¿Para qué sirve la terapia de pareja después de una infidelidad?

No es para que el terapeuta decida si deben seguir o separarse. Es para que puedan hablar sin hacerse más daño mientras lo deciden ustedes.

Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen cuando llaman a consultar es: “¿La terapia de pareja es para seguir juntos o para separarse?”

Ninguna de las dos cosas. Y entender eso cambia bastante la decisión de empezar.

Qué hace un terapeuta de pareja en este contexto

El rol del terapeuta no es emitir un juicio sobre si la relación vale la pena o no. No tiene esa información, y aunque la tuviera, esa decisión es de la pareja.

Lo que sí puede hacer es crear las condiciones para que la conversación que necesitan tener pueda ocurrir sin que se convierta en otra pelea, en otro daño, en otra razón para alejarse.

Después de una infidelidad, la comunicación entre dos personas suele estar rota o directamente interrumpida. Hay cosas que uno quiere decir y no puede, cosas que el otro necesita escuchar pero no está en condiciones de recibir. La terapia da estructura a esa conversación.

Lo que trabaja el proceso terapéutico

Dependiendo de la etapa y de la pareja, el trabajo puede incluir:

Estabilización emocional. Antes de poder hablar de nada, hay que bajar la temperatura. Aprenden herramientas para no seguir generando daño adicional mientras procesan lo que pasó.

Comprensión de lo que ocurrió. No para justificarlo, sino para entenderlo. Ambos necesitan tener alguna versión que tenga sentido, aunque sea incómoda.

Comunicación no reactiva. Técnicas concretas para poder hablar de temas difíciles sin que terminen en escalada.

Toma de decisiones. Si la pareja llega a ese punto, el terapeuta puede ayudar a que la decisión sea más clara y menos reactiva.

¿Qué pasa si uno quiere ir y el otro no?

Es frecuente. Y no cancela la posibilidad de empezar. A veces alcanza con que uno de los dos tenga suficiente motivación para probar, y el otro acepta ir al menos una vez.

Lo que sí complica el proceso es que uno vaya con la intención de convencer al otro de algo específico. El trabajo no funciona así.

No es para todos

Hay situaciones donde la terapia de pareja no es lo indicado, al menos no todavía. Si hay una situación de violencia, si uno de los dos ya tomó la decisión de separarse y no tiene ninguna duda, o si la infidelidad es un patrón sistemático que el que la cometió no está dispuesto a reconocer, el proceso tiene limitaciones importantes.

En esos casos, muchas veces el mejor primer paso es la terapia individual para cada uno.


Si quieren saber si la terapia de pareja tiene sentido para lo que están viviendo, pueden escribirnos. Les contamos más y, si lo necesitan, les sugerimos por dónde empezar.

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