Psicólogo de infidelidad: 5 señales de que no es el indicado

Ya estás en terapia por una infidelidad y algo no encaja. Las 5 señales de que quien te atiende no trabaja el tema, y cómo plantearlo antes de irte.

Psicólogo de infidelidad: 5 señales de que no es el indicado

Llevas seis sesiones y todavía no hablaron de lo que pasó.

Sales de cada encuentro con la sensación de haber dado vueltas otra vez.

Y en tu casa, mientras tanto, la discusión de siempre vuelve a empezar igual que hace tres meses.

Pero no todo terapeuta que atiende parejas sabe tratar una infidelidad.

Aquí vas a ver cinco señales de que quien te atiende no trabaja este tema, qué debería estar pasando en tus sesiones y cómo plantearlo antes de irte.

Es lo que escuchamos cada semana, casi con las mismas palabras, de quienes llegan decepcionados de un tratamiento anterior.

Por qué esto te pasa tan seguido

La infidelidad casi no se enseña en la carrera ni en la mayoría de las formaciones.

Tu terapeuta puede ser muy bueno y no haber trabajado nunca un caso así.

No es mala fe: es un tema que quedó fuera del programa durante décadas.

Y hay tratamientos que hacen daño

Se revisó la evidencia sobre intervenciones psicológicas que empeoran las cosas (Lilienfeld, 2007).

No hablamos de infidelidad en particular, pero la idea de fondo vale: una terapia puede dejarte peor.

Por eso mirar cómo te está yendo no es desconfiar, es cuidar tu tiempo y tu dinero.

Señal 1: el tema no entra nunca en la sesión

Es la más común y la que más te cuesta de todas.

Te hablan de la comunicación, de la rutina, de la infancia de cada uno.

De lo que pasó, nada, o se tocó dos veces y quedó archivado.

“Mejor no lo traigan más a la mesa” es una frase que oímos demasiadas veces.

Por qué evitarlo no funciona

Trabajar tu relación sin mirar la traición es arreglar el techo con los cimientos rotos.

Los tratamientos que se estudiaron para parejas con infidelidad hacen justo lo contrario (Gordon y cols., 2004).

Ponen el episodio en el centro, con etapas, en vez de esquivarlo.

Señal 2: minimiza lo que te pasó

Aparece en comentarios que suenan razonables y no lo son.

Que fue solo un chat, que no llegó a mayores, que ya pasó mucho tiempo.

No hay un termómetro único para medir tu dolor.

Lo que a una persona la deja de pie a otra la desarma, y las dos reacciones son válidas.

¿Saliste alguna vez de una sesión sintiendo que exagerabas?

Esa sensación no aparece sola: casi siempre te la dejó una frase de la sesión.

Lo que sí debería reconocer

Que después de una traición aparecen síntomas con nombre propio, y que no estás perdiendo la cabeza.

Los describimos en trauma por infidelidad.

Señal 3: reparte culpas en vez de entender

Puede ir en las dos direcciones y las dos te hacen daño: contra quien fue infiel, con reproches en vez de preguntas sobre qué lo llevó ahí.

O contra quien fue traicionado, con la insinuación de que algo hizo para provocarlo.

“Algo debías saber y mirabas para otro lado” no es una intervención, es un juicio.

Si saliste de una sesión sintiéndote acusado, eso no era el trabajo.

Entender no es justificar

Quien trabaja este tema busca el mecanismo, no el culpable.

Sin entender qué pasó, no hay forma de que eso no vuelva a pasarte.

Señal 4: te empuja a decidir rápido

Separarte o quedarte es la decisión más grande de tu vida en este momento, y escuchamos las dos versiones del apuro: ninguna te ayuda.

Está quien te sugiere el divorcio en la tercera sesión sin conocer casi nada de tu historia.

Y está quien da por hecho que hay que salvar tu relación pase lo que pase.

Ninguna de esas dos es una opinión clínica: son los valores personales de quien te atiende.

Lo que corresponde en su lugar

Ayudarte a decidir con la cabeza más fría, no decidir por ti.

Si ese es tu punto, mira terapia individual o de pareja tras una infidelidad.

Una decisión así se toma una vez. Tiene sentido que te tomes el tiempo.

Señal 5: nunca acordaron para qué van

Es la señal más silenciosa, porque nadie la nota hasta que pasan los meses.

¿Alguien te preguntó alguna vez qué querías lograr con este tratamiento?

Se estudió la relación entre acordar objetivos y el resultado de la terapia (Tryon y cols., 2018).

Y la asociación aparece de forma constante en los estudios reunidos.

Sin un objetivo dicho en voz alta, no hay forma de saber si esto avanza.

Lo que sí debería estar pasando

No hablamos de estar bien: hablamos de señales de que el trabajo se mueve.

  • Las discusiones bajan de intensidad, aunque no desaparezcan
  • Aparece alguna hora tranquila en la semana
  • Entiendes algo tuyo que antes no entendías
  • Sabes qué se está trabajando y por qué

Se siguió a parejas que llegaron por infidelidad dentro de un tratamiento estudiado (Atkins y cols., 2005).

Mejoraron, aunque partían de un punto más bajo que el de las demás parejas.

Y cinco años después

Ese mismo grupo se volvió a mirar tiempo después (Marín y cols., 2014).

Los resultados fueron dispares, y eso también es información honesta.

Nadie puede prometerte un final, pero lo que sí se puede es trabajar contigo con método.

Cómo medir esto sin engañarte

Anota una vez por semana cómo estuvieron los días, con un número del uno al diez.

Medir el avance y devolver esa información se estudió y ayuda (Lambert y cols., 2018).

Sirve sobre todo para detectar a tiempo cuando algo no está mejorando.

Y te evita la discusión de “yo siento que vamos peor” contra “yo te veo mejor”.

Un tropiezo no es motivo para irte

A veces la incomodidad es parte del trabajo, no una falla del trabajo.

Se juntaron estudios sobre reparar esas roturas dentro de la terapia (Eubanks y cols., 2018).

Repararlas se asocia a mejores resultados, así que decirlo suele rendir más que irse.

Hablar del malestar con tu terapia, dentro de tu terapia, es una sesión bien usada.

Cómo plantearlo sin que sea una pelea

Elige una frase corta y llévala escrita si te hace falta.

“Necesito que trabajemos lo que pasó, y siento que lo estamos esquivando.”

Una respuesta abierta es buena señal; una respuesta defensiva ya te contestó.

Decirlo no te deja mal parado ni te va a costar la atención.

Si decides cambiar de profesional

No tienes que dar explicaciones largas ni pedir permiso a nadie: pedir una derivación es un pedido normal y se hace todos los días.

Y lo que ya trabajaste no se pierde: te vas con eso puesto.

Para elegir al siguiente, mira cómo elegir un terapeuta online.

Qué formación buscar en el próximo

Que trabaje con un método y sepa nombrarlo, no que improvise sesión a sesión.

Comparamos los enfoques con más estudios en la mejor terapia para la infidelidad.

También importa que tenga una postura clara sobre la transparencia después de la traición.

Ese punto lo desarrollamos en culpa tras la infidelidad.

Y sobre si la terapia de pareja sirve

¿Sirve de algo sentarse los dos si ya está todo roto?

Es una pregunta legítima y tiene respuesta con datos.

Está en ¿sirve la terapia de pareja tras una infidelidad?.

Antes de tu próxima sesión

Un profesional que trabaja infidelidad mira el episodio de frente, no reparte culpas y acuerda contigo hacia dónde van.

Y hay algo simple que te va a ordenar más que este artículo entero: llega con una pregunta escrita.

Una sola, la que más te pesa, anotada en el teléfono antes de conectarte.

Vas a ver enseguida qué hace tu terapeuta con ella, y esa reacción te dice más que cualquier currículum.

Si quieres una segunda mirada sobre tu caso, puedes reservar una primera entrevista y contarlo.

¿Cuál de estas cinco señales reconociste en tu tratamiento?

Fuentes

  • Lilienfeld, S. O. (2007). Psychological treatments that cause harm. Perspectives on Psychological Science, 2(1), 53–70. doi.org/10.1111/j.1745-6916.2007.00029.x
  • Gordon, K. C., Baucom, D. H., & Snyder, D. K. (2004). An integrative intervention for promoting recovery from extramarital affairs. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 213–231. doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01235.x
  • Atkins, D. C., Eldridge, K. A., Baucom, D. H., & Christensen, A. (2005). Infidelity and behavioral couple therapy: Optimism in the face of betrayal. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73(1), 144–150. doi.org/10.1037/0022-006x.73.1.144
  • Marín, R. A., Christensen, A., & Atkins, D. C. (2014). Infidelity and behavioral couple therapy: Relationship outcomes over 5 years following therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 3(1), 1–12. doi.org/10.1037/cfp0000012
  • Tryon, G. S., Birch, S. E., & Verkuilen, J. (2018). Meta-analyses of the relation of goal consensus and collaboration to psychotherapy outcome. Psychotherapy, 55(4), 372–383. doi.org/10.1037/pst0000170
  • Eubanks, C. F., Muran, J. C., & Safran, J. D. (2018). Alliance rupture repair: A meta-analysis. Psychotherapy, 55(4), 508–519. doi.org/10.1037/pst0000185

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi psicólogo sabe tratar una infidelidad?

Míralo por lo que hace, no por lo que dice en su perfil. Si el tema entra en sesión con nombre y apellido, si hay un orden de trabajo y si al salir entiendes algo que antes no entendías, va bien. Si en cambio esquiva lo que pasó, reparte culpas o te empuja a decidir rápido, eso es información.

¿Qué preguntas le hago para saber si tiene experiencia en el tema?

Tres alcanzan. Cuántos casos de infidelidad atendió, con qué enfoque trabaja la reconstrucción de la confianza, y qué se hace con las preguntas sobre los detalles de lo que pasó. Las tres se contestan en dos minutos. Un profesional serio no se incomoda con ninguna.

¿Es mala señal que hablemos de la infidelidad todo el tiempo?

No al principio. Es lo que trajo a la pareja y hay que poder mirarlo de frente. Lo que sí conviene revisar es si con el paso de las semanas el trabajo se amplía o queda girando siempre en el mismo punto. Que el tema no se pueda tocar es más preocupante que hablarlo mucho.

¿Cuántas sesiones tienen que pasar antes de notar algo?

No hay un número que sirva para todos, y quien te da uno exacto se está adelantando. Lo razonable es que después de unas semanas puedas nombrar algún cambio: dormir distinto, discutir con menos veneno, entender por qué reaccionas como reaccionas. Si no reconoces ninguno, es tema de sesión.

¿Puedo decirle a mi terapeuta que no me está sirviendo?

Sí, y suele ser el momento más útil del proceso. Los tropiezos en el vínculo con quien te atiende son frecuentes, y repararlos se asocia a mejores resultados. Decirlo no te deja mal parado. Si la respuesta es defensiva o te hace sentir culpable, eso ya te contestó la pregunta.

¿Conviene individual o de pareja para tratar una infidelidad?

Muchas veces se combinan, y no son caminos opuestos. Lo individual ordena lo que le pasa a cada uno por dentro, y lo de pareja trabaja el vínculo y la confianza. Un profesional que trabaje el tema te ayuda a definir la combinación y el momento, según cómo esté cada uno.

¿Quieren reconstruir pero cada conversación termina peor? No es falta de amor: es falta de método.

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