Terapia individual
Fui infiel y me arrepiento,
¿Ahora qué hago?
Querés recuperar a tu pareja y no perder a tu familia pero no tenés las herramientas necesarias para hacerlo. Por eso estás acá. Este es el espacio para lograrlo, sin que nadie te juzgue y a tu propio ritmo.
Cómo es la primera sesión
Lic. Mario Guerra · MN 72425 · Co-director clínico de Psicología On The Go
Lo que estás cargando ahora mismo
Casi nadie es infiel porque quiere hacer daño a su pareja. Si pudieras volver el tiempo atrás, harías todo diferente. Pero eso es imposible.
Además te sentís la peor persona del mundo y no tenés con quién hablarlo. Querés reparar pero sentís que nada de lo que haces es suficiente.
Ser infiel no te convierte en un monstruo. Lo importante es lo que hacés de ahora en adelante.
Nuestro método
Un método propio, desarrollado por profesionales especializados en infidelidad. No es terapia abierta sin rumbo: tiene etapas, y desde la primera sesión sabés en cuál estás.
Primera sesión
Acá empezás, y salís sabiendo en qué etapa estás.
1. Entender lo que se rompió
Comprender el impacto de la infidelidad en la relación, pasar de la culpa a la responsabilidad y saber cómo acompañar a la pareja herida.
2. Aprender de lo que pasó
Reflexionar sobre los motivos que ocasionaron el engaño, tanto individuales como de pareja. Y descubrir qué patrones de conducta necesitan ser cambiados.
3. Conseguir los cambios
Volver a recuperar la confianza de tu pareja con hechos y no con promesas. Definir quién querés ser de acá en adelante en todos los roles de tu vida, inclusive el de padre o madre.
Cómo se siente haberlo superado
Cómo empezar
Una primera sesión de evaluación de 45 minutos. No es una charla de presentación: se trabaja desde el primer minuto.
Salís sabiendo qué te está pasando, en qué etapa estás y cuál es el camino para continuar.
USD 70 la sesión de 45 minutos. Online, desde donde estés, con la privacidad de tu espacio.
Quiero reservar una primera sesiónLa primera sesión no te compromete a continuar. Salís con un plan claro de cómo seguir y decidís después, con el plan en la mano.
Cuando tu pareja se derrumba y no sabés qué hacer
Estaban mejor, o eso creías. Pero de repente, sin darte cuenta tu pareja entra en crisis y no sabés por qué. Vos te quedás ahí sin saber bien qué hacer, si abrazar, pedir perdón, guardar silencio o darle espacio.
Casi todo el mundo hace lo mismo: se disculpa, explica, aclara un detalle que no fue como lo recuerda, o se frustra. Las cuatro cosas parecen razonables y las cuatro empeoran ese momento.
Cuando te disculpás rápido o te frustrás, la conversación pasa a ser sobre vos. Y entonces tu pareja siente que su dolor no importa, que no la querés escuchar y que no te hacés responsable de lo que provocaste.
Sostener el derrumbe del otro sin derrumbarte es una habilidad concreta. No viene con el arrepentimiento: se aprende.
Si lo que querés es reconstruir
Muchas de las personas que llegan acá no están decidiendo si se quedan o se van: quieren reparar. Lo que no saben es cómo, y descubren rápido que solo con buenas intenciones y promesas no alcanza.
La confianza no vuelve por cuanto te arrepientas, sino por cuánto estés dispuesto a hacer para demostrarlo. Por eso las promesas no cambian nada, y las conductas sostenidas en el tiempo sí.
Reconstruir no es convencer a tu pareja de que cambiaste. Es cambiar, y que lo pueda ver por sí misma.
Quién te va a atender
Uno de los 8 psicólogos con matrícula de nuestro equipo, especializados en infidelidad. No es algo que trabajamos solo a veces: es el único motivo de consulta que atendemos. Supervisamos casos semanalmente.
Quién se entera
Nadie. Es la pregunta que más aparece y la que casi nunca se dice en voz alta.
Lo que dicen quienes pasaron por aquí
"Fui yo quien hizo el daño, y me daba vergüenza hablar sobre eso. Pero mi psicóloga me hizo sentir muy cómodo. Pude hacerme preguntas que nunca me había animado. No fue fácil, pero me ayudó a recuperar a mi esposa."
Jorge, 47 años — Denver, Colorado
"No es fácil encontrar un espacio pensado para alguien que fue infiel, pero yo también estaba sufriendo y necesitaba ayuda. En mi terapia también pude desahogarme y entender el daño que le había hecho a mi marido."
Natalia, 38 años — Ciudad de México
"Lo que más me estaba costando era poder acompañar a mi esposa cuando le agarraban sus crisis de llanto. Siempre terminábamos peleando. Con mi psicólogo pude trabajar más la paciencia y lo que me generaba verla tan mal. Entendí que de esto hay salida, siempre se puede aprender."
Andrés, 44 años — Guadalajara, México
Preguntas frecuentes
¿Qué hago cuando mi pareja se derrumba y no sé qué decirle?
Lo primero es no apurarte a pedir perdón. El impulso natural es disculparse otra vez o explicar, y las dos cosas cierran la conversación antes de tiempo. Lo que ayuda es escuchar, devolverle con tus palabras lo que está sintiendo, preguntar si entendiste bien, y recién después sostener. Cuando pedís perdón de entrada, el momento pasa a ser sobre vos y sobre tu culpa, y tu pareja se queda otra vez sin lugar para su dolor. Esto se entrena en sesión con situaciones concretas de tu semana.
¿Se lo tengo que contar a mis hijos?
No hay una respuesta única, pero sí dos criterios. El primero: no se les da información de adultos que no pueden procesar. El segundo: lo que les digas hoy tiene que seguir en pie cuando tengan quince años y entiendan todo. Lo que sí necesitan escuchar es que ellos no son responsables de nada de esto, y que los dos van a seguir siendo sus padres pase lo que pase. Cuándo y cómo hacerlo se define caso por caso, según la edad de cada chico y qué saben ya.
¿Y si preguntan algo justo delante de mi pareja?
Pasa con frecuencia y es el peor momento para improvisar, porque cualquier respuesta queda dicha delante de los tres. Por eso una de las primeras cosas que se trabaja es acordar de antemano una versión común: qué se responde, quién responde y qué se hace si alguno de los dos no puede sostenerlo en ese momento. Tener eso acordado evita que los chicos reciban dos versiones distintas y que la escena termine en una discusión adelante de ellos.
Ya pedí perdón muchas veces. ¿Por qué no alcanza?
Porque la disculpa no es lo que mide tu pareja. Lo que mide es el patrón: si hacés lo mismo cuando nadie mira, si la información llega sin que tenga que pedirla, si sos la misma persona el martes que el domingo. Eso es lo que se reconstruye, y no se reconstruye hablando. Cambiar el foco de las palabras a las conductas es una de las primeras correcciones de rumbo del tratamiento.
¿Cuánto tiempo va a estar así mi pareja?
Mucho más de lo que casi todo el mundo espera. La literatura clínica (Glass, Gottman) habla de uno a dos años de reconstrucción del vínculo, y de un proceso que continúa después con menor intensidad. La expectativa de que a los dos o tres meses el tema debería estar cerrado es la más frecuente y la que más daño hace. Buena parte del trabajo consiste en que puedas sostener el tiempo real del proceso sin desesperarte ni presionar.
Conté una parte pero no todo. ¿Qué hago?
Es la situación más común y la más riesgosa, porque cada dato que aparece más tarde hace más daño que el anterior. Pero descargar todo de golpe para aliviar tu propia culpa tampoco es cuidar a tu pareja. Hay formas de ordenar una revelación, con acompañamiento profesional, que sostienen la honestidad sin convertirla en un segundo golpe. Suele ser lo primero que se resuelve en sesión, antes de cualquier otra cosa.
¿Tengo que hacer terapia individual antes de la de pareja?
No es obligatorio, pero hay un trabajo que la terapia de pareja no puede hacer por vos: entender qué te llevó hasta ahí, dejar de responder a la defensiva y aprender a sostener el dolor del otro sin derrumbarte. Si llegás a la terapia de pareja sin nada de eso, las sesiones se convierten en interrogatorios que no avanzan. Muchas personas hacen las dos cosas en paralelo, y muchas empiezan por acá porque su pareja todavía no quiere venir.
¿Me van a juzgar?
No. Es la pregunta que más aparece y la razón por la que mucha gente no pide ayuda durante meses. El trabajo clínico no consiste en decidir si sos buena persona: consiste en entender qué pasó y qué hacés con eso ahora. Hacerse cargo de verdad requiere poder mirar lo que hiciste sin destruirte en el intento, y eso no pasa en un espacio donde te condenan de entrada.
Si tu pareja necesita su propio espacio, este es el suyo: terapia para quien recibió la infidelidad.
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