Entumecimiento emocional: cuando dejas de sentir casi nada

Qué es el entumecimiento emocional, por qué el cuerpo baja el volumen después de un golpe fuerte y qué es lo que ayuda a que tus emociones vuelvan.

Entumecimiento emocional: cuando dejas de sentir casi nada
El dolor de la infidelidad en el cuerpo: insomnio, ansiedad y taquicardia
El dolor de la infidelidad en el cuerpo: insomnio, ansiedad y taquicardia

Te enteraste de algo enorme y no te salió ni una lágrima.

La gente a tu alrededor está peor que tú, y eso también te preocupa.

Comes, trabajas, respondes tus mensajes, y por dentro no te pasa nada.

Eso no es frialdad tuya: es tu cuerpo bajando el volumen para que no lo tumbe el golpe.

Aquí tienes por qué lo hace, qué se siente, qué lo empeora y cómo vuelven las emociones.

También en qué se diferencia de otras cosas que se le parecen bastante y no son lo mismo.

Es una de las cosas que más nos preguntan en consulta después de una traición.

Qué es, dicho fácil

El entumecimiento emocional es sentir poco y nada, no sentir tristeza, y apaga todo por igual: la pena, la rabia, y también las ganas y la alegría.

Por eso no consuela: no te saca el dolor, te saca el volumen de todo.

Muchas personas lo describen como mirar la propia vida desde afuera.

Por qué el cuerpo hace esto

Cuando llega más de lo que puedes digerir, el sistema baja la intensidad.

Se estudió esa reacción en personas con estrés postraumático (Litz y Gray, 2002).

No lo decides tú: se activa igual que se te acelera el pulso ante un susto.

Y como no lo decides, tampoco se apaga cuando alguien te pide que reacciones.

Cómo suele sentirse

Lo que notasLo que te dices
Nada te mueve«Me volví de piedra»
Ves tu vida de lejos«Esto no me está pasando»
No te sale llorar«Entonces no me importaba»
Funcionas en automático«Al menos cumplo»

La tercera fila es la que más culpa genera y la que menos verdad tiene, porque sentir poco no dice nada de cuánto querías a alguien.

Que no te salgan las lágrimas no significa que no te haya dolido.

No sentir y estar en alerta a la vez

Esto confunde a casi todo el mundo y conviene aclararlo: puedes tener el cuerpo acelerado, dormir mal y por dentro no sentir nada.

Son dos partes del mismo sistema: una gritando y la otra desconectada.

El cuadro completo de esas reacciones está en trauma por infidelidad.

Se estudió a un grupo de adultos jóvenes tras una infidelidad y aparecieron síntomas de estrés postraumático (Roos y cols., 2019).

Es una muestra chica y de gente joven, así que conviene leerlo con calma.

Lo que suele empeorarlo

Empecemos por lo que probablemente ya estés haciendo sin notarlo.

  • Exigirte una emoción: «tendría que estar llorando».
  • Tapar con actividad cada rato libre del día.
  • Empujar el tema con alcohol o con pantallas hasta caer dormido.
  • Encerrarte hasta que se te pase solo.

Se comparó qué le pasa a quien tapa lo que siente en lugar de dejarlo salir (Gross y John, 2003).

Tapar emociones se asocia con sentirse peor y con vínculos más pobres.

entumecimiento emocional después de una infidelidad

Por qué esconderse lo alarga

Evitar todo lo que podría moverte algo alivia hoy y cobra caro mañana.

Se revisaron muchos estudios sobre esa forma de evitar y aparece ligada a más malestar (Chawla y Ostafin, 2007).

Cuanto menos te expones a lo que sientes, más se apaga todo lo demás.

¿Cuántos planes rechazaste este mes porque no tenías ganas de nada?

Lo que te dicen y te deja peor

Tu gente no entiende esto y suele decirte cosas que te hunden: «qué tranquilo lo estás tomando» te deja con la culpa encima.

«Al menos no la estás pasando mal» ignora que no sientes nada, ni bueno ni malo.

Tu calma de afuera no es una medida de lo que te pasa por dentro.

No tienes que explicarlo: alcanza con decir que todavía no te cayó la ficha.

¿Cuántas veces esta semana fingiste una reacción que no te salía?

Paso uno: bajar la exigencia

Nada de esto arranca pidiéndote sentir algo concreto, y forzar la emoción es lo que la termina de apagar.

Cambia la pregunta: en vez de qué siento, prueba con qué noto en el cuerpo.

Frío, peso en el pecho, la mandíbula apretada: eso también es información útil.

Y es información que sí tienes disponible, aunque las emociones no aparezcan.

Paso dos: devolverle al cuerpo lo básico

Sin dormir y sin comer no vuelve ninguna emoción, por más terapia que hagas, y el cuerpo es la vía de entrada cuando la cabeza está desconectada.

Caminar, ducharte con calma, cocinar algo: cosas chicas y del día.

Si el agotamiento te tiene sin batería, mira cansancio mental.

Paso tres: volver de a poco a las sensaciones

Las prácticas de atención plena entrenan justo eso: notar lo que hay, sin corregirlo.

Se juntaron muchos estudios sobre esas prácticas y se ven mejoras moderadas en malestar (Khoury y cols., 2013).

Moderadas, no milagrosas, y sirven mejor acompañadas que solas.

Empieza por dos minutos con los pies en el piso, notando cómo entra y sale tu respiración.

¿Cuándo fue la última vez que te quedaste sin hacer nada y sin ninguna pantalla adelante?

Paso cuatro: hablar aunque no sientas

Esto suena raro y es lo que más destraba.

No hace falta que sientas para contarlo, porque contar lo que pasó, en orden y en voz alta, mueve algo.

Muchas personas descubren la emoción mientras hablan, no antes de hablar.

Con quién hacerlo importa, y eso lo trabajamos en con quién hablar de una infidelidad.

Cómo suelen volver las emociones

Conviene saberlo porque casi nadie lo cuenta y asusta bastante.

No vuelven en orden ni de a poco: vuelven de golpe y en cualquier momento.

Que aparezca de repente una rabia enorme suele ser buena señal, no un retroceso.

Ahí es cuando conviene tener con quién hablarlo y no aguantártelo.

Esto no es lo mismo que depresión

Se parecen bastante y a veces van juntas, así que hay que ir con cuidado.

En el entumecimiento manda la sensación de nada, casi siempre ligada a un golpe concreto.

El ánimo muy bajo sostenido, la desesperanza y no poder levantarte apuntan a otra cosa.

Solo un profesional puede distinguirlas evaluándote, y no conviene ponerse etiquetas a solas.

Si eso te suena de cerca, mira depresión por infidelidad y psicólogo y psiquiatra.

Y si aparecen ideas de hacerte daño, eso no espera: tienes teléfonos en contactos de emergencia.

Cuánto puede durar esto

Aquí conviene ser honestos contigo, porque vas a leer plazos por todos lados: no hay una duración fija y nadie serio te va a dar una fecha.

Lo que se mira no es el calendario: es si algo empieza a moverte de a ratos.

Un enojo, una lágrima, una risa que no esperabas: eso cuenta como movimiento.

Si pasan los meses y todo sigue igual de apagado, eso sí conviene consultarlo.

Qué decirle a quien te acompaña

Tu gente va a interpretar tu calma como que ya estás bien.

Alcanza con una frase: no siento mucho todavía, y eso no significa que esté resuelto.

Pedir que no te apuren te ahorra bastantes malos entendidos.

Y si tu pareja lo lee como indiferencia, mejor decirlo antes de que lo suponga.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos infidelidad y crisis de pareja online, en México, Estados Unidos y el resto de LATAM.

Un consejo que no estaba arriba: anota cada noche una cosa que hayas notado en el cuerpo, sin explicarla. Tres palabras alcanzan.

En unos días esa lista empieza a mostrar de qué se trata lo que no puedes nombrar.

No busques emociones ahí, sino sensaciones, que son la puerta de entrada.

Si quieres ubicarte en tu proceso, tienes el test de infidelidad gratuito. Y cómo te hablas mientras tanto lo trabajamos en diálogo interno.

¿Qué fue lo último que sentiste con fuerza, aunque haya sido feo?

Fuentes consultadas

  • Litz, B. T., & Gray, M. J. (2002). Emotional numbing in posttraumatic stress disorder: Current and future research directions. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry, 36(2), 198–204. doi.org/10.1046/j.1440-1614.2002.01002.x
  • Roos, L. G., O’Connor, V., Canevello, A., & Bennett, J. M. (2019). Post-traumatic stress and psychological health following infidelity in unmarried young adults. Stress and Health, 35(4), 468–479. doi.org/10.1002/smi.2880
  • Gross, J. J., & John, O. P. (2003). Individual differences in two emotion regulation processes: Implications for affect, relationships, and well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 85(2), 348–362. doi.org/10.1037/0022-3514.85.2.348
  • Chawla, N., & Ostafin, B. (2007). Experiential avoidance as a functional dimensional approach to psychopathology: An empirical review. Journal of Clinical Psychology, 63(9), 871–890. doi.org/10.1002/jclp.20400
  • Khoury, B., Lecomte, T., Fortin, G., Masse, M., Therien, P., & Bouchard, V. (2013). Mindfulness-based therapy: A comprehensive meta-analysis. Clinical Psychology Review, 33(6), 763–771. doi.org/10.1016/j.cpr.2013.05.005

Preguntas frecuentes

¿Qué es el entumecimiento emocional?

Es una respuesta del cuerpo y de la mente que baja el volumen de todo lo que sientes. No es tristeza: es sentir poco y nada. Quien lo atraviesa lo describe como vacío, apatía o estar mirando la propia vida desde afuera. Suele aparecer después de un golpe grande, cuando el dolor llega más rápido de lo que se puede digerir.

¿Por qué después de una infidelidad no siento nada?

Porque tu sistema recibió más de lo que podía procesar de golpe y bajó la intensidad. Muchas personas esperan llorar y se asustan al no sentir nada, y encima se juzgan por eso. No es frialdad ni falta de amor. Es un modo de protección que se activa sin que lo decidas, sobre todo en las primeras semanas.

¿Es lo mismo que la depresión?

No, aunque se parecen y a veces van juntas. En el entumecimiento lo que domina es la sensación de nada, y suele estar ligado a un golpe concreto. El ánimo bajo sostenido, la desesperanza y la falta de energía apuntan a otra cosa. Solo un profesional puede distinguirlas después de evaluarte, y conviene consultar antes de ponerte una etiqueta.

¿Se puede sentir algo y nada a la vez?

Sí, y es de lo que más confunde. Puedes tener el cuerpo acelerado, dormir mal y a la vez sentir por dentro que no te pasa nada. Son dos partes del mismo sistema: una en alerta y la otra desconectada. Que convivan no significa que estés fingiendo ni exagerando lo que te pasa.

¿Qué ayuda a volver a sentir?

Lo primero es dejar de exigirte una emoción concreta, porque forzarla suele apagar más. Ayuda cuidar el sueño y comer, moverte aunque sea poco, y volver de a poco a las sensaciones del cuerpo. También ayuda hablar aunque no sientas mucho al hacerlo. Las emociones vuelven de a una y en desorden, casi nunca en el momento que uno espera.

¿Cuándo conviene consultar por esto?

Cuando pasan los meses y sigue todo apagado, cuando te impide estar con la gente que te importa, cuando aparece la desesperanza o cuando aparecen ideas de hacerte daño. Ahí no conviene esperar. Pedir una evaluación no significa que tu caso sea grave: significa que alguien mira contigo lo que hasta ahora venías mirando a solas.

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