Estás embarazada y acabas de enterarte, y lo primero que sentiste no fue rabia: fue miedo por tu bebé.
Todo el mundo te repite que tienes que estar tranquila, como si eso se pudiera pedir: tu madre, tu médico, tu propia cabeza a las cuatro de la mañana.
Nadie te explica qué se hace con esto ahora, pero hay algo que ordena las próximas semanas: no tienes que decidir nada sobre la relación todavía.
Aquí vas a ver qué hacer estos días, qué te toca a ti, qué no te toca y cuándo pedir ayuda.
Es lo que vemos cada semana en consulta con mujeres que se enteraron estando embarazadas.
Lo primero, porque es lo que más te pesa
Esto no es tu culpa: ni tu cuerpo, ni tu deseo, ni tus náuseas causaron nada.
El embarazo no explica una infidelidad; explica, a lo sumo, que hubo menos sexo.
Entre esas dos cosas hay una decisión que tomó otra persona, y esa persona la tomó sola.
Si ahora mismo no te sientes segura
Antes de seguir con el resto, esto va primero.
Si aparecen ideas de hacerte daño, si sientes que no puedes con las horas que vienen, o si hay violencia en tu casa, no lo atravieses sola.
Tienes los números y los pasos en contactos de emergencia.
Que estés embarazada no te obliga a aguantar nada.
Lo que sí le hace daño a tu bebé (y lo que no)
Un mal día no le hace daño, y llorar tampoco: lo que conviene cuidar es la angustia muy alta sostenida durante meses.
Se asocia con más riesgo de pasarla mal después del parto (Dunkel Schetter y Tanner, 2012).
Fíjate que la salida de ahí no es fingir calma.
La salida es tener con quién hablar, dormir algo y decirle a tu médico cómo estás.
Contarlo en el control no es un escándalo, sino información clínica.
Los primeros días: decisiones chicas, no decisiones grandes
Nadie decide bien con el cuerpo en alerta y las hormonas dadas vuelta, así que por ahora dejamos las decisiones grandes en pausa.
| Esta semana sí | Esta semana no |
|---|---|
| Elegir quién duerme dónde | Decidir si te separas |
| Contarle a una persona de confianza | Contarle a toda la familia |
| Ir al control con alguien que te sostenga | Buscar más pruebas en el teléfono |
| Pedir que se corte el contacto con la otra persona | Pedir todos los detalles de golpe |
| Comer y dormir como puedas | Prometer que perdonas |
Posponer una decisión no es perdonar: es reconocer que hoy no estás en condiciones de tomarla, y eso es honesto.
¿Qué de esa columna izquierda podrías resolver hoy mismo?
«¿Fue por mi panza?»
Es la pregunta que más nos traen las mujeres que se enteran embarazadas, y viene con una lista: el peso, las estrías, las ganas que no aparecen.
Vamos con lo que sí se sabe.
Es esperable que el deseo y la frecuencia bajen en el embarazo, y le pasa a casi todas las parejas (von Sydow, 1999).
A la enorme mayoría de esas parejas no les aparece ninguna infidelidad, así que la panza no explica nada.
Lo que sí es cierto es que la llegada de un hijo baja la satisfacción de casi todas las parejas (Doss y colegas, 2009).
Eso hace que sea una etapa difícil, pero no la vuelve una etapa peligrosa.
Lo que se rompe cuando se rompe estando embarazada
Hay algo propio de este momento y conviene nombrarlo: cuando estás embarazada, tu cabeza está preparándose para necesitar ayuda.
Estás confiando en alguien para lo que viene, y esa confianza se cayó justo ahí.
Por eso el golpe se siente más grande que el hecho.
Una revisión sobre infidelidad describe esto como una lesión de apego, o sea una herida en la persona a la que ibas a recurrir cuando tuvieras miedo (Warach y Josephs, 2019).
Lo que sigue después se parece bastante a un trauma, y lo desarrollamos en trauma por infidelidad.
Los pensamientos que llegan a las tres de la mañana
Aparecen imágenes que no pediste: escenas, fechas, lugares.
Eso tiene nombre: pensamientos intrusivos, o sea ideas que entran solas y no se van cuando quieres.
No estás perdiendo la cabeza: es lo que hace una cabeza que recibió un golpe.
Buscar más pruebas te calma diez minutos y te deja peor de noche.
Si te pasa todas las noches, es motivo suficiente para pedir ayuda.
Lo que tu cuerpo te está pidiendo estos días
Tu cuerpo ya tenía trabajo antes de todo esto.
Ahora le sumaste un golpe, y se nota en el sueño, en el apetito y en la panza dura.
Antes de resolver tu matrimonio, resuelve tu semana: comer, dormir, hidratarte, moverte un poco. No es un consejo menor. Es lo único que hoy depende de ti.
Nada de eso arregla lo que pasó, pero te deja en mejores condiciones para pensarlo.
¿Cuál de esas cuatro cosas estás dejando caer?
El parto: decídelo ahora, no con contracciones
Esta es la parte práctica que casi nadie te dice a tiempo.
Tú eliges quién entra a la sala, aunque sea el padre de tu bebé.
Algunas mujeres lo quieren adentro y les hace bien; otras necesitan a su madre, una amiga o una doula, y también está bien.
Deja escrito en el plan de parto quién entra y quién avisa a la familia. Decidirlo en el momento es lo que peor sale, para todos.
Si tu pareja se ofende, esa conversación se tiene antes, no ese día.
Lo que sí le puedes pedir desde ahora
No hace falta que esté todo resuelto para pedir cosas concretas.
- Corte total con la otra persona, sin despedidas ni «último mensaje».
- Que responda tus preguntas sin suspirar ni decirte «otra vez con eso».
- Que se ocupe de la logística: turnos, trámites, compras, la casa.
- Que no te haga contener a él su culpa, su vergüenza ni su llanto.
Esa última suele ser la más difícil y la más importante.
Cómo se sostiene ese trato en el día a día lo desarrollamos en cómo tratar a tu pareja después de una infidelidad.
Si la infidelidad fue tuya y estás embarazada
También llegan a consulta mujeres de este lado, y suelen llegar mudas de vergüenza.
No vas a leer aquí ningún reproche, porque no sirve para nada.
Sí hay algo urgente: el secreto sostenido durante meses se te va a hacer más pesado, no menos.
Y el puerperio no es un buen momento para cargar eso sola.
Qué hacer con la culpa, y cuándo conviene contarlo, está en culpa tras la infidelidad.
A quién contarle, y a quién no
Necesitas contarle a alguien, y eso no está en discusión: lo que conviene pensar es a quién.
Elige a alguien que te sostenga sin empujarte a nada, y que después pueda seguir tratando a tu pareja con normalidad.
Porque si te quedas, esa persona va a seguir en tu vida, y si te vas, también.
¿Quién de tu entorno cumple esas dos cosas?
Lo que te van a decir, y no les hagas caso
Te van a decir que pienses en tu bebé y te quedes; te van a decir que pienses en ti y te vayas.
Los dos consejos te sirven igual de poco, porque los dos deciden por ti.
Tu entorno quiere verte tranquila, y a veces eso se parece bastante a apurarte.
Tú puedes contestar algo cortito: que lo estás pensando y que ya avisarás.
No le debes a nadie una respuesta antes de tenerla.
Después del parto, cuando llega el silencio
El puerperio suele ser la parte que nadie previó.
Se va la adrenalina, se van las visitas y quedas tú, tu bebé y todo lo que no procesaste.
Ahí es cuando más consultas nos llegan, y no es casualidad.
Si a los meses sigues sin dormir, sin ganas de nada o llorando todos los días, eso se consulta.
Solo un profesional puede evaluarlo, y cuanto antes, mejor para las dos.
Cuando el bebé ya está y ustedes siguen rotos
Decidan lo que decidan, van a ser padres de la misma criatura, y eso no obliga a nadie a seguir en pareja.
Sí obliga a lograr un trato mínimo, aunque duela, y eso también se trabaja.
Cómo se maneja con hijos en el medio está en infidelidad cuando hay hijos.
Cómo te podemos ayudar
En Psicología On The Go trabajamos con esto todos los días, y atendemos online a hispanos en Estados Unidos, México y el resto de LATAM.
Si no sabes por dónde empezar, puedes hacer nuestro test de infidelidad, que es gratuito y te ubica.
Un consejo que no estaba arriba: escribe hoy una lista de tres personas a las que puedes llamar de madrugada.
Guárdala en el teléfono, al lado del número de la partera.
La noche en que la necesites no vas a estar en condiciones de armarla.
¿A quién pondrías tú en esa lista?
Autora: Lic. Belén Humenczuk, MN 59898. Revisión clínica: Lic. Mario Guerra, MN 72425.
Ver también:
- Cómo superar una infidelidad, paso a paso
- Crisis de pareja después del primer hijo
- Terapia de pareja por infidelidad
Fuentes consultadas
- Dunkel Schetter, C., y Tanner, L. (2012). Anxiety, depression and stress in pregnancy: implications for mothers, children, research, and practice. Current Opinion in Psychiatry, 25(2), 141–148. doi.org/10.1097/YCO.0b013e3283503680
- von Sydow, K. (1999). Sexuality during pregnancy and after childbirth: a metacontent analysis of 59 studies. Journal of Psychosomatic Research, 47(1), 27–49. doi.org/10.1016/S0022-3999(98)00106-8
- Doss, B. D., Rhoades, G. K., Stanley, S. M., y Markman, H. J. (2009). The effect of the transition to parenthood on relationship quality: an 8-year prospective study. Journal of Personality and Social Psychology, 96(3), 601–619. doi.org/10.1037/a0013969
- Warach, B., y Josephs, L. (2019). The aftershocks of infidelity: a review of infidelity-based attachment trauma. Sexual and Relationship Therapy, 36(1), 68–90. doi.org/10.1080/14681994.2019.1577961