Test psicológico
Test de estilo de apego en la pareja
El apego es el patrón emocional que desarrollamos de niños con nuestros cuidadores — y que llevamos, sin saberlo, a cada relación adulta. No es el único factor que determina cómo amamos, pero sí uno de los más potentes: influye en cómo buscamos (o evitamos) la cercanía, cómo reaccionamos ante los conflictos, y cuánta ansiedad genera la posibilidad de perder a alguien importante.
Este test está basado en el ECR-R (Experiences in Close Relationships – Revised) de Fraley, Waller y Brennan, el instrumento de apego adulto más utilizado en investigación. Evalúa dos dimensiones independientes: ansiedad de apego (miedo al abandono y necesidad de validación) y evitación de apego (incomodidad con la intimidad y la dependencia).
¿Cómo completar el test?
Respondé pensando en cómo te sentís habitualmente en tus relaciones de pareja íntimas. Si ahora no tenés pareja, pensá en cómo te sentías en la más reciente.
Test de estilo de apego
18 preguntas · 5 minutos · Resultado con 2 dimensiones
Preguntas frecuentes
¿El estilo de apego puede cambiar?
Sí. El apego es un patrón aprendido, no un rasgo fijo. Aunque se forma en la infancia y tiende a ser estable, puede modificarse a través de relaciones correctoras (una pareja segura, por ejemplo), de la terapia y del trabajo personal consciente. El cambio es posible, pero suele requerir tiempo y acompañamiento.
¿Qué diferencia hay entre apego ansioso y dependencia emocional?
El apego ansioso es un estilo relacional más amplio: una orientación general hacia la intimidad marcada por el miedo al abandono. La dependencia emocional es una manifestación más extrema e intensa que puede derivar del apego ansioso, pero incluye conductas más rígidas y un mayor nivel de disfunción. Todo apego ansioso severo puede derivar en dependencia, pero no todo apego ansioso implica dependencia emocional clínica.
¿Por qué hay dos dimensiones en este test?
La teoría del apego adulto (Brennan, Clark & Shaver, 1998) identificó que el apego en adultos puede describirse con dos ejes independientes: ansiedad (¿cuánto temo ser abandonado/a?) y evitación (¿cuánto me incomoda la cercanía e intimidad?). Combinando ambas dimensiones se obtienen los cuatro estilos clásicos: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado.