¿Miedo a separarte?: Por qué cuesta tanto terminar una relación

En la vida de pareja hay momentos en los que la relación deja de funcionar. La rutina, la falta de deseo, las discusiones frecuentes y el aburrimiento son síntomas claros de que algo no va bien. Sin embargo, a pesar de reconocer estos problemas, muchas personas se quedan en relaciones que ya no les aportan felicidad. ¿Por qué? La respuesta a menudo se encuentra en el miedo.

Los miedos que nos paralizan y nos impiden tomar la decisión de terminar la relación son poderosos y variados. El proceso de dejar a una pareja es doloroso, tanto para quien toma la decisión como para quien es dejado, y el medio al dolor muchas veces nos deja paralizados e impotentes ante una situación de infelicidad, optando por quedarnos en vez de hacerle frente al problema.

Los miedos que nos impiden avanzar

Desprenderse de alguien con quien se ha compartido la vida es difícil y doloroso. Además, existe el temor a hacer sufrir al otro, especialmente cuando no hay motivos concretos como una infidelidad o un desencuentro grave.

Las parejas tienen distintos estilos de conflicto. Algunas evitan las peleas a toda costa, otras discuten con frecuencia, otras son capaces de solucionar sus diferencias mediante el diálogo y llegar a un compromiso sin siquiera levantar la voz”, asegura el psicoterapeuta John Gottman.

La sociedad a menudo estigmatiza al que abandona, creyendo erróneamente que sufre menos que el abandonado. Sin embargo, la realidad es que el que deja también atraviesa un proceso de duelo. Aquí pueden llegar a surgir sentimientos de culpa tan fuertes que muchas personas deciden no terminar la relación para evitar ese dolor.

El miedo a la soledad es otro de los factores más poderosos que mantienen unidas a muchas parejas. Este temor es especialmente fuerte en personas inseguras y con poca autoconfianza, que temen no poder encontrar a nadie más si dejan a su actual pareja. La perspectiva de enfrentar la vida en solitario es tan aterradora para algunos que prefieren seguir en una relación insatisfactoria.

La soledad puede parecer un enemigo invencible, haciendo que muchos opten por permanecer acompañados, aunque sea en una relación poco saludable o sin amor.

La seguridad que proporciona una relación

“Lo que hace que un matrimonio funcione es muy sencillo. Las parejas felizmente casadas no son más listas, más ricas o más astutas psicológicamente que otras. Pero en sus vidas cotidianas han adquirido una dinámica que impide que sus pensamientos y sentimientos negativos sobre el compañero (que existen en todas las parejas) ahoguen los positivos”, nos dice Gottman.

Aquí se nos presenta un dilema que va más allá de la sensación de sentirnos solos. Cuando hay una casa, una economía compartida, un proyecto de vida conjunto y, sobre todo, hijos, por ejemplo, la idea de dejar todo eso se vuelve abrumadora. Mudarse, dar explicaciones a familiares y amigos, encontrar nuevas compañías y aprender a vivir sin la rutina compartida son retos que muchos prefieren evitar.

Además, si uno de los miembros de la pareja depende económicamente del otro, la situación se complica aún más, haciendo que la decisión de separarse sea extremadamente difícil de tomar.

Otro miedo común es el miedo al fracaso. Construir una vida en pareja supone una importante inversión de tiempo, energía y esfuerzo. Es el proyecto vital más importante de una persona y aceptar que este proyecto ha fracasado es difícil. Es doloroso admitir que los sueños y planes construidos juntos ya no se realizarán. El temor a haber desperdiciado tiempo y recursos en una relación que no funcionó puede ser tan grande que muchas personas prefieren mantenerse en una relación infeliz para evitar sentir que han fracasado.

¿Y si encuentra a alguien mejor?

Por último, el temor a ser reemplazado es otro factor que puede mantener a alguien en una relación infeliz. Muchas personas no quieren estar con sus parejas, pero tampoco quieren que ellas rehagan sus vidas con alguien más.

La perspectiva de que su expareja encuentre un nuevo amor es simplemente insoportable para algunos, lo que les lleva a continuar en una relación dañada solo para no ser víctimas de los celos.

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Estos miedos son manifestaciones comunes de las inseguridades y ansiedades humanas. Hace años, las personas se pasaban mucho tiempo considerando si debían separarse o no. Hoy en día, la sociedad ha desestigmatizado las separaciones y los divorcios, lo que hace que las parejas más jóvenes enfrenten estas decisiones con mayor naturalidad. Sin embargo, eso no significa que dejar una relación sea fácil.

Muchas veces el miedo lleva a las personas a comportarse de manera equivocada, pero en lugar de huir de estos miedos, es importante enfrentarlos y abordarlos. Solo así se puede tomar una decisión consciente y, en última instancia, buscar la felicidad personal.

¿Cómo manejar la soledad tras una separación?

Manejar la soledad después de un divorcio o separación puede ser un desafío, pero es un paso crucial para sanar y comenzar una nueva etapa en tu vida.

Aquí tienes algunos consejos para afrontar este proceso de manera saludable:

  • Acepta tus emociones: es normal sentir una amplia gama de emociones después de una separación, desde tristeza y enojo hasta alivio y miedo. Permítete sentir estas emociones sin juzgarte. Aceptar lo que sientes es el primer paso para sanar.
  • Busca apoyo emocional: no enfrentes la soledad solo. Habla con amigos y familiares de confianza sobre tus sentimientos. Considera unirte a un grupo de apoyo para personas que están pasando por una situación similar. Compartir tus experiencias con otros que entienden por lo que estás pasando puede ser muy reconfortante.
  • Consulta a un terapeuta: un terapeuta puede ayudarte a procesar tus emociones y desarrollar estrategias para manejar la soledad. La terapia también puede ser un espacio seguro para explorar y comprender los cambios en tu vida y cómo adaptarte a ellos.
  • Crea una nueva rutina: establecer una nueva rutina puede brindarte una sensación de normalidad y control. Incluye actividades que disfrutes y que te mantengan ocupado, como ejercicio o hobbies.
  • Cuida de ti mismo: el autocuidado es esencial. Come bien, duerme lo suficiente y haz ejercicio regularmente. Actividades como meditación, yoga o caminar al aire libre pueden ayudarte a sentirte mejor física y mentalmente.
  • Mantén contacto social: aunque puede ser tentador aislarse, trata de mantener el contacto social. Sal con amigos o participa en actividades comunitarias. Considera las redes sociales y aplicaciones, aunque deberás usarlas con moderación y no como un sustituto de las interacciones cara a cara.

Sanar de una separación lleva tiempo. No te apresures ni te castigues por no sentirte mejor de inmediato. Cada persona tiene su propio ritmo para superar una ruptura. Sé paciente contigo mismo y reconoce que estás haciendo lo mejor que puedes.

Bibliografía:

  • Gottman J. y Silver N. (2002). Siete reglas de oro para vivir en pareja.

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