Estás buscando una razón que te devuelva el piso.
Alguna que explique cómo la persona que dormía a tu lado sostuvo todo eso durante meses sin que se le notara.
Y de paso, que te diga si tuviste algo que ver.
Internet te va a ofrecer una lista corta y ordenada de motivos, pero ninguna lista funciona así.
Aquí vas a ver qué motivos aparecen de verdad en los estudios, cuáles son promedios que no te sirven en tu caso y qué preguntas rinden más que el «por qué».
Es de las conversaciones más difíciles que atendemos en consulta, y también de las más frecuentes.
Lo primero: esto no es una lista de defectos femeninos
Este tema arrastra siglos de juicio encima, y eso ensucia cualquier explicación.
Cuando engaña un hombre, se habla de lo que hizo, y cuando engaña una mujer, se habla de lo que es.
Entender por qué alguien engañó no requiere una teoría sobre las mujeres, requiere una sobre esa persona.
Y hay una razón práctica para que te importe esto: si te quedas con el estereotipo, vas a buscar la explicación en el lugar equivocado.
El estereotipo te da una respuesta rápida. Después te deja sin nada que hacer con ella.
Qué dice la investigación sobre los motivos
Aquí conviene bajar las expectativas antes de empezar.
Los estudios trabajan con promedios de grupos grandes, y un promedio no describe a nadie en particular, ni siquiera a tu pareja.
Te sirve para dejar de inventar, no para tener una certeza.
Los ocho motivos que aparecieron en un estudio
Un trabajo les preguntó a 495 personas por qué habían sido infieles (Selterman, Garcia y Tsapelas, 2017).
No apareció un motivo: aparecieron ocho, y bastante distintos entre sí.
Estaban el enojo, sentirse descuidada, el poco compromiso y las ganas de variedad sexual.
También la autoestima, el deseo de sentirse deseada, haber dejado de amar y el alcohol de una noche.
La mayoría no marcó una casilla. Marcó varias, y a la vez.
Lo que pesó distinto en las mujeres
Sí hay una diferencia que aparece con cierta constancia y vale la pena que la conozcas.
En varios estudios, la infidelidad femenina se asocia más a un descontento sostenido con la relación, y en los hombres pesan más otros factores del deseo.
Es una tendencia de grupo, con muchísima superposición entre unos y otras.
Las cifras de cuántas y cuántos engañan, y qué pasa con el cambio, están en ¿una mujer infiel puede cambiar?.
«Ella busca amor, él busca sexo»: hasta dónde es cierto
Esta frase es la versión de bolsillo de lo anterior, y por eso engaña.
Convierte una tendencia estadística en una ley, y con una ley en la mano, dejas de mirar tu caso.
En un seguimiento de 933 personas durante veinte meses, ninguno de los resultados cambió según el género (Maddox Shaw y cols., 2013).
Lo que anticipó la infidelidad fue el clima del vínculo, igual en ellos y en ellas.
La desconexión que empezó mucho antes
Este es el motivo que más escuchamos en consulta cuando la infiel fue ella.
No suele empezar con otra persona: empieza con conversaciones que se fueron acortando.
Dejó de contarte cómo le fue, y tú dejaste de preguntar. Nadie lo nombró.
¿Cuándo fue la última vez que hablaron de algo que no fuera logística?
Sentirse mirada otra vez
La validación es un motivo incómodo de escuchar, porque suena chico frente al daño.
Alguien le prestó atención de un modo en que hacía años nadie lo hacía, y eso engancha rápido.
No es que ese tercero fuera mejor que tú: era nuevo, y lo nuevo se nota.
¿Te comparaste con esa persona esta semana?
Esa comparación no tiene salida, porque no compites contra alguien: compites contra la novedad.
Cómo se arma esa conexión paso a paso está en infidelidad emocional, y si todo pasó por pantalla, lo tienes en infidelidad virtual.
El enojo que nadie tradujo a palabras
Hay infidelidades que funcionan como una factura vieja.
Años de reclamos que no llegaron a ningún lado terminan saliendo por otro lado.
No es venganza planificada: es enojo que encontró una salida.
Cuando esto aparece, el trabajo empieza mucho antes del engaño, y los dos tienen material ahí.
Cuando no hay ningún motivo de pareja
A veces revisas la relación entera y no encuentras nada roto: eso también pasa.
Hay infidelidades que hablan de un momento personal: una crisis de identidad, un duelo, un cumpleaños que pegó fuerte.
Buscar la falla en tu casa cuando la falla no estaba ahí te deja dando vueltas para siempre.
¿Cuántas versiones de la explicación llevas armadas hasta hoy?
Si ninguna te cierra, puede que no te falte información: puede que estés pidiéndole a un motivo algo que un motivo no da.
Con quién: casi siempre alguien conocido
La oportunidad no es un detalle menor de la historia.
En una encuesta amplia de población adulta en Estados Unidos, la mayoría señaló a un amigo cercano (Labrecque y Whisman, 2017).
Otro grupo grande señaló a un vecino, un compañero de trabajo o un conocido de años.
El tercero casi nunca es un desconocido: ya estaba en la vida de los dos.
Por eso los acuerdos sobre el trato con terceros pesan mucho más de lo que parecen.
Amarte y engañarte no es una contradicción
Muchas personas describen que querían a su pareja mientras la engañaban.
Eso no te sirve de consuelo y tampoco pretende serlo: solo te dice algo sobre cómo funcionó el asunto.
El amor no frena una infidelidad: la frenan los límites y lo que se hace con la tentación.
El mecanismo entero está en por qué soy infiel si amo a mi pareja.
Lo que un motivo no significa
Aquí está la línea que más te conviene tener clara de todo el artículo.
| Un motivo explica | Un motivo no vuelve |
|---|---|
| De dónde salió la decisión | La decisión menos grave |
| Qué venía fallando antes | Tuya la responsabilidad |
| Dónde hay que trabajar | Obligatorio quedarte |
| Qué mirar de aquí en más | Predecible lo que sigue |
Explicar no es justificar: sostener el secreto durante meses fue una decisión aparte del motivo.
Las preguntas que sí te van a servir
Cuando llegue el momento de hablarlo, el «por qué» rinde poco.
Suele traer una respuesta armada, o un «no sé» honesto que te deja peor.
Estas preguntas informan más:
- «¿Qué estabas evitando decirme?», que apunta a lo que faltó antes.
- «¿Desde cuándo te sentías así?», que te da la línea de tiempo real.
- «¿Qué vas a hacer distinto a partir de esta semana?», que se puede verificar.
Lo que no te conviene preguntar todavía
Hay preguntas que solo alimentan las imágenes en tu cabeza.
Los detalles sexuales entran ahí: te dan una escena para repetir de noche y nada para decidir.
Si igual necesitas saberlo, que sea acompañado: está desarrollado en qué preguntas hacer después de una infidelidad.
Si la infiel fuiste tú
Puede que estés leyendo esto del otro lado, buscando entenderte.
Entender tus motivos no te excusa, pero te da con qué trabajar y qué decirle a tu pareja.
Y te evita el discurso más dañino de todos: «pasó porque tú no me dabas nada».
Qué hacer los primeros días está en fui infiel: qué hacer ahora.
Cuándo conviene pedir ayuda
Hay señales de que esto dejó de ordenarse solo:
- La cabeza no para, y las imágenes vuelven sin que las llames.
- No duermes o comes a destiempo desde que te enteraste.
- Cada conversación termina peor que como empezó.
- No se lo contaste a nadie y lo estás cargando en silencio.
Lo que estás sintiendo tiene nombre y tratamiento, y está en trauma por infidelidad.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja, online, en México, Estados Unidos y el resto de LATAM.
Atendemos los dos lados de esta historia, y bastante seguido conviene empezar por separado.
Un consejo que no estaba arriba: escribe hoy qué necesitas ver dentro de seis meses para quedarte.
Guarda ese papel, porque el cansancio te baja la vara sin que lo notes, y esa hoja te protege de tu propio desgaste.
Si quieres una foto rápida de dónde estás, nuestro test de infidelidad es gratuito y te lleva unos minutos.
¿Estás buscando el motivo para entender, o para saber si te quedas?
Fuentes consultadas
- Selterman, D., Garcia, J. R., & Tsapelas, I. (2017). Motivations for extradyadic infidelity revisited. The Journal of Sex Research, 56(3), 273–286. doi.org/10.1080/00224499.2017.1393494
- Maddox Shaw, A. M., Rhoades, G. K., Allen, E. S., Stanley, S. M., & Markman, H. J. (2013). Predictors of extradyadic sexual involvement in unmarried opposite-sex relationships. Journal of Sex Research, 50(6), 598–610. doi.org/10.1080/00224499.2012.666816
- Mark, K. P., Janssen, E., & Milhausen, R. R. (2011). Infidelity in heterosexual couples: Demographic, interpersonal, and personality-related predictors of extradyadic sex. Archives of Sexual Behavior, 40(5), 971–982. doi.org/10.1007/s10508-011-9771-z
- Labrecque, L. T., & Whisman, M. A. (2017). Attitudes toward and prevalence of extramarital sex and descriptions of extramarital partners in the 21st century. Journal of Family Psychology, 31(7), 952–957. doi.org/10.1037/fam0000280
- Fincham, F. D., & May, R. W. (2017). Infidelity in romantic relationships. Current Opinion in Psychology, 13, 70–74. doi.org/10.1016/j.copsyc.2016.03.008