Te enteraste, y lo primero que pensaste fue quién más lo sabía.
Llevan poco tiempo. No viven juntos. No hay hijos ni cuentas compartidas.
Y sin embargo esto te desarmó de una manera que no le puedes explicar a nadie.
Alguien ya te dijo que a tu edad pasa, y que se te va a pasar, pero el daño de una infidelidad no se mide en años de convivencia.
Aquí vas a ver qué tiene de propio esto a tu edad, qué hacer con el grupo de amigos y cómo decidir sin apurarte.
Es lo que vemos cada semana en consulta con parejas de veintipico.
Duele igual, aunque nadie firmó nada
Empecemos por lo que más te están discutiendo: lo que rompe una infidelidad es la confianza, y la confianza no viene con antigüedad.
Un estudio con adultos jóvenes no casados encontró síntomas de estrés postraumático después de una infidelidad (Roos y colegas, 2019).
Relaciones cortas, sin papeles, sin casa compartida, y el golpe estaba igual.
Así que no, no estás exagerando.
«A esa edad pasa»
Es frecuente, es cierto: una revisión sobre infidelidad señala que aparece también en noviazgos, no solo en matrimonios (Fincham y May, 2017).
Que algo pase seguido no lo vuelve parte del paquete de tu edad.
Cuando alguien te dice «a esa edad pasa», casi siempre te está pidiendo que te calles: lo frecuente y lo tolerable son dos cosas distintas.
Lo que sí es distinto a tu edad
Hay algo real, y no tiene que ver con que quieras menos.
A los veinte, buena parte de la vida está sin definir: qué estudias, dónde vives, quién eres.
Ese periodo se estudió bastante y se lo describe como una etapa de mucha exploración (Arnett, 2000).
Eso explica que la relación tenga menos base, no que la traición tenga menos peso: son dos cosas separadas y conviene no mezclarlas.
El problema no es la pareja: es el grupo
Aquí está lo que más nos traen a consulta a esta edad.
En una pareja de cuarenta, la infidelidad se descubre puertas adentro; en una de veintitantos, casi siempre hay un grupo de por medio.
Y muchas veces ese grupo sabía antes que tú: eso agrega una segunda traición encima de la primera.
¿Cuánta de tu rabia de estos días es con tu pareja, y cuánta con tus amigos?
Qué hacer con la gente que ya sabía
Antes de reclamarle a cada uno, decide qué necesitas de ellos.
- Acompañamiento: quién te sostiene sin empujarte a nada.
- Distancia: de quién conviene alejarte un tiempo, sin drama.
- Silencio: a quién le pides que no te cuente detalles que no pediste.
Puedes tomarte semanas lejos del grupo sin cortar con nadie para siempre, y puedes decirlo con una frase corta, sin dar explicaciones.
La evidencia que no se borra
Esta parte es propia de tu generación y complica bastante: hay capturas, historias, ubicaciones, mensajes que alguien guardó.
El teléfono te ofrece pruebas nuevas todos los días, y cada una reinicia el dolor. Revisar calma unos minutos y deja la alarma más sensible.
Se estudió cómo el uso de redes alimenta los celos en un círculo que se retroalimenta (Muise y colegas, 2009).
Cómo se corta ese círculo lo desarrollamos en celos después de una infidelidad.
Lo que juega a favor y lo que juega en contra
| A tu favor | En contra |
|---|---|
| Puedes irte sin desarmar una vida entera | Tienen menos historia buena para sostenerse |
| Todavía no fijaste tu idea de lo que aceptas | El grupo de amigos está metido en el medio |
| Menos costos: casa, hijos, dinero, familia | Más exposición pública de lo que pasó |
| Estás a tiempo de aprender esto una sola vez | Te van a apurar a decidir desde todos lados |
Fíjate que la columna de la izquierda es larga: tener menos ataduras es una ventaja, aunque hoy se sienta como que nada te sostiene.
Contacto cero cuando comparten facultad o trabajo
El corte total con la otra persona no siempre es posible a tu edad.
Cuando no lo es, se acuerda un contacto mínimo: solo lo académico o laboral, por escrito, sin encuentros a solas.
Lo innegociable no es la distancia física, es que ese contacto no se maneje en secreto.
Si no puedes ver los acuerdos por escrito y cumplidos, no hay contacto cero. Hay una promesa.
Cómo se sostiene ese corte está en contacto cero con la otra persona.
Cómo saber si vale la pena intentarlo
No mires lo que promete: mira lo que hace estas semanas.
- Cortó de verdad, y te lo puede mostrar sin que se lo pidas.
- Responde tus preguntas la vez veinte igual que la primera.
- No convierte su culpa en enojo contigo.
- Sostiene los acuerdos cuando tú no estás mirando.
Si esas cuatro cosas no aparecen, no tienes material para reconstruir nada.
Y quedarse a esperar que aparezcan no es paciencia. Es tiempo tuyo.
Qué preguntar y qué no
Vas a querer saberlo todo, y eso es lo más normal del mundo.
Las preguntas que ordenan son las que te devuelven la película: cuándo empezó, con quién, si tus amigos sabían.
Las que te hunden son las de detalle sexual y las de comparación.
No te dan información: te dan una imagen que después no puedes sacarte.
Y tienes derecho a preguntar hoy algo que ayer no se te ocurrió.
Lo que no funciona es el interrogatorio de tres horas a la madrugada.
Acuerden un rato fijo por semana para hablar del tema, y fuera de ese rato, la vida sigue.
¿Cuál de tus preguntas de esta semana era para entender, y cuál para castigarte?
Si deciden seguir, qué cambia mañana
Volver no es apretar un botón y hacer de cuenta que no pasó.
Lo primero que cambia es la información: quien engañó pasa a contar dónde está sin que se lo pidas.
No es control tuyo, es el precio de haber roto la confianza, y lo paga quien la rompió.
Lo segundo que cambia es tu permiso para no estar bien un buen tiempo.
Vas a tener días en que puedas y días en que no, y eso no significa que no lo estés intentando.
Lo tercero es tu vida propia: tus amigos, tu estudio, tus cosas.
A tu edad la pareja se come todo muy fácil, y después de una crisis se lo come más.
Si quien fue infiel fuiste tú
También llegan a consulta chicos y chicas de este lado, y llegan muertos de vergüenza; aquí no vas a encontrar un reproche, porque no le sirve a nadie.
Sí hay una pregunta útil: ¿qué estabas buscando afuera que no sabías pedir adentro?
A tu edad, esa respuesta te ahorra repetir lo mismo en las próximas tres relaciones.
Qué hacer con la culpa está en culpa tras la infidelidad.
Lo que aprendas ahora te lo llevas
Esta es la parte que casi nadie te dice, y es la más importante.
Lo que suele dejar secuela no es la traición: es atravesarla solo y sin ponerle nombre.
Si trabajas esto, sales con una idea mucho más clara de qué aceptas y qué no. Eso te va a servir en toda relación que venga después.
Nadie te puede prometer que no vuelvas a desconfiar un tiempo, pero sí sabemos que la desconfianza suelta pesa distinto que la desconfianza trabajada.
Cuándo conviene pedir ayuda
- No duermes, no comes o no puedes con la facultad ni con el trabajo.
- Revisas el teléfono todos los días y no puedes parar.
- Volviste con tu pareja y siguen teniendo la misma pelea cada semana.
- Cortaste y la cabeza sigue como el primer día.
- Sientes que no puedes hablar de esto con nadie de tu entorno.
Nada de esa lista es un diagnóstico, y solo un profesional puede evaluarlo, pero sí alcanza para pedir una consulta, sobre todo si se sostiene en el tiempo.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Si no sabes por dónde empezar, puedes hacer nuestro test de infidelidad, que es gratuito y te ubica.
Un consejo que no estaba arriba: ponle fecha a la decisión, en vez de decidir todos los días.
Elige un día del mes que viene para revisar cómo están, y hasta entonces observa.
Dejar de preguntarte «¿sigo o no?» cada mañana te devuelve la cabeza para otras cosas.
¿Qué fecha elegirías tú?
Autora: Lic. Belén Humenczuk, MN 59898. Revisión clínica: Lic. Mario Guerra, MN 72425.
Ver también:
- Cómo superar una infidelidad, paso a paso
- Trauma por infidelidad: síntomas y tratamiento
- Terapia de pareja por infidelidad
Fuentes consultadas
- Roos, L. G., O’Connor, V., Canevello, A., y Bennett, J. M. (2019). Post-traumatic stress and psychological health following infidelity in unmarried young adults. Stress and Health, 35(4), 468–479. doi.org/10.1002/smi.2880
- Fincham, F. D., y May, R. W. (2017). Infidelity in romantic relationships. Current Opinion in Psychology, 13, 70–74. doi.org/10.1016/j.copsyc.2016.03.008
- Arnett, J. J. (2000). Emerging adulthood: a theory of development from the late teens through the twenties. American Psychologist, 55(5), 469–480. doi.org/10.1037/0003-066X.55.5.469
- Muise, A., Christofides, E., y Desmarais, S. (2009). More information than you ever wanted: does Facebook bring out the green-eyed monster of jealousy? CyberPsychology & Behavior, 12(4), 441–444. doi.org/10.1089/cpb.2008.0263