Se hicieron las nueve de la noche y no tienes a quién contarle cómo te fue; la casa está en silencio y ese silencio hace ruido.
Ya sabes la teoría: que primero hay que quererse, que nadie completa a nadie, y esa teoría no llena el domingo a la tarde.
Pero hay algo que casi nadie te dice: lo que más pesa al principio no es la falta de alguien, es el tiempo que quedó libre de golpe.
Aquí vas a ver en qué se diferencia estar sin pareja de sentirte en soledad, por qué cuesta al principio y qué hacer con esas horas.
Es lo que vemos cada semana en consulta, con gente que llega después de una ruptura o de una traición.
Estar sin pareja y sentirse en soledad no son lo mismo
Esta distinción te cambia todo el resto.
| Estar sin pareja | Sentirse en soledad | |
|---|---|---|
| Qué es | Una situación | Una sensación |
| Se nota en | Tu agenda | Tu pecho |
| Se resuelve con | Nada, no es un problema | Vínculos donde puedas mostrarte |
| ¿Se puede tener pareja y aun así? | — | Sí, y es muy común |
Puedes estar sin pareja y no sentir ninguna soledad, y puedes estar en pareja y cargar una soledad enorme.
La segunda columna es la que conviene mirar de cerca.
Si en algún momento aparece la idea de hacerte daño, eso no espera. Tienes los teléfonos de ayuda de tu país en contactos de emergencia.
Por qué cuesta tanto las primeras semanas
Porque una relación no ocupa solo tu corazón: ocupa tus horas.
Se te vació tu agenda, no solo tu cama.
Lo que duele en el sillón un martes a las diez no siempre es amor: muchas veces es costumbre, y la costumbre se cambia antes de lo que crees.
Lo que aprendiste desde chico
Te contaron que la vida se completa cuando aparece la otra persona, y con esa idea encima cualquier rato a solas te suena a que estás fallando.
No estás fallando: estás sin una parte de tu rutina, que es otra cosa.
Cómo se sostiene esa creencia lo desarrollamos en dependencia emocional.
Si además hubo una traición
Cuando la relación terminó por una infidelidad, se juntan dos cosas: el tiempo vacío y la cabeza dando vueltas sobre lo que pasó.
Para lo segundo te sirve cómo dejar de pensar tanto.
Qué muestra la investigación
Estar a solas no es lo mismo que aislarse, y la diferencia está estudiada.
Cuando el rato a solas se elige, baja la intensidad de lo que sientes y aparece más calma (Nguyen, Ryan y Deci, 2017).
Lo que sí preocupa es el aislamiento sostenido y la sensación de soledad crónica, y una revisión grande los asoció con mayor riesgo para la salud (Holt-Lunstad y cols., 2015).
La conclusión no es que necesites pareja: es que necesitas gente, y no cualquier contacto, sino conversaciones donde se hable de algo de verdad (Mehl y cols., 2010).
Las tres cosas que sí sostienen tu bienestar
Ninguna de las tres es tener pareja.
- Gente con la que puedas mostrarte. No hace falta que sean muchas: hacen falta unas pocas de verdad.
- Algo tuyo que te importe. Un trabajo, un proyecto, una causa, un aprendizaje.
- El trato que te das. Cómo te hablas cuando algo te sale mal pesa todos los días.
Una pareja puede sumarte muchísimo, pero no es lo que decide si estás bien, y cuando esas tres están flojas el vínculo tampoco te alcanza.
¿Cuál de las tres tienes más floja hoy?
Si es la tercera, empieza por amor propio.
Cómo aprender a estar solo, en concreto
Nada de esto es llenarte el tiempo por llenarlo. Es darle forma.
Arma la semana antes de que la semana te arme a ti
Tus domingos y tus noches son las horas críticas, así que deja dos de esos ratos con algo decidido de antemano: una clase, una caminata, alguien a quien ver.
El plan hecho el miércoles te salva el domingo.
Recupera lo que dejaste cuando estabas en pareja
Casi siempre hay algo: un deporte, un instrumento, una amistad que se enfrió.
Escribe tres cosas que dejaste de hacer sin haberlo decidido.
Empieza por la más fácil, no por la más importante.
Volver a algo que ya te gustaba pesa menos que inventarte una vida nueva, y te devuelve una parte tuya que la relación había tapado sin que lo notaras.
Practica el rato a solas sin taparlo
Comer sin pantalla. Caminar sin auriculares. Un café en la mesa sin mirar el celular.
Al principio te va a resultar incómodo, y esa incomodidad baja sola: estar bien contigo se entrena igual que cualquier otra cosa.
Cuida los vínculos que no son de pareja
Una relación no es lo único que te acompaña. Es lo único que te acompaña si dejaste caer todo lo demás.
Cuando la pareja era tu único vínculo cercano, el hueco se siente el doble, y por eso esta parte rinde más que cualquier consejo de autoestima.
Y no hace falta gente nueva: casi siempre alcanza con retomar a la que ya conoces.
Un mensaje por semana, sostenido tres meses, cambia tu mapa entero.
Una amistad se sostiene igual que una relación: con tiempo y con constancia.
Manda el mensaje que vienes postergando hace meses.
Y si la conversación se queda en el clima, llévala un poco más adentro.
Ponte una meta que no dependa de nadie
Algo con fecha y con pasos: un examen, un viaje, correr cinco kilómetros.
Cuando tu semana tiene un rumbo propio, el silencio de la casa pesa menos.
¿Cuál de estas cinco podrías empezar esta misma semana?
El primer mes te engaña
Las primeras semanas te vas a sentir peor de lo que estás.
Todavía tienes los horarios de la relación puestos y no la relación.
Ese desfase no es una señal de que te equivocaste: es que tu rutina va más lenta que tu decisión.
Suele acomodarse cuando aparecen planes nuevos que no eran de los dos.
Y no hay una fecha para eso, por más que quieras una.
Lo que no ayuda
- Meterte en otra relación para no sentir el hueco.
- Revisar sus redes cada noche para ver cómo le va.
- Decirte que estás bien cuando no lo estás.
- Llenar todos los huecos de la agenda para no quedarte quieto.
El último te parece lo contrario del problema y es la misma trampa.
Agenda llena y silencio evitado no es aprender a estar en soledad: es escaparse mejor.
Si te cuesta cerrar la relación anterior, te sirve aprender a cerrar ciclos.
Si acabas de salir de una relación
Esto es distinto de elegir vivir sin pareja: estás en un duelo, y un duelo tiene días buenos, días pésimos y recaídas que no borran lo avanzado.
No tomes decisiones grandes en las primeras semanas.
Para esa etapa está cómo afrontar una separación de pareja.
Cómo saber si estás avanzando
No lo vas a notar porque deje de dolerte: va a doler un tiempo.
Lo vas a notar en cosas más chicas:
- Te olvidaste de mirar sus redes dos días seguidos.
- Tuviste un plan y lo disfrutaste sin pensar en contárselo.
- El silencio de tu casa dejó de sonar tan fuerte.
- Te apareció una gana propia, sin que nadie te la sugiriera.
Ese es el avance real, y casi nunca se siente como un logro.
¿Cuál de esas cuatro te pasó en el último mes?
Cuando la soledad ya no es soledad
Aquí conviene ir con cuidado.
Sentirse en soledad de forma sostenida se parece por fuera a otras cosas, y no siempre es lo mismo.
Ningún artículo puede decirte qué te pasa: eso solo lo evalúa un profesional que te escuche.
Lo que sí puedes hacer hoy es dejar de leerlo como un defecto tuyo.
Cuándo conviene consultar
- Pasaron semanas y no logras retomar tu vida.
- La tristeza no levanta y perdiste el interés por casi todo.
- Dejaste de ver gente o de salir de casa.
- La sensación de soledad sigue igual aunque haya gente alrededor.
- Aparecen ideas de hacerte daño.
El último punto no espera: los números por país están en contactos de emergencia.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Muchas personas llegan justo aquí: después de una ruptura o de una infidelidad, sin saber cómo se arma el día.
Puedes ver cómo trabajamos en terapia individual.
Un consejo que no estaba en ninguna lista de arriba: no midas cómo vas por cómo te sientes un domingo.
Míralo por lo que hiciste en la semana, porque el domingo miente y la semana no.
¿Qué cosa dejaste de hacer sin haberlo decidido nunca?
Ver también:
Fuentes consultadas
- Nguyen, T. T., Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2017). Solitude as an approach to affective self-regulation. Personality and Social Psychology Bulletin, 44(1), 92–106. doi.org/10.1177/0146167217733073
- Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., Baker, M., Harris, T., & Stephenson, D. (2015). Loneliness and social isolation as risk factors for mortality: A meta-analytic review. Perspectives on Psychological Science, 10(2), 227–237. doi.org/10.1177/1745691614568352
- Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2010). Loneliness matters: A theoretical and empirical review of consequences and mechanisms. Annals of Behavioral Medicine, 40(2), 218–227. doi.org/10.1007/s12160-010-9210-8
- Mehl, M. R., Vazire, S., Holleran, S. E., & Clark, C. S. (2010). Eavesdropping on happiness: Well-being is related to having less small talk and more substantive conversations. Psychological Science, 21(4), 539–541. doi.org/10.1177/0956797610362675