Diálogo interno e infidelidad: ¿Cómo nos afecta el autocastigo?

Descubrir una infidelidad puede ser uno de los golpes emocionales más duros en una relación de pareja. La traición no solo pone en jaque la

Diálogo interno e infidelidad: ¿Cómo nos afecta el autocastigo?

Descubrir una infidelidad puede ser uno de los golpes emocionales más duros en una relación de pareja. La traición no solo pone en jaque la confianza en la otra persona, sino también en uno mismo.

En medio de esta situación, muchas personas se ven atrapadas en un diálogo interno autodestructivo, plagado de culpa por no haber visto las señales o por haber confiado demasiado. Este tipo de pensamiento puede ser devastador para la autoestima y la salud mental. Sin embargo, es posible trabajar en mejorarlo para poder enfrentar estos golpes duros de la vida de una forma más saludable.

Aprendiendo a comprender la culpa

El primer paso para cuidar tu diálogo interno es entender la naturaleza de la culpa que sientes. Tras descubrir una infidelidad, la culpa puede surgir de dos fuentes principales: por no haber visto las señales y por haber confiado demasiado.

Es común reprocharse por no haber notado las señales de la infidelidad. Sin embargo, es importante recordar que la responsabilidad de la infidelidad recae en quien decide ser infiel, no en quien confió.

Confiar en tu pareja es una base fundamental de cualquier relación saludable. No debes culparte por haberla demostrado. Es importante señalar que la traición de esa confianza es una reflexión de la otra persona, no algo con lo que tú debas cargar.

¿Cómo hacemos para mejorar nuestro diálogo interno?

Para salvar tu autoconcepto y evitar el autocastigo, la autocrítica y la autoexigencia indiscriminada,** veremos algunos pasos que propone el psicólogo Walter Riso,** entre ellos, el tratar de ser más flexible contigo mismo y con los demás.

Intenta no utilizar un criterio extremista para evaluar la realidad o a ti mismo. No pienses en términos absolutistas, porque no hay nada totalmente bueno o malo.** «Yo sé que duele, pero el mundo no gira a tu alrededor ni todos tus deseos son órdenes para el universo (el cosmos no es tan sumiso)»**, señala el experto.

Aprende a soportar las discrepancias y a entender tu rigidez como un defecto, no como una virtud: «tener la última palabra o imponer tu punto de vista no deja de ser una bravuconada».

Entonces, qué podemos hacer para ser más flexibles en nuestro diálogo interno:

  • Trata de no ser perfeccionista: desorganiza un poco tus horarios, tus ritos, tus recorridos, tu manera de disponer las cosas; hazlo como un juego, a ver qué pasa.
  • No rotules ni te autorrotules.
  • Concéntrate en los matices: piensa más en las opciones y en las excepciones a la regla.
  • Escucha a las personas que piensan distinto de ti. LEE MÁS: Recuperando el amor propio después de una Infidelidad: un camino hacia el autocuidado | PsicoTips

Tratando de encontrar un lado positivo

Si solo te concentras en tus errores, no verás tus logros. Si solo ves lo que te falta, no disfrutarás del momento, del aquí y el ahora. En este punto es importante dejar de concentrarse en lo negativo y redirigir tu atención de una manera más benévola y equilibrada.

Cuando te encuentres focalizando negativamente, toma un respiro y trata de inclinar la balanza. No te regodees en el sufrimiento, ni te autocastigues por tus faltas.

Toma atención en las palabras que te dices a ti mismo y si descubres que el léxico que usas es ofensivo, busca calificativos más constructivos y respetuosos respecto de tu persona.

Amarse y cuidarse sí es importante

El amor propio estable, es preferible a uno que fluctue y que dependa de factores externos. La premisa «Si me va mal, me odio, y si me va bien, me quiero» es injusta contigo.

Aunque una autoestima bien constituida se mantiene en el tiempo y tiende a ser constante, generando que puedas tener vínculos más sanos y sólidos con tu entorno.

Otro factor a tener en cuenta para lograr quererse más es** poner límites a tu autoexigencia**. La revaluación objetiva y franca de tus aspiraciones en relación con tus capacidades es la solución: hay que aprender a perder.

Si ves que estas cuestiones resuenan en ti, pero no sabes cómo cambiarlas,** siempre puedes recurrir al consejo profesional para ayudarte en afirmaciones más positivas** y a detectar cuándo te estás autocastigando.

Recuerda que al trabajar conscientemente en cómo te hablas a ti mismo, puedes transformar esta experiencia en una oportunidad de crecimiento y fortalecimiento personal.

Bibliografía:

Riso, W. (2012) Enamórate de ti. El valor imprescindible de la autoestima.

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