¿Cómo es un buen psicólogo de Infidelidad?

Dar con el terapeuta errado en una situación de infidelidad puede dificultar o hasta a perjudicar el proceso de sanación de la pareja.

Los prejuicios y la ignorancia son propios de todos los seres humanos, y los psicólogos no somos la excepción.

Si quieres tratar tu caso de infidelidad es fundamental que te asegures del tipo de especialización que tenga el profesional con el que te vayas a atender, ya que puede afectar enormemente el resultado de tu tratamiento.

Tabla de Contenidos

BUEN psicologo de infidelidad

La especialización en Infidelidad

Lo cierto es que no es muy común que los psicólogos se especialicen en el tema de la infidelidad. Esto se debe a que no existe una única teoría que todos sigan para tratar casos de infidelidad, ya sea en parejas o de manera individual.

Además, la terapia por infidelidad no se enseña con profundidad en las universidades o instituciones educativas y aún existe cierto tabú de parte de muchos de los profesionales. 

Aquellos terapeutas que no estén actualizados con la literatura científica ni con la investigación de los principales autores de referencia en el tema (los nombraremos luego), ignorarán cómo ayudar de manera efectiva a sus pacientes.

Y si aún estuvieran al tanto de los desarrollos de la psicología de la infidelidad, la falta de métodos estándarizados hace que cada terapeuta tenga sus propia forma de abordar el problema, sin lineamientos claros, quitando validez y capacidad de mejora continua al tratamiento.

Por esta razón, un consejo fundamental es que antes de comenzar tu terapia, te informes primeramente sobre el enfoque y el método de atención que se aplicará a lo largo de las sesiones.

Ante esta necesidad en Psicología On The Go 🧠 utilizamos enfoques como la terapia cognitivo-conductual, la terapia sistémica y el Método Gottman para crear nuestros propios protocolos de atención.

"Las terapias infinitas" o ¿Cuánto debería durar una terapia?

A través de hablar con nuestros pacientes, hemos conocido casos en los que tratamientos psicológicos de varios años no solo resultaron ineficaces, sino que incluso empeoraron las cosas para la persona afectada por la infidelidad y su pareja.

En nuestro enfoque, respaldado por estudios reconocidos como los de Dattilio (2009) o los desarrollos del famoso psicólogo Gottman (2004), consideramos inadmisible prolongar innecesariamente el tratamiento. Recomendamos un compromiso mínimo de tres meses, dejando a los pacientes la libertad de decidir si desean continuar o finalizar las sesiones después de ese periodo.

Creemos que  no es necesario que los pacientes tengan más de 12 encuentros semanales continuos, a menos que el paciente exprese específicamente la necesidad de extender el tratamiento. 

Opcionalmente, hacia el final de la terapia, sugerimos sesiones de seguimiento mensuales para asegurarnos de que el tratamiento haya sido efectivo y evitar recaídas.

Pero nuestro objetivo es evitar prolongar innecesariamente la duración del proceso terapéutico y generar una dependencia del paciente hacia el terapeuta.

¿Hay una ausencia de avances?

Si estás siguiendo este texto y ya estás participando en sesiones de terapia con tu pareja, es esencial que reflexiones sobre si has notado mejoras en la relación después de las primeras cuatro sesiones dedicadas a abordar la infidelidad.

Observa si han experimentado al menos un día de tranquilidad en el hogar cada semana o si, por lo menos, las discusiones han ido disminuyendo en intensidad.

En el caso de la terapia individual, evalúa si el terapeuta ha sido capaz de guiarte a través de tus emociones cambiantes y la dinámica de pareja en tu hogar. Es fundamental que sientas que estás recibiendo el apoyo necesario para comprender y manejar la situación de manera efectiva.

¿Hay un estancamiento completo o poco a poco se ven mejoras?

Un tratamiento efectivo para abordar la infidelidad debería reflejar mejoras graduales en la relación, paso a paso (Dattilio, 2009; Johnson, 2019). En este proceso, es normal experimentar lo que llamo “los primeros días de sol” en sesión, esos momentos positivos que surgen como los primeros días de primavera después de un invierno particularmente crudo.

Al principio, es probable que las discusiones en la pareja sean frecuentes y se centren principalmente en la traición. Sin embargo, este patrón debería empezar a disminuir en las primeras sesiones si el terapeuta proporciona herramientas claras para abordar la traición, mejorar la comunicación y gestionar las emociones en la pareja.

Si durante las sesiones el terapeuta simplemente observa las discusiones sin intervenir o proporcionar dirección, podría ser útil considerar un cambio de terapeuta.

En el caso de que las cosas no mejoren, ¿entiendes las posibles razones detrás de la falta de progreso?

Para ilustrar, consideremos un ejemplo. Si la persona que cometió la infidelidad trabaja con su ex amante y cambiar de empleo no es una opción, es comprensible que esto genere inseguridad y discusiones en la pareja, incluso si la terapia está abordando adecuadamente la situación. 

Sin embargo, si este no es el caso, podría indicar que el terapeuta no está identificando la raíz del problema, y sería esencial cambiar de estrategia para evitar un distanciamiento mayor en la pareja. Expresar esta opinión al terapeuta no debería ser mal recibido y puede ser crucial para mejorar la efectividad del tratamiento.

¿Se les ha preguntado qué objetivos tienen para su terapia?

Dattilio (2009), Gottman (2004) y Johnson (2012; 2019) expresan que es esencial establecer conjuntamente un objetivo terapéutico con el psicólogo o psicóloga al inicio del tratamiento. Sin una dirección clara, medir el progreso se torna difícil.

Trabajar en las sesiones en base a “lo que les importa” a ustedes, en lugar de seguir una agenda impuesta por el terapeuta, facilitará una mayor adhesión y hará que el tratamiento sea más útil para ustedes.

Es común que terapeutas menos experimentados en el tema de la infidelidad cometan el error de ser demasiado “directivos” al imponer una agenda que poco tiene que ver con la verdadera razón de la consulta.

Dado que los casos de infidelidad son muy diversos entre sí, las soluciones no son universales y no sirven igualmente para todos los casos, pero deben existir lineamientos. Es fundamental reconocer la singularidad de cada situación para adaptar el enfoque terapéutico de manera efectiva.

Otros errores frecuentes de terapeutas sin especialización en infidelidad

Muchos de los psicólogos y psicólogas que atienden casos de infidelidad sin haber recibido la preparación adecuada antes, suelen caer en algunos errores básicos. 

Te nombraré a continuación cuáles son los sesgos y errores más comunes que oímos en el enconsultorio de nuestros nuevos pacientes, decepcionados con su tratamiento psicológico anterior.

1. El terapeuta se apresura a juzgar

Puede que le suceda que note una particular inclinación del terapeuta por alguno de los dos en la pareja o inclusive que haga intentos de proponer, por ejemplo una separación apresurada.

Hemos escuchado cosas tan terribles de boca de terapeutas de otros centros como “una infidelidad no se debería perdonar nunca” o “quien traiciona es porque nunca amó realmente”.

Evalúe si los consejos de su terapeuta se basan en valores personales y no en las características únicas de su situación. 

Si no es un especialista en infidelidad, puede que quien está llevando adelante su tratamiento tenga sesgos respecto al tema. Como por ejemplo que crea que la única salida es trabajar para conseguir una separación “felíz” o inclusive todo lo contrario, que esté enérgicamente opuesto a pensar en un divorcio, aunque todo indique que sería lo mejor.

2. El terapeuta "minimiza" el daño de la traición

Sin la formación adecuada, puede que el terapeuta no entienda ni comprenda la magnitud del daño psicológico que sufre quien descubre la infidelidad.

Este error podría llevarle a minimizar la angustia de la pareja traicionada o incluso interpretarla como como una situación “histérica” o un “acting out”.

Nosotros comparamos el shock traumático de la infidelidad como algo comparable a lo que sufre un veterano de guerra, un sobreviviente a un accidente de tránsito grave o una catástrofe natural.

Quizás el terapeuta tenga un prejuicio respecto a diferentes tipos de infidelidad. Que por ejemplo, una conversación con mensajes hot, no le parezca comparable a un intercambio sexual. O que un encuentro con una trabajadora sexual no amerita una reacción tan grande como una relación paralela con involucramiento emocional. 

Lo cierto, y lo que explicamos en nuestro centro, es que no existe un único “termómetro” para el dolor, es único y siempre se debe validar al paciente. Además es fundamental en apoyarle para pedirle reaseguros de compromiso a su pareja infiel (como por ej.: darle acceso a sus mensajes de celular, compartirle su ubicación durante las horas de trabajo y enviarle fotos en las salidas sociales con amistades).

3. El terapeuta evita hablar de la infidelidad

También algo bastante frecuente es que, al ser un tema tan difícil de hablar, que suele generar emociones encontradas y discusiones, el terapeuta no esté dispuesto a hacer foco y concentrarse en la infidelidad.

Es normal atender a parejas que llegan a nuestra terapia comentando que no hablaron ningún detalle de lo que ocurrió en la sesión y que su terapeuta les pidió que luego de las primeras sesiones, no traigan más el tema “sobre la mesa”. 

Inclusive hemos escuchado casos donde se les ha pedido a la víctima “perdonar y no volver a hablar de lo que ocurrió” o incite a “olvidarse del pasado”.

Este comportamiento evasivo del terapeuta, irónicamente similar al error que suele cometer quien fué infiel, puede deberse a la falta de entrenamiento especializado en casos de traición a la confianza, donde se debe encontrar fondo a la mentira y comenzar a practicar en la pareja honestidad y una mayor transparencia.

Solo tiene sentido continuar con la relación si se puede lograr un nuevo “piso de verdad” luego de haberle encontrado “fondo a la mentira”.

Quizas hasta puedas reconocer este problema si su terapeuta hace comentarios como “hablar sobre la infidelidad es una forma de evitar hablar de los problemas reales” o “obsesionarse con la infidelidad es señal de problemas emocionales graves”.

Centrarse en los problemas generales de la pareja cuando la consulta llega en un contexto de falta de confianza, sería similar a querer reparar el techo de una casa que tiene sus cimientos agrietados y débiles, en vez de enfocarse en reforzarlos.

El paso del tiempo es “tirano” en los casos de infidelidad, ya que quien la cometió puede que olvide detalles extremadamente valiosos para quien fué traumatizado. Luego del descubrimiento de la traición, cuanto antes se consulte al profesional correcto y se comience con la terapia, más fácilmente se avanzará en la sanción de la pareja herida. 

4. El terapeuta culpa en lugar de comprender

Si en la terapia se hacen acusaciones encuebiertas (o no tanto) de parte del terapeuta, puede que sea un indicio de que no se trata de un buen especialista en infidelidad.

Un buen terapeuta de infidelidad intentaría comprender antes de culpar. Esto aplica para ambos lados. Puede que se ataque a quien llevó adelante el amorío en vez de intentar obtener información y explorar las vulnerabilidades o motivos que llevaron a la traición. Como también es posible que el terapeuta culpe al cónyugue traicionado por causar o provocar la infidelidad “indirectamente” (algo similar a lo que sucede con las víctimas de abusos o una violación cuando van a denunciar lo que ocurrió).

Los terapeutas que culpan a fué traicionado pueden reconocerse por comentarios de tipo: “Seguramente usted debe haber sabido desde el principio acerca del amorío y solo miraba para otro lado” o “¿Cómo fué que consiguió que su pareja tuviera una aventura?”.

5. El terapeuta se muestra impaciente con el proceso de sanación

Resolver todas las dudas, superar todos los miedos y comenzar a tomar las decisiones en la vida después de una infidelidad, lleva muchos meses.

Por eso en Psicología On The Go hablamos de un compromiso mínimo de 3 meses, pero que pueden volverse hasta un año. Lo cierto es que hemos encontrado que las parejas que se quedan en sesión más de 10 sesiones tuvieron más chances de permanecer juntos que parejas que solo consultaron y se comprometieron menos encuentros.

Se pueden reconocer este estilo de profesionles por declaraciones como “Deberías irte si sólo estás viniendo a las seisones por el bien de los niños”, “Deberías divorciarte o pensar en una separación si ya no estás enamorado” o “No te quedes en la relación si no tenés tus necesidades completamente satisfechas”.

Los terapeutas que se apresuran a dar un veredicto negativo o hasta proponer un divorcio, pueden quitarle a las parejas más conflictuadas por la infidelidad el beneficio del tiempo.

Conceptos e ideas centrales en nuestro método

Si las ideas de este artículo le resultan útiles y ya está en tratamiento, puede llevarlas a sesión y conversarlas con su terapeuta. No todas las correintes psicológicas son iguales y es extremadamente importante estar al tanto del enfoque en las sesiones.

Sería interesante saber si apoya conceptos que nosotros entendemos fundamentales en el tratamiento de la una traición amorosa, como la existencia de “trauma post-infidelidad” o la necesidad fundamental de hablar sobre lo que la infidelidad con profundidad dentro de la pareja para poder restaurar la confianza (si lo que desean es continuar juntos).

Autores referentes de infidelidad

Algunos de los referentes en los que basamos nuestros desarrollos y protocolos de terapia:

  • John Gottman (2004; 2012): Por la creación de un modelo teórico de una pareja, lo que nos permite recorrer y comprender el daño generado en los fundamentales de un vículo amoroso luego de la traición.
  • Shirley Glass (2002; 2007): por su aporte en las ideas del trauma post-infidelidad para reflejar el daño psicológico de las víctimas de una traición amorosa. Además de plantear la necesidad de hablar de lo que ocurrió, algo tabú evitado por muchos terapeutas de pareja.
  • Esther Perel (2007): Y su desarrollo de la infidelidad en la modernidad, con investigaciones actuales que explican cómo el “fenómeno” de las traiciones amorosas se ha mantenido a través de los siglos y hoy en día es más frecuente que nunca.

Por otro lado, tomamos aportes de:

  • La Terapia Sistémica: en la comprensión de la pareja y la familia como un sistema, donde luego del descubrimiento de la infidelidad se generan cambios a nivel de sus elementos que a su vez propician cambios en el sistema como un todo.
  • La Terapia Cognitiva Conductual: fundamental para el tratamiento de todos los “fenómenos” cognitivos que presenta el shock traumático por infidelidad como pensamientos instrusivos, flashbacks, ansiedad y depresión (Dattilio, 2009).
  • El Mindfulness: una herramienta esencial adaptada de la práctica budista para ayudar a nuestros pacientes a controlar la rumiación de pensamiento y controlar los trastornos de sueño propios de estos cuadros (Riso, 2004).

Para aprender más sobre esto, puede encontrar una lista de libros gratis muy útiles en nuestra biblioteca pública bajo el apartado de “infidelidad”.

Concluyendo sobre encontrar un buen terapeuta de Infidelidad

Este podría parecer el capítulo final de tu relación, pero también podría ser un capítulo intermedio; esta historia no tiene por qué llegar a su fin. Todo depende de cuánto estés dispuesto a trabajar en tu relación.

Recuerda esto: una pareja que ha superado una infidelidad es como un jarrón roto. Cuando se repara la rajadura, el pegamento la hace más fuerte que antes, pero siempre podrás ver evidencia de que alguna vez se rompió. ¿Es eso malo? No necesariamente. Si el proceso de reparación se lleva a cabo con conciencia y con la ayuda de profesionales, no hay nada que temer.

Si te encuentras en el proceso de reconstruir tu pareja después del descubrimiento de una infidelidad, tu desafío en el próximo año comenzando hoy, será buscar y generar cambios tanto en tu vida individual como en la de tu pareja.

El objetivo es lograr que las piezas se vuelvan a unir, pero en un patrón diferente.

Un terapeuta especializado en infidelidad puede ser tu guía durante este difícil proceso de reconstrucción, pero es crucial encontrar al adecuado.

Afortunadamente, estamos aquí ¡Preparados para ayudarte con gusto! No dudes en enviarnos tu consulta a través de un mensaje de WhatsApp.

Referencias bibliográficas

Dattilio, F. M. (2009). Cognitive-behavioral therapy with couples and families: A comprehensive guide for clinicians. Guilford Press.

Glass, S. P. (2002). Couple therapy after the trauma of infidelity.

Glass, S. (2007). Not” just friends”: rebuilding trust and recovering your sanity after infidelity. Simon and Schuster.

Gottman, J. S. (Ed.). (2004). The marriage clinic casebook. WW Norton & Company.

Gottman, J. M., & Silver, N. (2019). Siete reglas de oro para vivir en pareja/The Seven Principles for Making Marri age Work. National Geographic Books.

Johnson, S. M. (2012). The practice of emotionally focused couple therapy: Creating connection. Routledge.

Johnson, S. M. (2019). Attachment theory in practice: Emotionally focused therapy (EFT) with individuals, couples, and families. Guilford Publications.

Perel, E. (2007). Mating in captivity: Unlocking erotic intelligence (p. 272). New York, NY: Harper.

Riso, W. (2004). Amar o depender?: cómo superar el apego afectivo y hacer del amor una experiencia plena y saludable. Editorial Norma.

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