no querer explicar?
Salida 6: escribir lo que no puedes decir en voz alta
El chat de la videollamada es un recurso que usamos seguido y funciona.
Escribes lo más delicado, quien te atiende lo lee y te responde hablando.
Tú lo escuchas con los auriculares y desde afuera no pasó nada.
Es una salida de emergencia, no un reemplazo de la sesión hablada.
Salida 7: acordar una señal para cortar
Si alguien entra, no tienes que inventar una excusa a las apuradas.
Acuerden antes una palabra o un gesto que signifique “se metió alguien, sigo después”.
Saber que existe esa salida te baja la tensión aunque nunca la uses.
También sirve al revés: una señal para avisar que ya puedes hablar tranquilo otra vez.
Qué hacer si vives con la persona de la que vas a hablar
Es el caso más difícil y el más frecuente en las crisis de pareja.
Aquí la recomendación es sacar la sesión de la casa.
El auto, una plaza, la casa de alguien de confianza, el horario en que la otra persona trabaja.
Y decírselo a quien te atiende
No es un detalle: cambia cómo se conduce la sesión.
Si saben que no puedes hablar libre, trabajan distinto y no te empujan a lugares donde no puedes ir.
Callarte eso es lo único que de verdad complica una terapia en estas condiciones.
Y si además comparten el teléfono
Cierra la sesión de la videollamada al terminar y borra el enlace del historial.
Si alguien revisa tus cosas, revisa también quién puede ver tus mensajes con el centro.
Los hijos no arruinan la sesión
Van a entrar alguna vez y no pasa nada. Quien te atiende ya lo vio muchas veces.
Ayuda el horario del colegio, dejar algo preparado que los entretenga y avisar que estarás ocupado.
Si igual entran, se pausa, los acomodas y se sigue.
Lo que sí conviene decirle a tu terapeuta
Cuéntale desde la primera entrevista cómo es tu casa y quién anda cerca.
Suena a información menor y no lo es.
Con ese dato se puede mover el horario, cambiar el ritmo o dejar ciertos temas para las sesiones más protegidas.
¿Qué es lo que todavía no dijiste en sesión por miedo a que te escuchen?
Y si igual no encuentras ningún lugar
Existe. Hay casas donde no hay ninguna hora ni ningún rincón.
En ese caso conviene hablarlo abiertamente y evaluar si el formato presencial te sirve más.
Un profesional serio te lo va a decir antes que perder meses en sesiones a media voz.
Lo que no cambia por hacerlo desde tu casa
El encuadre es el mismo: horario fijo, duración acordada y secreto profesional.
Lo desarrollamos en cómo se realiza una psicoterapia y en terapia en línea.
Si aún estás eligiendo con quién atenderte, mira cómo elegir un terapeuta online.
Cuando cuesta arrancar a hablar
Pasa aunque tengas todo el silencio del mundo.
Reunimos ideas en cómo hablar en terapia.
Por dónde empezar esta semana
Vivir con gente no es un impedimento para hacer terapia: es un problema de logística que se resuelve.
Y hay algo que casi nadie hace y ordena todo lo demás: probar el lugar antes.
Conéctate cinco minutos a la misma hora, un día antes, y escucha cuánto se oye desde afuera.
Vas a descubrir en un rato lo que si no te enterarías a mitad de una sesión importante.
Ese ensayo de cinco minutos vale más que todos los consejos de esta lista.
Y te deja elegir el lugar con datos, no con la suposición de que ahí no se oye nada.
Si quieres empezar y no sabes con qué formato, puedes reservar una primera entrevista y planteárselo ahí mismo.
¿Cuál de estas siete salidas puedes probar en tu casa esta semana?
Fuentes
- Norwood, C., Moghaddam, N. G., Malins, S., & Sabin-Farrell, R. (2018). Working alliance and outcome effectiveness in videoconferencing psychotherapy: A systematic review and noninferiority meta-analysis. Clinical Psychology & Psychotherapy, 25(6), 797–808. doi.org/10.1002/cpp.2315
- Fernandez, E., Woldgabreal, Y., Day, A., Pham, T., Gleich, B., & Aboujaoude, E. (2021). Live psychotherapy by video versus in-person: A meta-analysis of efficacy and its relationship to types and targets of treatment. Clinical Psychology & Psychotherapy, 28(6), 1535–1549. doi.org/10.1002/cpp.2594
- American Psychological Association. (2013). Guidelines for the practice of telepsychology. American Psychologist, 68(9), 791–800. doi.org/10.1037/a0035001
- Backhaus, A., Agha, Z., Maglione, M. L., Repp, A., Ross, B., Zuest, D., Rice-Thorp, N. M., Lohr, J., & Thorp, S. R. (2012). Videoconferencing psychotherapy: A systematic review. Psychological Services, 9(2), 111–131. doi.org/10.1037/a0027924