¿Por qué soy infiel si amo a mi pareja? Lo que hay detrás

¿Por qué soy infiel si amo a mi pareja? Cómo conviven el amor y el engaño en la misma persona, sin juicio moral y sin buscarte ninguna excusa.

¿Por qué soy infiel si amo a mi pareja? Lo que hay detrás
Por qué alguien es infiel si dice que te ama: las razones reales
Por qué alguien es infiel si dice que te ama: las razones reales

Amas a tu pareja. Y le fuiste infiel igual.

Las dos cosas te suenan imposibles juntas, y sin embargo te pasaron a ti.

Por eso llevas días buscando una explicación que cierre, o que al menos no te deje en el lugar del monstruo.

¿Cómo pudiste hacerle esto a alguien que sí te importa?

Aquí no vas a encontrar ni una condena ni una excusa.

Vas a encontrar cómo funciona el mecanismo por dentro, qué dice la investigación, qué necesidad estabas buscando afuera y dónde está el límite entre entenderte y disculparte.

Es una de las conversaciones más difíciles de nuestra consulta, y la tenemos cada semana.

Lo primero: explicar no es excusar

Conviene dejar esto claro antes que nada, porque de aquí en adelante todo se apoya en eso.

Explicar es describir cómo funcionó el mecanismo, y excusar es usar esa descripción para que el daño pese menos.

La diferencia se nota en dónde termina tu frase.

Si tu explicación termina en algo que le toca cambiar a tu pareja, dejaste de explicar y empezaste a defenderte.

Lo que sigue es para que entiendas, no para que lo uses como argumento en la próxima conversación.

Entender por qué lo hiciste es para ti. No es un descargo para presentarle a la persona a la que heriste.

Sí, se puede amar y engañar a la vez

La respuesta corta es que sí, y no te va a aliviar tanto como esperabas.

En un estudio con 495 personas que reportaron sus propias infidelidades aparecieron ocho motivos distintos entre sí (Selterman, Garcia y Tsapelas, 2017).

«Haber dejado de amar a mi pareja» fue uno de esos ocho motivos.

Los otros siete eran el enojo, sentirse descuidado, el poco compromiso, el deseo sexual, la búsqueda de variedad, la autoestima y la situación.

Ese último es más común de lo que crees: alcohol, un viaje, una noche donde nada parecía tener consecuencias.

Fue a pesar del amor, no en contra del amor, y eso no lo vuelve más liviano.

Amar y desear no salen del mismo lugar

Esta parte suele ordenar bastante la cabeza.

En un estudio con 17 personas intensamente enamoradas, el enamoramiento activó circuitos de recompensa y motivación (Fisher, Aron y Brown, 2006).

Son los mismos circuitos que se encienden con lo nuevo y con lo incierto.

Por eso el vínculo largo y la novedad no compiten en la misma cancha: querer a alguien no te apaga la respuesta a lo desconocido.

Lo que decide no es lo que sentiste, sino lo que hiciste con eso que sentiste.

Casi nadie decide ser infiel un martes

Esta es la parte que más cuesta reconocer, y también la más útil.

Gottman y Silver lo describen sin rodeos.

«El individuo infiel, sea hombre o mujer, tiende a deslizarse por la pendiente que conduce a la infidelidad, sin pretenderlo, sin percatarse de ello y muy poco a poco».

No hubo un momento donde te sentaste a decidirlo. Hubo una serie de puertas chicas.

La primera puerta siempre es un secreto

No fue el beso, fue el primer mensaje que borraste.

Fue la conversación que en casa contaste distinta, o directamente no contaste.

El secreto es el ladrillo con el que se construye una infidelidad, mucho antes del sexo.

Si quieres revisar tu propio recorrido paso a paso, lo detallamos en errores más comunes del infiel.

Qué estabas buscando afuera

Aquí está la pregunta que sí te sirve, y no es «por qué soy así».

Es esta otra: ¿qué necesidad tuya llevaba años sin nombre dentro de tu pareja?

En la investigación sobre qué anticipa una infidelidad aparece con fuerza la insatisfacción sostenida dentro de la relación (Mark, Janssen y Milhausen, 2011).

No como excusa, sino el terreno donde la puerta chica se abre más fácil.

Las cuatro que más escuchamos en consulta:

  • Que alguien te desee otra vez, después de años en que nadie te miraba así.
  • Que alguien te vea, no por lo que resuelves en casa, sino por quién eres.
  • Escapar de algo, un duelo, un trabajo que te aplasta, una etapa gris.
  • Comprobar que todavía puedes, cuando la autoestima venía golpeada.

Ninguna de las cuatro justifica lo que hiciste, pero todas explican por dónde se coló.

¿Cuál de las cuatro te reconociste leyendo?

Por qué no sentiste culpa mientras pasaba

Mucha gente llega asustada por esto. Por lo poco que le pesaba en el momento.

Tu mente arma un relato que sostiene la conducta mientras la conducta ocurre.

Ese relato casi siempre empieza por lo que faltaba en casa, y funciona como anestesia.

La culpa suele llegar cuando el secreto se rompe y el relato deja de servir. Por qué el arrepentimiento aparece tarde, y por qué muchas veces no se nota desde afuera, lo desarrollamos en infiel arrepentido.

Cuándo sí es señal de que el amor se terminó

No todos los casos entran en «te amaba igual», y decírtelo también es parte del trabajo.

Estas señales apuntan a otra cosa:

  • Una relación paralela sostenida durante meses, con planes y proyectos propios.
  • Alivio, y no miedo, cuando se descubrió todo.
  • Ningún esfuerzo por cuidar que tu pareja no se enterara.
  • La fantasía de la otra vida te ocupaba más que la vida real.

Si te reconoces en varias, la pregunta ya no es por qué fuiste infiel. Es si quieres seguir en esa relación.

Lo que esto no significa

Entender el mecanismo no te convierte en una víctima de tu propio mecanismo.

Seguiste teniendo elección en cada una de esas puertas chicas.

Que la infidelidad se deslice no quiere decir que te haya ocurrido a ti sin tu participación.

Y tu pareja no tiene ninguna obligación de escuchar esta explicación, ni ahora ni nunca.

Si tu pareja te pregunta por qué

Va a preguntártelo, y probablemente muchas veces, así que conviene llegar preparado.

Lo que tu pareja necesita escuchar primero no es tu explicación, sino que entendiste el tamaño del daño.

El orden importa más que las palabras: primero el daño, después el porqué, y solo si te lo pide.

Si empiezas por el mecanismo, va a sonar a defensa por más honesta que sea tu intención.

Y si en algún momento no sabes la respuesta, dilo. «Todavía no lo entiendo del todo» es mejor que inventar algo que suene prolijo.

¿Qué crees que necesita escuchar tu pareja antes que cualquier explicación tuya?

Y ahora qué hago con esto

Esto era el porqué: el qué hacer es otro artículo, y conviene no mezclarlos.

Si cortar el contacto, si contarlo, cómo sostener las preguntas repetidas durante meses: todo eso está en fui infiel: qué hacer ahora.

Cómo se ve el arrepentimiento desde el lado de quien fue traicionado, en signos de arrepentimiento.

Y los motivos generales de la infidelidad, mirados desde afuera, en por qué somos infieles.

Cómo te podemos ayudar

En Psicología On The Go trabajamos solo con infidelidad y crisis de pareja, online, en México, Estados Unidos y el resto de LATAM.

Atendemos también a quien engañó, sin sermones. Es la única forma de que este trabajo sirva de algo.

Hay tratamientos con respaldo pensados para esto, que ordenan el proceso en fases en vez de dejarlo librado a la buena voluntad (Gordon, Baucom y Snyder, 2004).

Un consejo que no estaba arriba: escribe tu explicación completa en una hoja, para ti, y no se la leas a nadie.

Lo que quede escrito ahí es tu material de trabajo. Lo que le digas a tu pareja es otra conversación, y se prepara aparte.

Si quieres ubicarte en unos minutos, nuestro test de infidelidad es gratuito y confidencial.

¿Qué necesidad tuya llevaba más tiempo sin nombre dentro de tu relación?

Fuentes consultadas

  • Selterman, D., Garcia, J. R., & Tsapelas, I. (2017). Motivations for extradyadic infidelity revisited. The Journal of Sex Research, 56(3), 273–286. doi.org/10.1080/00224499.2017.1393494
  • Fisher, H. E., Aron, A., & Brown, L. L. (2006). Romantic love: a mammalian brain system for mate choice. Philosophical Transactions of the Royal Society B, 361(1476), 2173–2186. doi.org/10.1098/rstb.2006.1938
  • Mark, K. P., Janssen, E., & Milhausen, R. R. (2011). Infidelity in heterosexual couples: Demographic, interpersonal, and personality-related predictors of extradyadic sex. Archives of Sexual Behavior, 40(5), 971–982. doi.org/10.1007/s10508-011-9771-z
  • Gordon, K. C., Baucom, D. H., & Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
  • Gottman, J., y Silver, N. (2013). ¿Qué hace que el amor perdure? Cómo crear confianza y evitar la traición en la pareja. Barcelona: Ediciones B.

Preguntas frecuentes

¿Por qué soy infiel si amo a mi pareja?

Porque el amor que sostienes por tu pareja y la respuesta a algo nuevo no salen del mismo lugar, y pueden funcionar al mismo tiempo. En un estudio con 495 personas que contaron sus propias infidelidades aparecieron ocho motivos distintos, y «haber dejado de amar» fue solo uno de ellos. Lo hiciste a pesar del amor, no en contra de él. Eso lo explica, no lo disculpa.

¿Ser infiel significa que no amo a mi pareja?

No automáticamente. La excepción más clara es la relación paralela sostenida durante meses, con planes propios: ahí ya no hay un desliz sino una segunda vida. En la mayoría de los casos conviven el amor y una decisión que hizo mucho daño. Si estás buscando en la infidelidad la prueba de que no amabas, casi seguro no la vas a encontrar.

¿Entender por qué fui infiel me está justificando?

No, siempre que no lo conviertas en el argumento que le presentas a tu pareja. Explicar es describir cómo funcionó el mecanismo; excusar es usar esa descripción para que el daño pese menos. La diferencia práctica es sencilla: si tu explicación termina en algo que le toca cambiar a la otra persona, dejaste de explicar y empezaste a defenderte.

¿Por qué no sentí culpa mientras pasaba?

Porque la mente arma un relato que sostiene la conducta mientras la conducta ocurre. Ese relato suele empezar con lo que faltaba en casa, y funciona como anestesia. La culpa aparece casi siempre después, cuando el secreto se rompe y el relato deja de servir. Que no la sintieras antes no dice nada bueno ni malo sobre ti: dice cómo funciona el mecanismo.

¿Voy a volver a ser infiel?

Nadie puede garantizarte que no. Lo que sí se ve en consulta es que el riesgo baja cuando entiendes qué necesidad estabas buscando afuera y qué hiciste con ella. Si el único plan es esforzarte más, la fuerza de voluntad se agota y el patrón vuelve por la misma puerta. Si aparece el trabajo sobre la causa, cambia el pronóstico.

Si fuiste infiel y quieres reparar de verdad: aquí no venimos a juzgarte, venimos a trabajar.

Hacer el test: hay un camino para ti también